El secreto del metal y el corcho en el restaurante del New Museum de Manhattan

El estudio OMA expone su primer proyecto gastronómico en EEUU: el restaurante Oberon. Ocupa 230 m2 en el nivel inferior del museo neoyorquino
Restaurante Oberon, de nueva apertura, se ubica en el interior del New Museum en Manhattan, Estados Unidos.
Restaurante Oberon Alex Fradkin

El estudio OMA expone su primer proyecto gastronómico en EEUU. Tras la ampliación del New Museum en Manhattan, edificio del grupo SANAA, surge el restaurante Oberon. 

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Su historia comienza con la necesidad de incorporar un área de descanso a las instalaciones artísticas. Los arquitectos planearon una caja encajada en la planta baja de las nuevas salas. La obra complementa la visión de los diseñadores anteriores y aporta una dimensión distinta. 

Los visitantes encuentran una atmósfera diferente a las galerías convencionales de muros blancos. El planteamiento buscó establecer una zona de consumo desvinculada de las exposiciones, con influencias de recintos privados de la hostelería neoyorquina.

En la pared de la barra, una obra digital e interactiva del autor Ian Cheng domina el encuadre visual.
Barra Alex Fradkin

Bloque de metal con dos accesos

El recinto ocupa 230 m2 en el nivel inferior de la edificación. Desde el corredor principal, la estructura simula un bloque de metal industrial. Una franja horizontal de cristal esmerilado recorre la fachada exterior. Este detalle de vidrio permite intuir la actividad de los comensales y omite detalles precisos. 

El interior está decorado con sombras de plantas tropicales.
Sombras de plantas Alex Fradkin

Las paredes limítrofes presentan un revestimiento de corcho con capas de pintura plateada. Este tratamiento cromático logra una concordancia visual con el hormigón, acero y cristal del museo. Las sombras de diversas plantas tropicales se proyectan sobre las ventanas para originar formas atractivas. El volumen aparenta ser una estructura autónoma instalada entre enormes soportes de hormigón armado.

Su decoración quería distanciarse de las salas de arte, formando una caja de metal con una franja horizontal cristal esmerilado.
Caja metálica Alex Fradkin

El acceso a las instalaciones comprende dos vías principales. Los usuarios tienen acceso directo tanto por el vestíbulo, en horarios de apertura general, o por la callejuela Freeman Alley, la cual ofrece una llegada independiente para evocar los locales furtivos del pasado. Esta dualidad de puertas facilita un funcionamiento diurno y nocturno. 

Superficies oscuras y elementos de arte

El diseño prioriza materias oscuras, corpóreas y rugosas con una separación evidente del cemento frío de la recepción. Las butacas, las mesas fijas y los ornamentos del techo están fabricados en bloques de corcho expandido de tono negro. 

“El restaurante utiliza un material sostenible novedoso que aporta una gran suavidad. Fabricado en bloques mediante el calentamiento a alta temperatura de recortes de corcho”, afirmó el estudio.

Esta técnica de calentamiento a alta temperatura y las resinas de la corteza unen los fragmentos para permitir esculpir perfiles curvos. Los arquitectos moldearon estos recortes para dar vida a asientos corridos de aspecto homogéneo. 

Los techos, mesas y butacas están elaborados con corcho negro expandido.
Corcho negro Alex Fradkin

Una iluminación encastrada rodea esta bóveda para resaltar la porosidad de las superficies superiores. El techo ostenta una cúpula alargada sobre el salón central para coronar las mesas exentas de madera.

En los bordes de la sala, cada reservado dispone de una cubierta de metal de forma cóncava. De estos elementos descienden lámparas creadas por el artista Minjae Kim para focalizar la luz sobre los platos. 

En la pared de la barra, una obra digital e interactiva del autor Ian Cheng domina el encuadre visual. Esta pieza tecnológica se enmarca mediante mamparas formadas por rejillas de metal y un cielo raso reflectante. La disposición de todos estos componentes fomenta la interacción de los grupos de visitantes. 

El espacio invita al reposo tras recorrer los pasillos del complejo. La combinación de maderas, bloques oscuros y metales pulidos genera un juego de texturas de inmenso interés para el interiorismo, el diseño funcional y la construcción.

Los reservados cuentan con techos de cubierta de metal con forma cóncava.
Reservados Alex Fradkin

La intervención en este recinto aporta una visión innovadora a la arquitectura de interiores. El diseño destaca por la fusión de texturas opuestas con una combinación de la frialdad del metal y la calidez de los revestimientos oscuros. 

El restaurante Oberon altera los esquemas tradicionales de las áreas de servicio en exposiciones artísticas. Los diseñadores lograron forjar un ambiente de innegable magnetismo visual. Al recorrer sus pasillos, la fuerza de las formas atrapa los sentidos de cada visitante.

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