Esta casa reinventa el tradicional tejado colonial de Carolina del Norte con un diseño moderno

La casa, ubicada en los bosques de Carolina del Norte, conjuga la tradición y la modernidad. Tiene 239 m2 de superficie y una parcela de 26 hectáreas
Steeplechase es una casa diseñada por el estudio californiano Brooks + Scarpa y ubicada en los bosques de Carolina del Norte.
Steeplechase Mark Herboth, Lawrence Scarpa and Steve Chase

En los últimos años, algunas tendencias de la arquitectura residencial han vivido un fenómeno singular: regresar a las formas tradicionales pero reinterpretadas con un enfoque contemporáneo. Para ello, emplean el tejado a dos o cuatro aguas, símbolo de la vivienda rural clásica, la cual ha dejado de ser un simple recurso funcional para convertirse en un elemento estético cargado de intención.

Este es el caso de Steeplechase, una casa ubicada en los bosques de Carolina del Norte, donde se conjuga la tradición y la modernidad. Diseñada por el estudio californiano Brooks + Scarpa, la casa reinterpreta el lenguaje vernáculo de la región con un juego de volúmenes puros, materiales sostenibles y una relación intensa con el paisaje.

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Uno de los extremos del frontón suroeste está completamente acristalado, con grandes ventanales que solo se interrumpen por los marcos negros.
Frontones acristalados Mark Herboth, Lawrence Scarpa and Steve Chase

Tejados de 9 metros

La vivienda se ubica en una parcela de 26 hectáreas de terreno boscoso en las estribaciones de los Apalaches, cerca de Hillsborough, sustituyendo a una antigua construcción, pero conservando intacto el 98 % del terreno natural, preservando así su carácter salvaje. Cuenta con 239 m2 de superficie, y fue concebida como una “residencia que actúa como pabellón entre los árboles”, según el estudio.

El diseño se estructura en torno a dos grandes frontones paralelos, de 9,4 metros de altura, revestidos con metal negro corrugado y apenas sin voladizos.
Diseño con dos grandes frontones Mark Herboth, Lawrence Scarpa and Steve Chase

El diseño se estructura en torno a dos grandes frontones paralelos, de 9,4 metros de altura, revestidos con metal negro corrugado y apenas sin voladizos. Estas formas estilizadas y alargadas reinterpretan la clásica cubierta a dos aguas y aportan un carácter escultural al conjunto. “Al combinar estos elementos tradicionales con principios de diseño moderno, la residencia crea un lenguaje visual único que habla tanto del patrimonio como de la innovación”, señala el estudio.

Entre ambos volúmenes, ligeramente inclinados hacia el interior, se forma un patio central irregular que redirige las vistas hacia un claro del bosque y permite una conexión visual constante con el paisaje.

Entre los dos volúmenes principales se forma un patio central irregular que redirige las vistas hacia un claro del bosque.
Patio Mark Herboth, Lawrence Scarpa and Steve Chase

Uno de los extremos del frontón suroeste está completamente acristalado, con grandes ventanales que solo se interrumpen por los marcos negros. Este gesto transforma la fachada en un lienzo que cambia con las estaciones. Así, “en verano se funde con la luz moteada del bosque y en invierno destaca como un faro con la nieve ocasional”.

Dividida por dentro

La distribución interior de la vivienda sigue una lógica clara. El volumen norte alberga las zonas comunes, mientras que el sur contiene los dormitorios privados. Ambos están unidos por una zona intermedia, donde se ubica una barra acristalada en forma de cuña, que alberga la cocina y el comedor. Este espacio actúa como “una logia transparente que sumerge a los residentes en el bosque”, según explican en el estudio.

El interior se reviste con madera contrachapada natural, elegida por su estética sobria y por sus propiedades sostenibles.
Interiores contrachapados Mark Herboth, Lawrence Scarpa and Steve Chase

Esta zona de transición sirve para dividir y conectar al mismo tiempo, además de permitir que la luz natural penetre hasta el corazón de la casa mediante las claraboyas estratégicamente situadas y los muros cortina que refuerzan, asimismo, esa sensación de apertura total al entorno.

En cuanto a los materiales, el interior se reviste con madera contrachapada natural, elegida por su estética sobria y por sus propiedades sostenibles. Esta elección refuerza el contraste con el exterior metálico, creando un ambiente acogedor y cálido que enmarca el bosque, tal como dicen en el estudio: “el interior… crea un lugar de reunión protegido y cálido, al tiempo que preserva la espectacular vista del bosque”.

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