La ciudad de Hyderabad, situada en el centro-sur de la India, se caracteriza por un clima semiárido y una inconfundible topografía rocosa. Esta región periurbana, enclavada sobre la antigua meseta del Decán, posee una rica herencia geológica dominada por imponentes formaciones de granito.
Históricamente, su paisaje agreste ha establecido siempre los principios para edificar en la zona, creando un arraigo territorial genuino que la actual expansión inmobiliaria a menudo olvida. Y así es como se presenta, también, la vivienda llamada Aurva Illam.
Materiales de la región y tierra apisonada
Diseñada como una prolongación física de esta misma topografía, esta casa ecológica se estructura mediante una secuencia de volúmenes abovedados en cascada que no solo rompen con el carácter defensivo de las villas vecinas, sino que optimizan la eficiencia energética y la ventilación bioclimática.
Con espacios articulados en torno a un patio tradicional llamado mutram y detalles escultóricos sublimes -como una escalera en voladizo de granito recuperado-, Aurva Illam redefine el diseño de interiores y exteriores, demostrando que construir con "los huesos del lugar" es la respuesta arquitectónica definitiva para el hábitat del futuro.
Tierra compactada, piedra extraída del entorno o baldosas de terracota: la paleta de materiales de esta vivienda en el sur de la India no es una declaración estética, sino una respuesta directa al paisaje.
El proyecto es obra del estudio local Iki Builds, y su arquitecto principal, Vamshidhar Reddy, lo concibió como un rechazo explícito a la tendencia predominante en la zona, las villas de vidrio y mármol importado que, según él, ignoran cualquier vínculo con el territorio.
La casa se llama Aurva Illam. El nombre combina dos palabras, Aurva, del sánscrito, que significa “de la tierra”, e Illam, del tamil, que significa “hogar”. Está ubicada en la periferia de Hyderabad.
El objetivo declarado del arquitecto era que la arquitectura funcionara como una prolongación física de la meseta del Decán. “Queríamos construir con los huesos del lugar, expresando la piedra local en formas arquitectónicas completamente distintas”, explicó el estudio.
En lugar de adoptar el carácter cerrado y defensivo de las villas del entorno, Aurva Illam se organiza como una secuencia de volúmenes abovedados en cascada. Las estancias privadas -estudio y dormitorios- ocupan los niveles superiores, mientras que las zonas comunes se despliegan en la planta baja.
Los muros que enmarcan estos espacios son de tierra apisonada, elaborada con una mezcla de suelo extraído en la propia parcela y residuos de cantera local. En planta baja, esa tierra se deja vista, generando paredes con estratificación horizontal; en el exterior del piso superior y en amplias zonas interiores, se aplica un revoco de tierra en tonos terracota que dialoga con los tramos de ladrillo rojo y las bóvedas de baldosín.
Diseño bioclimático y fluidez espacial
La planta baja gira en torno a un patio central inspirado en el mutram tradicional. Al sur, un gran espacio que integra salón, cocina y comedor aprovecha la altura de la bóveda y se ilumina mediante ventanas de clerestorio. Una escalera en voladizo de granito recuperado -con los escalones superiores pulidos y los intradoses en bruto- conecta ambas plantas bajo una linterna cenital.
Descrita como “el homenaje escultórico a la meseta del Decán”, un trayecto que convierte la simple acción de subir en un recorrido por la geología de la ciudad. La forma escalonada del conjunto también tiene una función práctica, favorece la ventilación por efecto chimenea y permite recoger el agua de lluvia a través de canalones de ferrocemento.








Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta