Para muchos, a partir de otoño es ese momento de refugiarse un poco más en casa, pero sin renunciar a lo mejor que tiene esta estación del año: el color de las hojas y, sobre todo, su olor…, que nos apetece seguir disfrutando también en invierno. En idealista, ya te hemos contado qué puedes hacer para que tu casa huela bien, pero en esta ocasión nos centramos en cómo lograr que huela a otoño. Desde colocar un bol de cerámica con una vela rodeada de granos de café a colgar un ramillete de eucalipto en la ducha, montar unas bolsitas de anís estrellado y cáscara de naranja para el radiador o, como si fueras un alquimista, hacer tu propia bruma para las sábanas, estos consejos (que son casi un ritual más que de cualquier otra cosa) conseguirán traerte esa sensación a bosque tan característica de esta época.
Naranjas con clavo (o anís estrellado)
Coge un poco de clavo y clávalo en unas naranjas. Déjalas secar con cuidado de que no enmohezcan (muévelas de vez en cuando). Ya secas, serán un ambientador natural que durará semanas. Otra opción que tienes es cortar las cáscaras y dejarlas secar. Solo entonces, las puedes meter en unas pequeñas bolsas de tela acompañadas de clavo o de anís estrellado.
Guirnalda de cáscaras de naranja secas para la ventana
Corta unas naranjas en rodajas finas y mételas en el horno a baja temperatura hasta que adquieran una textura correosa. Ahora, ve insertando en un cordel las rodajas junto con unas hojas de laurel y un poco de anís estrellado. ¡Voilá…!: esa guirnalda la colocas en una ventana sobre el radiador. Además de un elemento con un toque muy decorativo, notarás un agradable aroma a mermelada de naranja.
Haz tu propia bruma para la ropa de cama y las mantas
Si te apetece que las sábanas huelan bien y resulte aún más relajante el momento de irte a la cama, haz tu propia bruma. Menta, lavanda y limón deberían estar entre los ingredientes que escojas. También puedes decantarte por unas gotas de aceites de naranja, vainilla o cedro. El resto debe ser agua destilada y alcohol (para 100 mm, incorpora 2/3 de agua y uno de alcohol), Mezcla, agita y pulveriza (no demasiado cerca para que la sábana no se empape).
Las piñas son el mejor aliado en el otoño
Recoge piñas en algún paseo (con media docena es más que suficiente). Ya en casa, mételas en el horno durante 20 minutos para que se abran (y por si tienen bichos). Una vez frías, colócalas en un frasco con unas gotas de aceite esencial de vainilla, canela o naranja, por ejemplo. Ahora, ciérralo y deja reposar al menos 48 horas. En un baño, un dormitorio de invitados o el despacho en el que trabajas, disfrutarás de un olor muy agradable. Complétalo con algunas avellanas o nueces, que también huelen muy bien.
Monta una corona de hierbas y laurel para la cocina
Esta idea es muy fácil. Si en la cocina tienes laurel, tomillo y romero, ve enrollando pequeñas ramitas en un aro de alambre. Eso sí, átalos bien para que no se suelten. ¡Listo! Ahora, coloca tu corona en la cocina. Como es un lugar en el que hace más calor, poco a poco se irá secando y desprendiendo un olor muy agradable.
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