AZCA se reinventa: así es el plan para transformar el corazón financiero de Madrid

AZCA se reinventa: un bosque urbano con 1.000 árboles para transformar el corazón financiero de Madrid
Madrid

En pleno corazón financiero de Madrid, donde el hormigón y el tránsito han marcado durante décadas el pulso diario, AZCA prepara una transformación radical. El proyecto, gestado durante más de diez años, plantea convertir este espacio en un gran pulmón verde con un parque de mil árboles como elemento central, una intervención que aspira a cambiar no solo su imagen, sino también su forma de vivirse.

La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento junto a una docena de empresas privadas, movilizará cerca de 90 millones de euros, combinando inversión pública y privada en una de las operaciones urbanas más ambiciosas de la capital en los últimos años. 

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El objetivo es claro: dejar atrás la imagen degradada que durante años ha acompañado a esta zona para convertirla en un espacio más verde, accesible y seguro. AZCA, por donde pasan cada día unas 100.000 personas y trabajan decenas de miles más, busca así redefinir su papel dentro de una ciudad que compite por atraer talento y actividad económica. 

El gran protagonista del proyecto será un parque central concebido como un “vergel” urbano, con mil árboles y nuevas zonas estanciales que cambiarán por completo la experiencia del espacio. No será solo una cuestión estética: la intervención también persigue mejorar la calidad ambiental, introducir agua como elemento paisajístico y generar áreas de descanso, ocio y juego integradas en el entorno. 

AZCA se reinventa: un bosque urbano con 1.000 árboles para transformar el corazón financiero de Madrid
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Pero la transformación va mucho más allá del verde. El plan incluye la remodelación de cerca de 133.000 metros cuadrados, la renovación de 33 pasajes interiores y la creación de nuevas conexiones peatonales mediante pasarelas y recorridos más intuitivos. Todo ello con el objetivo de resolver uno de los grandes problemas históricos de AZCA: su compleja estructura en varios niveles, que ha dificultado la movilidad y contribuido a su deterioro. 

La seguridad será otro de los pilares. La renovación del alumbrado, la eliminación de zonas oscuras y el refuerzo de la videovigilancia forman parte de una estrategia para recuperar la confianza de los usuarios y devolver vitalidad a un enclave que, pese a su ubicación privilegiada junto al paseo de la Castellana, ha sufrido un progresivo desgaste urbano. 

El calendario apunta a 2027 como fecha de inicio de las obras, tras la aprobación definitiva y licitación del proyecto. Para entonces, Madrid habrá decidido apostar de lleno por una nueva forma de entender sus espacios más céntricos: menos duros, más habitables y con mayor protagonismo de la naturaleza.

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