Cuando se habla de Cantabria, casi siempre se piensa en sus paisajes verdes, sus acantilados frente al Cantábrico o en joyas como Potes, Santillana del Mar o Comillas. Sin embargo, esta tierra del norte también guarda una tradición vitivinícola que ha resurgido con fuerza y que está dando lugar a productos originales, frescos y con mucha personalidad. Descubre lo mejor de los vinos típicos de Cantabria, que se están ganando un hueco en las cartas.
Vinos de Liébana
La comarca de Liébana, situada al abrigo de los Picos de Europa, es uno de los enclaves más singulares para la elaboración de vinos de Cantabria. Su clima de montaña, con veranos relativamente cálidos y secos y una protección natural frente a los vientos más fríos, crea un microclima ideal para el viñedo.
Aquí se elaboran principalmente vinos tintos y blancos acogidos a la figura del Vino de la Tierra de Liébana. Entre las variedades tintas destacan la Mencía y la Garnacha, capaces de ofrecer vinos aromáticos, con notas a fruta roja y una frescura marcada que recuerda el origen montañoso de estos caldos.
Mientras, en el vino blanco de Cantabria, es habitual encontrar Godello o Albarín. Estos resultan ideales para pescados, quesos suaves o como aperitivo. Si te interesa descubrir más sobre la gastronomía de la región, esta es su oferta inmobiliaria disponible:
Vino de la Costa de Cantabria
El otro gran eje del vino de Cantabria se encuentra en su franja litoral, bajo la indicación geográfica Vino de la Tierra Costa de Cantabria. Aquí, los viñedos conviven con la influencia directa del mar Cantábrico, lo que se traduce en temperaturas suaves, humedad elevada y una marcada influencia atlántica.
Este entorno obliga a trabajar mucho en el viñedo, controlando rendimientos y adaptando las variedades, pero a cambio proporciona una frescura y una personalidad distintas a las zonas del interior. El resultado son algunos de los mejores vinos de Cantabria, especialmente blancos y con un perfil muy ligado a la costa.
En la Costa de Cantabria predominan las variedades blancas, como la Albarín Blanco, Godello o Hondarrabi Zuri, entre otras, que permiten elaborar vinos ligeros, de buena acidez y aromas cítricos, florales y a fruta blanca. Son vinos muy adecuados para quienes buscan caldos frescos y fáciles de beber.
¿Qué es típico para beber en Cantabria?
Aunque los vinos cántabros están ganando protagonismo, la tradición líquida de esta comunidad no se limita a esta bebida. También destaca el orujo de Liébana, un aguardiente obtenido a partir de los hollejos de la uva que cuenta con Indicación Geográfica Protegida (IGP).
El orujo de Liébana se elabora en alambiques tradicionales y puede encontrarse en versiones blancas, envejecidas o aromatizadas con hierbas y otros ingredientes. Es muy habitual tomarlo como digestivo tras una comida copiosa.
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