Los compradores internacionales se han consolidado como el principal motor del mercado residencial de lujo en la Costa Blanca, ya que concentran el 72% de las compraventas del segmento ‘premium’, según los datos recopilados por Berkshire Hathaway HomeServices Spain, la inmobiliaria fundada por el reconocido inversor Warren Buffett.
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Los compradores nacionales mantienen un peso significativo, con el 28% de las operaciones analizadas, mientras que entre los internacionales predominan los perfiles procedentes del norte y del oeste de Europa, principalmente del Reino Unido, Países Bajos y Alemania.
Dentro de esta muestra, las propiedades más exclusivas, con precios a partir de dos millones de euros, representan aproximadamente el 10% de las operaciones, lo que consolida la Costa Blanca como “uno de los destinos europeos más deseados por los clientes de alto poder adquisitivo”.
Los activos más demandados en el inmobiliario de lujo son las villas independientes de diseño contemporáneo, tanto de obra nueva como completamente rehabilitadas, con vistas al mar, amplias zonas exteriores y una elevada calidad constructiva.
También resultan atractivos los áticos y apartamentos con grandes terrazas, acabados y arquitectura de alto nivel, una ubicación estratégica, buenas vistas, privacidad y servicios acordes con las expectativas de los compradores más exigentes.
Las fincas rústicas siguen siendo uno de los productos más demandados del segmento, aunque la oferta es limitada.
Precios de hasta 8.000 euros/m2 en las zonas más exclusivas
Los precios más altos de la Costa Blanca corresponden a localizaciones con vistas al Mediterráneo, situadas en primera línea de mar o en posiciones elevadas que ofrecen privacidad y un entorno consolidado de villas de alta gama.
Entre los enclaves más exclusivos se encuentran El Portet (Moraira), tanto en primera línea de mar como en zonas elevadas con vistas abiertas; Altea Hills, por su posición dominante, sus vistas panorámicas, su seguridad y su entorno de villas de lujo; Benissa Costa, especialmente su franja litoral y las propiedades ubicadas en cotas elevadas con vistas al mar; y Les Rotes, en Dénia, donde la oferta es extremadamente limitada.
En estos emplazamientos de la Costa Blanca, un activo con acabados y arquitectura de primer nivel puede alcanzar un precio de venta de 8.000 euros/m2 e incluso superar este valor si se trata de un inmueble especialmente singular.
La motivación más habitual para adquirir una vivienda es destinarla a segunda residencia de uso personal. Los clientes internacionales desean pasar sus vacaciones y periodos cada vez más prolongados del año en la Costa Blanca, una tendencia favorecida por el teletrabajo, aseguran desde la firma. Por ello, utilizan inicialmente la propiedad de forma estacional, aunque, con el paso del tiempo, muchos se plantean convertirla en su vivienda habitual.
Por otra parte, la rentabilidad financiera no suele ser la motivación principal. La diversificación patrimonial también desempeña un papel relevante, al incorporar un activo situado en una región consolidada.
Por su parte, la directora de la inmobiliaria en la Costa Blanca, Maryana Kim, aseguró tras la presentación del informe que “la Costa Blanca se ha consolidado por méritos propios como uno de los destinos mediterráneos más deseados por los compradores internacionales. Los clientes demandan propiedades exclusivas en las que puedan disfrutar de un entorno de gran belleza, un clima excepcional y una calidad de vida incomparable”.
Además, afirmó que, de cara a finales de 2026 y a 2027, la obra nueva y el producto ‘premium’, “verdaderamente escasos”, continuarán aumentando de valor, mientras que “parte de la oferta de segunda mano sobrevalorada tendrá que ajustar sus expectativas”.
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