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España recauda más por las cotizaciones que pagan las empresas por su plantilla que vía IRPF o IVA

Autor: Redacción

La patronal ha lanzado el grito al cielo con la intención del Gobierno de elevar los impuestos a las empresas. Entre las novedades fiscales que quiere implantar el Ejecutivo si consigue el visto bueno de la oposición está elevar el tipo efectivo que pagan las empresas a través del Impuesto de Sociedades. A pesar de que el tipo mínimo en España es del 15%, las grandes empresas pueden aplicarse deducciones para pagar un 10%. Y eso es precisamente lo que quiere evitar.

Con esta propuesta sobre la mesa, la CEOE ha publicado un informe en el que deja entrever que la carga fiscal de las empresas españolas es más elevada que la que soporta la media de empresas en la UE y en el mundo.

Según recuerdan los empresarios, basándose en el informe anual que publican la consultora PwC y el Banco Mundial sobre la materia, la carga tributaria se sitúa en el 46,9%, mientras que la media en Europa es del 40,9% y el promedio mundial, del 41,6%. Y todo ello pese a que en los últimos años se ha reducido la brecha entre la cifra española, la comunitaria y la internacional.

El informe de la patronal asegura que la carga tributaria que soportan las empresas en España es superior como consecuencia a las elevadas cotizaciones que pagan a la Seguridad Social por sus plantillas. De hecho, el Estado recauda más por esta vía que por IVA o IRPF.

“En 2017 las cotizaciones empresariales (sin tener en cuenta la parte pagada por los trabajadores) ascendieron a 93.643,86 millones de euros; es decir, se recaudó una cantidad considerablemente superior por este concepto que por IRPF (77.038 millones de euros) o por IVA (67.797 millones). Si sumamos a las cotizaciones al Impuesto de Sociedades, las empresas aportaron el año pasado 116.786 millones de euros”, sostiene la CEOE.

Además, a las cotizaciones y Sociedades hay que sumar otros impuestos que pagan las empresas, y que tienen un carácter autonómico y local. Entre ellos destacan los impuestos medioambientales de las autonomías, el Impuesto sobre las Actividades Económicas (IAE) o el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO).

Teniendo en cuenta todos estos tributos, la carga fiscal de las empresas españolas se eleva al 46,9%, siendo las cotizaciones sociales las que tienen un mayor peso (35,6%), seguidas del Impuesto de Sociedades (10,6%) y otros gravámenes (0,7%).

Hasta 21 países europeos tienen una carga fiscal inferior a la doméstica. Algunos buenos ejemplos son Reino Unido (30,7%), Dinamarca (24,2%) y Noruega (37,5%) que, no obstante, cuentan con una recaudación superior en lo que se refiere al Impuesto de Sociedades. Croacia y Luxemburgo son los dos ejemplos a seguir en Europa, con una carga tributaria para las empresas que ronda el 20,5%. En Canadá la cifra también está por debajo del 21%, mientras que en EEUU está en el 43,8%; esto es 3,1 puntos por debajo de la carga en España.

Así pues, “incrementar la recaudación aumentando los impuestos sobre las empresas es un error. La presión fiscal empresarial en España es alta en comparación con los países de nuestro entorno y debe bajar, no subir. Cualquier otra medida afectaría a la competitividad de nuestra economía en un mundo cada vez más más globalizado”, recalca la CEOE.

Lucha contra la economía sumergida

Donde sí ven margen de mejora los empresarios es en la lucha contra la economía sumergida, “cuya recaudación incrementaría en varios puntos la recaudación”.

A pesar de que no existen cifras actuales sobre el alcance de la economía en negro, diversos estudios sostienen que representa entre el 20% y el 25% del PIB; es decir, al menos una quinta parte de nuestra economía.

Para la patronal, la economía sumergida existe por dos motivos: la alta tributación y la proliferación descontrolada y descoordinada de leyes, que además son de difícil comprensión y desaniman a las actividades de muy poco volumen de facturación a ajustarse a la legalidad”. Solo en Sociedades, ha habido más de 60 modificaciones desde 2008.

Por tanto, y según la CEOE, se concentra principalmente en los negocios más pequeños, y la razón es que “en la mayoría de los casos, atender la carga tributaria conllevaría seguramente el cierre del negocio, de ahí que se deba reducir la tributación y simplificar la legislación. Al fin y al cabo, las empresas que facturan menos de 300.000 euros solo aportan un 3,27% de la recaudación total. Si se les rebajara la imposición, probablemente aflorarían muchos pequeños negocios y mejoraría la recaudación”, aclara.

Este año está previsto que la recaudación ronde los 24.260 millones de euros, la cifra más alta de 2008, tras acumular cuatro ejercicios consecutivos de mejoras. No obstante, no espera a corto plazo volver al récord de 2007, catalogado por los propios empresarios como un año excepcional debido a los elevados ingresos de los sectores inmobiliario y financiero.