Colgar unas cortinas parece, a priori, una tarea sencilla. Sin embargo, un pequeño error de medición o una elección equivocada puede arruinar el efecto que buscamos y, lo que es peor, hacer que una ventana parezca más pequeña o desproporcionada.
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La forma de colocar las cortinas influye directamente en la sensación de amplitud, en la entrada de luz natural y en el estilo de cualquier estancia. Apunta las mejores ideas y consejos para colgarlas.
- Herramientas necesarias para colgar cortinas
- Elige dónde colocar la barra de la cortina
- ¿Cómo tomar medidas para la instalación de cortinas?
- Calcula la altura y la caída de la cortina
- Elige el sistema de sujeción
- Selecciona el tipo de confección de la cortina
- Instala los soportes y cuelga la cortina
- Añade los complementos decorativos
- Los estilos más populares de cortinas
- Errores que conviene evitar al colocar las cortinas
Herramientas necesarias para colgar cortinas
Lo primero que debes hacer es preparar todo lo que vas a necesitar:
Un metro.
Un nivel de burbuja (aunque, si no eres muy perfeccionista, se puede prescindir de él).
Un lápiz para marcar los puntos de anclaje.
Un taladro.
Un martillo.
Un destornillador.
Los tacos y tornillos correspondientes al soporte elegido.
Por supuesto, también hay que contar con la propia barra o riel, los soportes y terminales, así como con la cortina.
Elige dónde colocar la barra de la cortina
Antes de ponernos a medir, conviene decidir el punto de anclaje. Existen tres opciones principales:
Fijar el sistema a la pared.
Ponerlo sobre el marco de la ventana.
Instalarlo directamente en el techo, lo que aporta sensación de mayor altura.
Si se opta por colocar la barra justo encima de la ventana, es importante comprobar que esta pueda seguir abriéndose sin que la cortina o el propio soporte lo impidan. Cuanto más alto se sitúe el anclaje respecto al marco, más se estilizará visualmente la altura del techo.
¿Cómo tomar medidas para la instalación de cortinas?
Con el punto de anclaje decidido, hay que medir el ancho total de la ventana y sumar entre 15 y 20 centímetros a cada lado. Este margen adicional cumple una doble función:
Permite que la barra sobresalga del marco (lo habitual es entre 10 y 15 cm por cada extremo).
Hace posible que, al descorrer las cortinas, la tela quede recogida sobre la pared en lugar de tapar parte del cristal.
Este pequeño gesto genera, además, un efecto óptico muy favorecedor, ya que la ventana parece más ancha de lo que realmente es. Si se lleva la cortina hasta la pared contigua dará sensación de enclaustramiento.
Calcula la altura y la caída de la cortina
Como norma general, se recomienda dejar, al menos, 10 centímetros de separación entre el marco superior de la ventana y la barra.
Si además existe una caja de persiana visible, el soporte debe quedar por encima de esta para que la cortina la cubra por completo.
En cuanto a la longitud, la tendencia actual apuesta por cortinas largas que llegan al suelo o incluso lo rozan levemente al caer, evitando que quede un hueco entre el borde inferior de la tela y la superficie, un error habitual que hace parecer la ventana más pequeña.
Elige el sistema de sujeción
Existen distintos sistemas para sostener la cortina, cada uno con sus propias ventajas:
La barra extensible es la opción más popular por su fácil instalación y su precio.
El riel resulta más discreto y permite un deslizamiento suave, ideal para espacios más contemporáneos.
El tensor de cuerda, cada vez más popular, consiste en un cable tensado entre dos puntos que sostiene la tela con un aire más desenfadado, perfecto para cocinas o baños.
Para los que quieren colgar las cortinas sin hacer agujeros, existen barras y rieles a presión o adhesivos que se sujetan sin necesidad de taladrar la pared.
Selecciona el tipo de confección de la cortina
El acabado superior también condiciona el resultado final y la forma en que se desliza:
Los ollaos, esos aros metálicos o de plástico integrados en la propia tela, ofrecen un movimiento fluido y un aspecto moderno.
Las trabillas, confeccionadas con la misma tela de la cortina, aportan un aire más artesanal, aunque se deslizan con algo más de dificultad.
La cinta fruncidora, con hilos ocultos que crean pliegues al tirar de ellos, se fija mediante ganchos al riel y es la opción más clásica.
Las anillas con pinzas permiten colgar prácticamente cualquier tela sin necesidad de que esta lleve una confección específica.
Instala los soportes y cuelga la cortina
Con las medidas y el punto de anclaje ya marcados con el lápiz:
Perfora los orificios con el taladro.
Inserta los tacos.
Atornilla los soportes, comprobando siempre con el nivel de burbuja que queden perfectamente rectos.
Una vez fijados, solo queda:
Insertar la barra o riel.
Colocar la cortina siguiendo su sistema de confección.
Ajustar los terminales decorativos en los extremos, si los hubiera.
Añade los complementos decorativos
Una vez colgada la cortina, los pequeños detalles marcan la diferencia:
Los alzapaños, ya sean de bola, nudo o borlón, permiten mantener la cortina recogida con un punto elegante.
Las borlas y flecos en el borde inferior dan un aire más bohemio o vintage.
También es posible ocultar la barra tras una moldura de escayola para lograr un efecto más integrado, o rematar los extremos con terminales decorativos, como bolas estriadas o motivos ornamentales, que aportan un toque sofisticado sin sobrecargar el conjunto.
Los estilos más populares de cortinas
Aunque hay decenas de estilos, estos son algunos de los más populares:
- Cortinas minimalistas.
- Cortinas nórdicas o escandinavas.
- Cortinas clásicas o tradicionales.
- Cortinas veladas o visillos.
- Cortinas opacas ('blackout').
- Cortinas boho / bohemias.
- Cortinas de lino natural.
- Cortinas estor (enrollable/romana).
Errores que conviene evitar al colocar las cortinas
Entre los fallos más habituales están:
Colgar la barra demasiado pegada al marco (lo que resta altura visual).
Cortar la tela demasiado corta y dejar un espacio entre el suelo y el bajo de la cortina.
Elegir un sistema de sujeción demasiado débil para el peso de la tela, especialmente en el caso de tejidos gruesos con muchos pliegues, que requieren barras o rieles más robustos.
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