España aprueba la primera norma oficial para la construcción industrializada

El objetivo, señalan los expertos, es crear un marco común para "aumentar nuestra capacidad de construir viviendas"
Construcción industrializada
Construcción industrializada Magnific

La falta de mano de obra y el encarecimiento de los materiales son algunos de los motivos que se esconden tras la escasez de vivienda en España. La construcción industrializada -la fabricación en cadena dentro de una fábrica de los componentes de un edificio (paredes, techos o módulos completos)- puede aportar una solución a este problema, pero hasta ahora no existía una regulación específica en España. Para dar un impulso a este sector estratégico, la Asociación Española de Normalización (UNE) aprobó el 17 de junio la primera de carácter oficial que establece un marco técnico común para implantar este sistema.

Sigue a idealista/news en el canal de Whatsapp

Publicidad

Se ha puesto el foco en buscar una definición oficial de qué es exactamente cada elemento, una forma de comparar proyectos distintos que se presenten como “industrializados”. Cada empresa, cada promotor, cada licitación pública usaba sus propios criterios y esto dificultaba las sinergias.

Para elaborar esta normativa se ha colaborado con más de 80 entidades del sector y "supone un antes y un después", según señalan desde el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid, para una forma de construir que hasta ahora carecía de un lenguaje compartido, una clasificación homogeneizada y, sobre todo, de una forma objetiva de medir cuánto de industrializado es realmente un proyecto.

Uno de los encargados de elaborar esta normativa inédita en España ha sido Juan Carlos Cabrero, director del Curso de Técnico Especialista en Construcción Industrializada del Colegio. Su participación, explican desde su organización, "refleja el lugar central del arquitecto técnico en el nuevo modelo constructivo".

"Para aumentar nuestra capacidad de hacer viviendas es clave definir qué es esto de construcción industrializada. Yo no puedo sacar concursos públicos de edificios en los que promuevo la industrialización de la construcción si no tengo claro el concepto. No puedo ayudar a financiar operaciones financieras para edificios y para construir edificios con componentes industrializados si no se define lo que es la construcción industrializada", señala Cabrero en conversación con idealista/news.

En opinión del experto, esta falta de consenso en definir la construcción industrial era precisamente lo que lastraba el crecimiento del sector, dificultaba las licitaciones públicas, generaba desconfianza entre promotores, encarecía los procesos de certificación y hacía casi imposible comparar propuestas de forma objetiva.

Lenguaje común, clasificación y una fórmula para medir

La norma se articula en torno a tres grandes aportaciones. La primera es un vocabulario técnico unificado que aclara, entre otras cosas, la diferencia entre los procesos que ocurren fuera de la obra -el diseño y la fabricación en taller- y los que ocurren en ella -el montaje-. Algo que parece básico pero que hasta ahora cada actor del sector interpretaba a su manera.

La segunda es una clasificación oficial de los elementos industrializados, según su geometría -lineales como vigas y pilares, bidimensionales como paneles y fachadas, o tridimensionales como módulos completos habitables- y según su función dentro del edificio: estructura, envolvente, divisiones interiores, instalaciones integradas o acabados. Esta doble clasificación permite comparar componentes de distintos fabricantes y sistemas de una forma homogénea.

La tercera, y quizás la más relevante, es el Índice de Industrialización (IdI). Se trata de una metodología matemática que permite calcular, de forma objetiva y reproducible, cuánto de industrializado es realmente un proyecto de edificación, ya sea de obra nueva, rehabilitación, ampliación o reforma. Hasta ahora, ese concepto era esencialmente subjetivo: cada uno lo interpretaba en función de sus intereses. Con el IdI, pasa a ser una métrica comparable y auditable, independientemente del tipo de edificio, el sistema constructivo o la tecnología utilizada.

¿Qué cambia en la práctica?

La norma tiene carácter voluntario, lo que significa que ningún agente está obligado a aplicarla. Pero su impacto práctico "será muy significativo", según señalan del Colegio de Aparejadores de Madrid. Para empezar, se convierte en la referencia cualquier licitación pública que pida o valore la industrialización, y para justificar que un proyecto cumple los requisitos de las ayudas del PERTE de la Industrialización de la Vivienda. Hasta ahora esa justificación dependía de quien evaluara. Ahora hay un índice.

También simplifica la comunicación entre todos los agentes que intervienen en una obra: promotores, arquitectos, ingenieros, fabricantes y constructores hablan ahora el mismo idioma. La norma es aplicable a cualquier uso -residencial, terciario, industrial y dotacional-, lo que amplía su alcance a casi cualquier edificio que se proyecte.

Favorecer la colaboración

Juan Carlos Cabrero describe la realidad actual del sector como un conjunto de sinergias entre diferentes empresas que, a diferencia de la vivienda prefabricada de los años 70, ofrece un resultado de "mayor calidad". "Al final lo que el cliente quiere es que el edificio funcione, que haya estructura, que sea un edificio bello, estable", señala. 

Además de aumentar la oferta de vivienda y reducir costes, el impulso a la construcción industrializada puede aportar soluciones a las actuales exigencias en eficiencia energética. "Permite obtener un mayor rendimiento por el trabajo de esa mano de obra. Cada vez se nos piden mayores prestaciones a los edificios en materia de aislamiento, de ruido... Yo no puedo depender de que mi casa sea o no sea así por lo inspirado que esté el albañil esa mañana. Y si yo soy promotor tengo que garantizar que de verdad cumple mi edificio, no puedo arriesgarme a que llegue un cliente que me ha comprado una vivienda y se ha quedado hipotecado para 30 años y vea que su casa no cumple esas prestaciones", zanja Cabrero.

Un paso adelante en la madurez del sector

La aprobación de la norma llega en un momento en que la construcción industrializada ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad que gana cuota en el mercado español. El impulso del PERTE de la Industrialización de la Vivienda, la creciente demanda de eficiencia en los procesos constructivos y la necesidad de dar respuesta rápida al déficit de vivienda asequible hacen que contar con un marco normativo sólido y consensuado no sea un lujo, sino una necesidad.

"Con esta norma, España se dota por fin de las herramientas para que la construcción industrializada crezca con rigor, comparabilidad y credibilidad", celebran desde el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid. "Al final todo nos está llevando hacia la industrialización. Por encima de todo, cada año que pasa el déficit de vivienda aumenta y el problema de la vivienda social se ha convertido en un problema social de la vivienda", zanja Cabrero.

Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta

Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.