A menudo buscamos sitios excepcionales en lugares muy lejanos, que por supuesto existen, pero no nos paramos a pensar que quizás no muy lejos de casa tengamos un destino de los que dejan huella. Es el caso, dicen de este paraje no muy lejano de Sevilla que es la Petra andaluza. La definición no es nuestra sino del escritor Mario Vargas Llosa que, en una visita en 2008, se declaró acongojado ante tanta belleza y afirmó sentirse “en el corazón de Petra”.
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Pues esto no es Jordania, lo tenemos más cerca, nos estamos refiriendo al Coto de las Canteras, cerca de la localidad sevillana de Osuna. Si hace unas semanas hablábamos de la maravillosa Lithica, en las islas Baleares, hoy viajamos hasta esta otra cantera que también cuenta con años de historia y que presenta un paisaje que no deja indiferente: fieros leones tallados en piedra, escenas de más de diez metros de altura… Todo tipo de motivos tallados con cincel y mucha paciencia...
Ya hace más de dos mil años, los turdetanos, uno de los pueblos prerromanos de la península, aprovechaban esta cantera. Con la llegada de los romanos la extracción se perfeccionó con sistemas más eficientes. Sus piedras por ejemplo, se utilizaron en la construcción de la antigua Urso, actual Osuna, y pueden verse en sus murallas y teatros. La cantera se siguió utilizando a lo largo de los años pero a partir de los años 60 la explotación fue decayendo, surgieron nuevos materiales de construcción más fáciles de trabajar que la piedra y poco a poco se fue abandonando el lugar.
Durante años, décadas incluso, este paisaje estuvo abandonado hasta que una pareja, Jesús Ramos y Francisca Lobos, adquirieron el lugar en 1999 con la intención de convertirlo en espacio cultural. Y así se transformó una antigua cantera en un espacio único en el que se considera el auditorio natural más grande de nuestro país.
Esculturas monumentales
Curiosamente, cuando se empezó su recuperación, salieron a la luz restos de una necrópolis con más de 5.000 años y una antigua ermita de la Vía Sacra del siglo XVII. Pero no solo se recuperó el espacio sino que además, con esa intención de convertirlo en un sitio vivo, se generaron esculturas que son las que hoy dejan al visitante asombrado.
El escultor local Francisco Valdivia fue clave en el paisaje que hoy podemos ver. El artista realizó una serie de esculturas y relieves entre 2004 y 2006 a imagen de algunas obras íberas. Destacan por ejemplo, escenas como la recogida de la uva, de casi 13 metros de altura o el impresionante guardián del coto, un león de 3,5 metros de ancho y 2,5 de alto que haría palidecer a los del Congreso.
La cantera cuenta además con más de 4.000 metros cuadrados de jardines. En definitiva, un enclave imprescindible a visitar si estás por la zona que, junto al cercano Osuna, localidad reconocida como Conjunto Histórico-Artístico en 1967, lo convierten en un destino ideal para un fin de semana largo.
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