Es habitual tener la sensación de que la casa se nos queda pequeña a medida que pasamos más tiempo en ella. Sin importar si la familia ha crecido, tenemos más cosas que antes o, sencillamente, nuestras prioridades y necesidades han cambiado, casi siempre asociamos que la casa se nos viene encima con la falta de metros cuadrados. Pensamos que todo se solucionaría con más metros, muchos más…, pero rara vez nos fijamos en cómo está organizado el espacio. Con la vivienda con el precio disparado, puede que no sea posible cambiarse de casa o que, si lo hacemos, no encontremos nada mucho más grande de lo que ya tenemos…, así que este artículo puede que te interese.
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“El interiorismo consiste en resolver el presente, pero también en anticiparse al futuro”, apunta la interiorista Laura Martínez, con más de 15 años al frente de su propio estudio en Barcelona. En su opinión, cuando crece la familia o cambia nuestra situación y buscamos casa nueva, o nos planteamos reformar en la que ya vivimos, “es importante valorar el espacio con una mirada nueva”. Al hacerlo, conviene buscar continuidad visual, potenciar la entrada de luz natural o valorar soluciones de almacenaje integradas, que son cosas que van a influir en cómo se usa y se percibe la casa cada día. “Cuando el espacio respira y cada elemento tiene su lugar, la sensación de amplitud se multiplica”, continúa la experta.
Con la llegada de nuevos miembros a la familia hay que replantearse cómo se usa cada espacio
Cuando una familia crece o, sencillamente, nuestras dinámicas diarias cambian, como por ejemplo que estemos teletrabajando, la casa debe adaptarse a esa nueva etapa. “Antes de plantear grandes reformas, siempre analizo cómo se están utilizando realmente las estancias”, comenta Martínez, que, además, asegura que en muchas viviendas detecta “metros desaprovechados: pasillos demasiado amplios, dormitorios infrautilizados o salones donde la disposición del mobiliario limita la funcionalidad”.
Cambiar la distribución no requiere necesariamente de obras complejas
A veces, darle la vuelta a la distribución de casa no requiere obras complejas ni costosas. Mover un tabique no estructural, por ejemplo, puede rondar los 3.000 € (este precio puede incluir la sustitución de la zona del solado que sea necesaria) y se trata de una operación efectiva a la hora de redefinir el espacio. Replantear la organización deshaciéndose de mobiliario innecesario, por ejemplo, también es una buena forma de transformar por completo la fluidez de la casa sin necesidad de intervenciones complejas.
Es importante diseñar espacios polivalentes
“La flexibilidad es clave”, apunta Martínez, que recomienda “diseñar espacios polivalentes que hagan posible anticiparse a los cambios y alargar la vida útil de la vivienda”. Como ejemplo de esto, la experta recomienda que el dormitorio incorpore una zona de estudio o de trabajo desde el principio; también habitaciones que puedan ser despacho o cuarto de invitados o salones con áreas diferenciadas para distintas actividades: “son estrategias que ayudan a que la casa evolucione con quienes la habitan”.
El almacenaje es un aspecto clave
Especialmente en pisos pequeños, contar con suficiente espacio de almacenaje hará que la casa esté ordenada. La principal consecuencia de contar con un almacenaje estratégico es la optimización del espacio y que, claro está, parecerá más grande de lo que es. “Diseñar armarios a medida hasta el techo, incorporar mobiliario multifuncional o integrar soluciones discretas que mantengan el orden permite conservar el equilibrio del espacio y evitar la saturación visual”, dice Martínez.
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