Tras pasar por varios departamentos de decoración de promotoras y constructoras, abrió su propio estudio y tienda homónima en 2016. La interiorista Sandra Marcos reconoce que siempre llevó dentro, desde muy pequeña, lo de decorar y volver a cambiar habitaciones. Especializada en el interiorismo residencial, entre sus proyectos destaca la finca de bodas Monteviejo (Madrid).
Marcos recibe a Idealista News en su casa de La Moraleja para hablar, por supuesto, de interiorismo, de errores que cometemos a la hora de decorar y de los proyectos en los que está inmersa.
¿Qué quería ser de pequeña?
Quería ser azafata. Porque lo que me ha encantado siempre ha sido descubrir, viajar y descubrir sitios nuevos hasta que ya llegamos a otra etapa.
¿Y cómo cayó en la marmita del interiorismo?
Aparte de lo que yo quería ser de pequeña, lo que sí podía hacer era decorar en mi casa. Mi dormitorio. Tengo tres hermanas y yo era la que decoraba absolutamente todo. Entonces nosotros nos poníamos a jugar con las muñecas y todo se decoraba. Y bueno, en mi casa los dormitorios de mis padres cada semana se ha cambiado absolutamente todo. Creo que ninguna casa ha dejado sin redecorar: la casa de mis tíos, de mis primas, de las vecinas, todo el mundo que me dejaba. Ha sido algo que he tenido en mi interior siempre y que cuando tuve que decidir no tuve la menor duda.
¿Qué es lo que más le gusta de su profesión?
Poder llevar a cabo lo que mi cliente me pide, lo que tiene su cabeza pero que ellos no saben darle forma. O sea, ese placer de darle forma a lo que el cliente quiere, eso para mí es lo más gratificante. Y luego, por supuesto, cuando se le entrega, ver esa cara de sorpresa del cliente y bueno, casi siempre de estar satisfecho. O sea que eso para mí es mi recompensa.
¿Qué proyectos tiene entre manos?
Tengo varios y muy diferentes. Ahora mismo estamos en una oficina, es un espacio de 3000 metros maravilloso enfrente de un parque y bueno, está siendo todo un reto, sobre todo porque se tiene que hacer en cinco meses. Luego, por otro lado, estamos en una casa en Conde de Orgaz encima de un cerro, de hecho se llama así la calle y bueno, tiene mucha complejidad por volúmenes, altura y para el tema de la jardinería está haciendo muy complicado. También está siendo un reto. Estamos terminando una casa aquí en La Moraleja. Dos años de construcción desde cero, pero ya lo estamos terminando.. Otra casa en Menorca, la típica construcción menorquina y le estamos haciendo un lavado de cara, poniéndolo fresco pero intentando mantener esa esencia de la arquitectura menorquina. Y el último que hemos empezado es un piso en el centro de Madrid con toda su complejidad, porque es un edificio que no se puede tocar.
¿En qué se fija cuando llega a una casa?
En la luz que tiene y la que voy a crear. Eso para mí es lo más importante. En una casa el reto es el proyecto de iluminación, que es una de las cosas que más me gusta, sin lugar a dudas.
Un error que se cometa a la hora de decorar…
Últimamente como está tan de moda mezclar, todo el mundo cree que se puede mezclar todo y entonces estamos entrando en una tendencia…. estamos llegando a un momento batiburrillo. Sí es cierto que se puede mezclar y crear un estilo muy bonito, pero hay que hacerlo con muchísima coherencia y eligiendo muy bien las piezas. Pero hoy en día todo el mundo está mezclando y creo que es uno de los errores más habituales.
Háblenos de tendencias
Super tendencia es todo lo natural. Todas las texturas naturales, como en tejidos los linos. Integrar la naturaleza en nuestro espacio es la tendencia.
¿Cómo llegó a esta casa?
Después de hacer una búsqueda muy intensa. Íbamos buscando un espacio que estuviese un poco a las afueras de Madrid y sobre todo, que tuviese vegetación y naturaleza y lo que me cautivó de esta casa fue la terraza. Dijimos este nuestro espacio, no tener nada de frente y simplemente ver el árbol, la naturaleza.
¿Hicieron reforma?
Si la tiramos abajo totalmente porque esta era una casa clásica, muy compartimentada, de dormitorios muy pequeñitos, ventanas muy pequeñitas y se tiró absolutamente todo.
Esta casa tiene 248 metros útiles y luego una terraza de 18 metros. Está dividida en dos plantas. Tenemos en esta planta baja el salón comedor, un dormitorio principal, la cocina y un cuarto de baño de cortesía. Arriba tenemos tres dormitorios, una zona pequeñita que la destinamos para el gimnasio y luego un espacio muy amplio para trabajar y tener todos mis libros. Y bueno, todo este espacio no existía. Era como bien te decía, compartimentado. Y hemos abierto absolutamente todo. Un reto que hemos tenido ha sido el tema de las ventanas, no nos dejaban tirar absolutamente nada ni tocar lo que era fachada y bueno, hubo muchos momentos de confrontamiento, pero bueno, al final sí que nos dejaron hacer esto que para mí era como enmarcar esta postal que tenemos que es el jardín.
¿Y cuál es su rincón favorito?
La escalera, que también fue un reto. La escalera se conservó y se actualizó. Conservamos un escalón que había en roble y una barandilla clásica, que empezamos a eliminar elementos y dejamos mucho más limpia.
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