El Metro de Madrid mueve cada día a miles de viajeros a través de una red que comenzó a funcionar en 1919 y que ha crecido al ritmo de la ciudad. Pero también conserva espacios que no aparecen en el recorrido habitual de los pasajeros: estaciones cerradas y reservas de infraestructura previstas para otro momento. Algunas de estas estaciones de metro fantasma de Madrid tuvieron viajeros durante décadas, mientras que otras no llegaron a ver la luz.
Chamberí
Chamberí es el ejemplo más popular de estación cerrada del Metro de Madrid. Fue inaugurada en 1919 como parte de la Línea 1 del suburbano, entonces entre Sol y Cuatro Caminos, y dejó de prestar servicio en 1966.
Su clausura estuvo relacionada con la ampliación de los trenes y la imposibilidad de alargar sus andenes debido a la proximidad de las estaciones contiguas, Iglesia y Bilbao. Durante décadas permaneció fuera de uso, aunque los trenes seguían pasando junto a ella.
La estación fue recuperada posteriormente como espacio museístico bajo el nombre de Andén 0, permitiendo conocer la estética original del suburbano madrileño. Hoy es una pieza del patrimonio industrial de Madrid.
Estaciones previstas que nunca llegaron a construirse
A diferencia de Chamberí, las otras cinco estaciones incluidas no son paradas cerradas ni instalaciones terminadas. Son reservas de trazado que se dejaron al construir la línea 12 de Metrosur, inaugurada en 2003, para facilitar la futura construcción de estaciones si el crecimiento urbano y la demanda de viajeros lo hacían necesario.
En estos puntos no existen vestíbulos, andenes, tornos, escaleras, ascensores ni accesos desde la calle. Los trenes pasan por tramos preparados para una eventual actuación. Eso sí, sus ubicaciones sí llegaron a definirse.
Poza del Agua
Poza del Agua es una de las cinco reservas previstas en la línea 12 de Metro, inaugurada en 2003. Se sitúa en Leganés, en el entorno de Puerta del Sur, y fue contemplada para atender un posible desarrollo urbano en la zona.
El trazado reservó un tramo recto de túnel para facilitar una futura construcción, pero sería necesario ejecutar las obras de estación, habilitar accesos, instalar sistemas de seguridad y asumir la inversión correspondiente, algo que no existe todavía.
La Pollina
La Pollina se encuentra en el recorrido de Metrosur entre Arroyo Culebro y Parque de los Estados, en el área próxima al límite entre Getafe y Fuenlabrada. La infraestructura quedó prevista cuando se diseñó la línea 12, con la expectativa de que la urbanización de la zona justificara la apertura de una nueva estación.
El posible crecimiento residencial vuelve a situar el nombre de La Pollina en el debate urbanístico. La planificación urbanística contempla en la zona viviendas proyectadas, parte de ellas protegidas. Sin embargo, esto no equivale a una decisión de apertura.
El Vivero
Entre Hospital de Fuenlabrada y Loranca se encuentra la reserva de El Vivero. Al igual que La Pollina, fue incluida en la planificación inicial de Metrosur para poder responder a una demanda futura sin modificar por completo el trazado de la línea.
La estación ha sido reclamada en distintas ocasiones por el Ayuntamiento de Fuenlabrada y por vecinos de la zona, la última a mediados de 2026.
Los Rosales
Los Rosales es otra de las reservas de la línea 12 y está situada entre Manuela Malasaña y Hospital de Móstoles. Su planteamiento respondía al mismo criterio que el resto de paradas no ejecutadas: dejar espacio en el recorrido para atender futuros barrios o áreas con mayor densidad de población. Más de dos décadas después de la inauguración de Metrosur, esta estación sigue sin construirse.
Móstoles Sur
Móstoles Sur fue prevista entre Móstoles Central y Universidad Rey Juan Carlos, dos estaciones con usos y flujos de viajeros diferenciados. La posible parada buscaba reforzar la cobertura del Metro en un sector que podía ganar población y actividad con el crecimiento urbano del municipio. La falta de una demanda suficientemente alta ha impedido, hasta ahora, que esa reserva se transforme en estación.
Vivir en Madrid
Vivir en Madrid implica moverse en una ciudad marcada por sus contrastes: grandes avenidas y calles de barrio, zonas históricas y nuevos desarrollos urbanísticos, áreas con un ritmo constante y otras donde todavía se percibe una vida más pausada.
La red de transporte público es una de las piezas clave del día a día madrileño, junto con una oferta amplia de servicios, ocio, cultura y espacios verdes. La elección de barrio suele depender de factores como el presupuesto, la cercanía al trabajo o los estudios, la conexión con Cercanías y Metro.
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