Electrodomésticos, persianas o tuberías: quién paga las averías en un piso de alquiler
Una nevera que deja de enfriar, una persiana atascada o una cisterna que pierde agua pueden abrir una discusión entre casero e inquilino. ¿A quién le toca pagar? Para repartir la factura hay que distinguir entre una reparación de conservación, un pequeño arreglo por el uso cotidiano y un daño provocado por una manipulación incorrecta. El artículo 21 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) obliga al propietario a mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad, sin aumentar la renta por esas reparaciones, salvo que el deterioro sea imputable al arrendatario. A este último le corresponden los pequeños arreglos que exige el desgaste por el uso ordinario.
