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Apuesta histórica de los extranjeros por España: tienen en cartera 432.000 millones en deuda pública

España se ha convertido en un polo de atracción para el capital internacional. Las operaciones de compra de empresas y de activos inmobiliarios son constantes y hemos pasado de ser una economía que genera problemas a Europa a ser el mercado donde todos los inversores quieren estar.

El apetito por España ha llegado incluso a la deuda pública, y eso que en un mercado desvirtuado por unos tipos de interés en mínimos y un programa de compra de deuda por parte del BCE sobre la mesa, la renta fija ha perdido brillo frente a otras alternativas como la bolsa.

Aun así, la apuesta de los extranjeros por los títulos públicos españoles está en máximos históricos, según los datos que maneja el Tesoro Público. Tal y como asegura el organismo dependiente del Ministerio de Economía, en el mes de junio los inversores foráneos tenían invertidos 431.948 millones de euros en letras, bonos y obligaciones, una cantidad que representa el 50,54% de la deuda en circulación y que se convierte en el máximo histórico. Nunca antes los extranjeros habían tenido tantísima deuda española en sus carteras.

Fue en 2015 cuando la apuesta internacional por la deuda española rebasó los 400.000 millones de euros, duplicando así las cifras que se habían registrado a principios de siglo. Hasta 2008, sin ir más lejos, no había más de 145.000 millones de deuda pública doméstica en las carteras de los inversores.  

Desde que estalló la crisis, la apuesta de los foráneos por la deuda pública española ha ido creciendo año a año, con la excepción de 2012. En dicho año vivimos los peores momentos de la crisis de deuda soberana, con una prima de riesgo completamente desbocada ante las dudas sobre una posible quiebra de España y una ruptura del euro. Así, la cartera de los no residentes pasó de tener casi 281.500 millones de euros en 2011 a poco menos de 225.000 millones en 2012.

Sin embargo, la cuarentena duró poco. A medida que las perspectivas económicas fueron mejorando y España pudo reponerse del golpe de la crisis, la inversión extranjera en deuda española ha ido remontando el vuelo. En 2013 se recuperó todo lo perdido un año antes, mientras que en 2014 entraron más de 60.000 millones nuevos y en 2015, otros 60.000 millones más. Ya en 2016 la cifra se quedó al borde de los 430.000 millones, una barrera que en junio se ha superado.

Más que bancos, aseguradoras, fondos, familias y AAPP juntos

Lo que también llama la atención es que todo el dinero que tienen invertido en deuda los extranjeros supera de largo a la apuesta conjunta de toda la banca española, el Banco de España, las aseguradoras y los fondos de pensión e inversión.

Las entidades de crédito residentes (bancos), por ejemplo, poseen en cartera 125.100 millones de euros en títulos de deuda pública española, mientras que en el balance del Banco de España hay otros 170.243 millones. Las aseguradoras, por su parte, tienen 60.123 millones, mientras que entre fondos de pensiones e inversión la apuesta se sitúa en 33.522 millones de euros. Entre todos suman 388.987millones de euros.

De hecho, ni siquiera si sumamos la participación de las familias y las Administraciones Públicas su peso total iguala a los extranjeros. Las AAPP tienen actualmente 17.492 millones en deuda, mientras que las familias poseen unos 2.449 millones. Así, en total suman 408.928 millones de euros.

Además de todos estos agentes, también aparecen en las estadísticas del Tesoro otras instituciones financieras y empresas, que en total posen otros 13.868 millones de euros. 

Las familias huyen de las bajas rentabilidades

Otro dato que llama la atención es lo mucho que se ha reducido el volumen de inversión de los hogares en deuda pública. En apenas 15 meses, su apuesta se ha reducido a la mitad: y es que en marzo de 2016 tenían invertidos casi 5.200 millones, frente a los actuales 2.449 millones.

El máximo de la crisis se registró en 2008, cuando las personas físicas tenían en cartera más de 10.200 millones en letras, bonos y obligaciones, aunque a principios de siglo la cifra era incluso superior. En 2002, por ejemplo, la inversión rondaba los 13.140 millones de euros.

Este desplome tiene su explicación: y es que actualmente la rentabilidad que ofrecen las letras del Tesoro, que suele ser el tipo de deuda que compran los minoristas, lleva tiempo coqueteando con el terreno negativo. De ahí que los pequeños inversores estén apostando por otros productos más arriesgados, pero que rentan más, como la bolsa o los activos inmobiliarios.