La simetría ha sido uno de los principios más relevantes de la historia de la arquitectura. Desde los templos clásicos hasta los renacentistas, barrocos o neoclásicos, hasta las viviendas actuales, la organización de los espacios en torno a un eje central aporta equilibrio, claridad y una sensación de armonía casi intuitiva.
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Eso es precisamente lo que se ha propuesto en el proyecto Casa para dos músicos, situada en el entorno rural de Carnota, cerca de Lisboa. Esta vivienda transforma las ruinas de una antigua bodega en un ejercicio arquitectónico donde la simetría no solo organiza el espacio, sino que da respuesta directa a las necesidades de sus habitantes.
Un diseño espejo
El origen del proyecto buscó crear una casa que incluyera dos estudios de grabación idénticos. Esta condición llevó al estudio Atelier Matteo Arnone a plantear desde el inicio una solución completamente simétrica, donde cada elemento encuentra su reflejo en el lado opuesto.
Para el estudio, “el encargo de los clientes era muy sencillo: dos espacios funcionales -un salón y un dormitorio- y dos estudios de grabación idénticos. Esto sugirió inmediatamente un enfoque simétrico para el proyecto”.
La vivienda ocupa la huella de una antigua bodega de ladrillo en ruinas, situada en el límite entre viñedos y una zona boscosa. A partir de este volumen original, el proyecto ha introducido una serie de vacíos estratégicos en forma de patios interiores que aportan luz natural y profundidad espacial.
“Desde el principio, la idea principal fue crear vacíos que actuaran como si “esculpieran” este volumen original, introduciendo patios interiores para aportar luz natural y profundidad espacial que pudiera abarcar los dos espacios idénticos”, explica el estudio.
El resultado es una planta perfectamente equilibrada, donde dos áreas de estar -salón y dormitorio- se sitúan en la planta baja, y se abren hacia patios en extremos opuestos mediante grandes puertas correderas de vidrio.
Arquitectura minimalista
Sin embargo, el corazón del proyecto se encuentra en la planta superior, donde se ubican los dos estudios de grabación. Estos espacios están diseñados como volúmenes semicirculares colocados espalda con espalda, situados a ambos lados de un patio central cuadrado al que se asoman mediante ventanas redondas.
Estos volúmenes sobresalen sobre las estancias inferiores, generando una presencia escultórica que introduce una ‘sutil curiosidad’ en el espacio. Sus superficies curvas, acabadas en yeso claro, dialogan con las formas de los patios, creando una continuidad visual en todo el conjunto.
Para mantener la pureza del diseño, un grueso muro perimetral envuelve la vivienda y concentra en su interior los elementos funcionales como las escaleras, los baños, el almacenamiento e incluso partes del mobiliario.
“Esta elección garantiza una estética minimalista y ordenada, optimizando la organización general de la construcción. Esto da total libertad a los dos espacios simétricos, permitiendo que la arquitectura se mantenga pura y equilibrada”, explica el estudio.
Hacia el exterior, la casa se abre al sur con una piscina alargada flanqueada por terrazas de madera. Desde aquí, unos escalones de piedra conducen a un jardín elevado que ofrece vistas sobre el paisaje ondulado de los viñedos.








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