El estudio David Kohn Architects ha diseñado una vivienda sobre un almacén victoriano del siglo XIX situado en Smarts Place, en la zona de Covent Garden. Bautizada de manera sugerente como House on a Hill, esta obra arquitectónica de tres alturas se erige para coronar un edificio de ladrillo preexistente.
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Las líneas y siluetas del proyecto despiertan sensación de cercanía, ya que evocan los rasgos más tradicionales y entrañables del hogar. Esta estética se enriquece mediante una fachada escalonada de volúmenes deliberadamente asimétricos, la cual cobra una gran vitalidad visual y un ritmo fluido gracias a la incorporación de elegantes ventanas panorámicas de diseño curvo. El conjunto de cuidada composición logra transmitir la imagen de estar ante una cálida vivienda tradicional que descansa sobre una colina en plena ciudad.
Homenaje a los edificios colindantes
La estructura exterior presenta un revestimiento de ladrillos en tono ciruela oscuro. Su disposición vertical contrasta con un mortero claro en las juntas. La elección rinde homenaje a los edificios colindantes de la zona. La forma escalonada responde a la diversidad geométrica de los tejados cercanos.
El estudio cita influencias diversas en la composición, desde el Museo de Sir John Soane hasta la imponente Villa Necchi en la ciudad de Milán. Las plantas bajas imitan las antiguas casas adosadas previas a la era moderna, caracterizadas por salas con ventanas salientes.
La vegetación garantiza intimidad
La franja sur de la vivienda concentra los espacios habitables de mayor importancia. Un comedor, una extensa biblioteca y un salón forman una sucesión de estancias sin puertas intermedias. En estos espacios se puede disfrutar en conjunto para reuniones o también con un carácter individual para el descanso.
Cada sala posee una geometría distinta. Las tres zonas mantienen una íntima relación visual con el perfil del centro de Londres. Las habitaciones principales desembocan en una amplia terraza. El experto paisajista Todd Longstaffe-Gowan firma el diseño de las áreas verdes. Una selección de árboles y plantas genera sombra. La vegetación garantiza una privacidad absoluta para los ventanales orientados al sur.
La biblioteca es una alta y curva estantería que sigue la silueta del ventanal contiguo. El techo de la sala de estar y del comedor luce placas de yeso con una superficie ondulada, mientras que gruesos paneles de madera y grandes alféizares permiten exhibir colecciones de objetos.
Esta decisión arquitectónica genera terrazas tipo balcón provistas de intimidad. Un sólido núcleo de servicios ocupa el muro medianero en la cara norte. En este eje se agrupan la cocina, los baños, el ascensor y las escaleras del bloque. Tragaluces de colores iluminan el hueco de la escalera con abundante luz natural.
Toda la intervención transforma la parte superior de un imponente edificio industrial del siglo XIX en un hábitat funcional. La armónica integración de ladrillo, madera y luz natural crea atmósferas acogedoras en el ático House on a Hill. Los singulares miradores proyectan la vida interior hacia el horizonte metropolitano y la rotunda ausencia de tabiques incrementa la fluidez espacial.
La naturaleza exterior envuelve los balcones, convirtiendo la estructura arquitectónica completa en un oasis de tranquilidad. “Es un refugio alejado del centro, pero situado en pleno centro” señala el equipo.
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