Las entidades financieras y las distintas administraciones locales y nacionales del gigante asiático apuran medidas para controlar el riesgo de estallido de la burbuja inmobiliaria en China. En muchas ciudades, sobre aquellas con menos de 8 millones de habitantes, se ha pasado en poco más de uno año de contar con un amplio stock de vivienda a tener que aplicar medidas extraordinarias como prohibir la compra de segunda o tercera residencia o restringir el acceso al crédito.
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