Los programas europeos que ofrecen la ciudadanía a cambio de inversión, normalmente inmobiliaria, gozan de buena salud en Europa, a pesar de las últimas peticiones para finalizar la emisión de nuevas visas de oro. No en vano, se trata de un tema polémico al que muchos culpan de la escalada de precios de la vivienda y de empeorar el problema de stock, pero que sigue atrayendo la atención de muchos extranjeros, según datos de 'Bloomberg'.
Así, países como Grecia o Portugal prevén aumentar en los próximos meses la concesión de más visados de oro, y en Italia y España ya se han alcanzado niveles récord de los mismos. Alrededor de 132.000 personas han logrado la ciudadanía gracias a este programa entre 2011 y 2019, con una mayor reacción política a medida que se asocian con la subida de precios de las viviendas y una legislación poco rigurosa.
Asimismo, la guerra entre Ucrania y Rusia ha provocado que muchos diputados, como la belga Saskia Bricmont, denuncien que muchos "oligarcas, criminales y políticos corruptos" utilizan estos visados de oro para comprar su entrada a Europa mientras lavan "dinero, imagen e identidad". Así, miembros del Parlamento Europeo y de la Comisión Europea han recomendado a los países de la Unión que finalicen este tipo de programas, algo que ya han hecho Irlanda o el Reino Unido.
Por su parte, España está estudiando la posibilidad de elevar el mínimo de inversión para acceder a la nacionalidad al millón de euros, frente a los 500.000 euros actuales, o si, por el contrario, debería eliminar la posibilidad por completo. Otros países del entorno, como Portugal, cuentan en su paquete de medidas para solucionar el problema de la vivienda con la eliminación de los mismos.
En este mismo camino se mueve Montenegro, que ya ha anunciado que finalizará el programa próximamente. Grecia, por el contrario, ha decidido duplicar la inversión a 500.000 euros en ciertas zonas del país, ya que anteriormente se encontraba en 250.000 euros.
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