Las viviendas circulares en forma de anillo están poniéndose de moda. Y es que, estos edificios cuentan con muchas ventajas gracias a su planta. La obertura de un patio central aporta luz y ventilación a todas las habitaciones, las cuales pueden tener ventanas tanto hacia el anillo interior como al exterior.
En las tierras altas de Payangan, en Indonesia, el arquitecto de origen alemán Alexis Dornier ha creado la Villa Omah Prana, una vivienda en forma de anillo que renuncia a las esquinas para abrazar una inmersión total en la naturaleza de Bali.
Entre la ciencia ficción y la tradición local
La vivienda se encuentra ubicada en un entorno de selva tropical, esta casa de 475 metros cuadrados se implanta alrededor de un eje central, convirtiendo cada permanencia dentro de ella en un mirador privado. Así lo expresa el propio arquitecto, cuando afirma que es “un plano en forma de anillo que sitúa todas las habitaciones a lo largo del perímetro, orientándolas hacia el paisaje circundante".
Esta disposición permite que el acto de hacer vida en ella sea una transición constante entre la protección del hogar y la inmensidad del bosque. Lo que hace que este proyecto destaque es su curiosa fuente de inspiración. El diseño bebe directamente de los bocetos conceptuales de Ken Adam para la película de James Bond, Moonraker.
La influencia de esta película se traduce en una geometría audaz y escultural que recuerda a las estaciones espaciales de los años 70, pero que aquí se aterriza mediante el uso de los propios recursos naturales utilizados en los materiales.
Lejos de resultar fría o tecnológica, la villa se siente cálida gracias a una reinterpretación contemporánea de la artesanía local. Sus muros de ladrillo oscuro están dispuestos en un complejo patrón de espina de pez, rindiendo homenaje a la rica tradición de tejidos de Bali.
Estas paredes no solo definen la estructura, sino que incorporan secciones perforadas que actúan como celosías naturales, dando entrada y filtrando la luz del sol y a su vez permitiendo que la brisa circule por los dormitorios, reduciendo la necesidad de climatización artificial dando paso a la sostenibilidad.
Un oasis circular de madera y piedra
El corazón de la vivienda es, sin duda, su patio interior central. Esta está organizada alrededor de un gran macetero circular de ladrillo, la casa "respira" por decirlo de alguna manera; hacia adentro. El techo, que este revestido la curvatura del edificio y se inclina suavemente hacia un óculo central que permite la entrada de luz y agua de lluvia, abasteciendo asi el jardín interno y creando un microclima propio al mismo tiempo.
El interior de la Villa Omah Prana se aleja del lujo pretencioso para centrarse en la honestidad de sus materiales. El mobiliario y la carpintería, elaborados en madera clara, se han dispuesto de tal forma que siguen ejes radiales que refuerzan la sensación de fluidez.
Para esta construcción no hay barreras visuales, el salón y el comedor se abren directamente tanto a la piscina exterior como al patio central, eliminando asi los límites entre lo que está a cubierto y lo que está al aire libre. Según el arquitecto, la casa "invita a la inspección cercana; es rica en detalles, pero permanece tranquila y conectada a la tierra".
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