El minimalismo extremo en torno a un patio se encuentra en la Costa Brava

Con vistas a la bahía de Aiguablava, la Patio House se alza como una vivienda de una sola planta que se articula completamente alrededor de un gran patio central.
Patio House Maxime Delvaux

Pensar en minimalismo es evocar un espacio y unos materiales reducidos para centrarse en lo esencial: el espacio, la luz y la relación con el entorno. En viviendas, el minimalismo busca intensificar esa relación entre lo esencial eliminando jerarquías y favoreciendo una experiencia más fluida de habitar.

Concretamente en el ámbito mediterráneo, esa búsqueda suele cristalizarse en torno al patio, un elemento ancestral proveniente de la tradición romana y andalusí, cuya lógica contemporánea busca reinterpretar.

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En la Costa Brava, la Patio House se alza como una vivienda minimalista de una sola planta que se articula completamente alrededor de un gran patio central.

La idea principal fue crear el patio más grande posible que permitiera la parcela y orientar todo el programa de la casa en torno a él.
Patio central Maxime Delvaux

Un patio como centro absoluto

La Patio House se ubica en un terreno inclinado con vistas a la bahía de Aiguablava y se define por una geometría deliberadamente clara, compuesta por un fino plano de hormigón sostenido por columnas esbeltas, bajo el cual se despliega toda la vida doméstica. El proyecto fue realizado por el estudio Arquitectura-G y su diseño esencial fue priorizar el patio como verdadero corazón de la casa.

El uso de persianas plegables de madera de altura completa permite abrir completamente las estancias principales tanto al patio central como a un segundo patio hundido.
Persianas Maxime Delvaux

Según explican, “la idea principal era crear el patio más grande posible que permitiera la parcela y orientar todo el programa de la casa en torno a él”. El resultado es un patio central de 15 por 15 metros que actúa como espacio de referencia constante, visible y accesible desde prácticamente todos los puntos de la vivienda.

La casa se adapta a la topografía de forma precisa: mientras que en el extremo superior del solar el edificio casi desaparece, con el techo situado a apenas 1,1 metros del nivel del suelo, en la parte inferior la construcción se alinea con el terreno.

El hormigón blanco del techo, las columnas y el pavimento se deja visto, generando una atmósfera neutra y silenciosa.
Minimalismo extremo Maxime Delvaux

La planta adopta una forma de anillo, organizada en dos alas en L. Una de ellas alberga los dormitorios familiares y de invitados, concebidos como espacios más recogidos y protegidos. La otra reúne la cocina, el comedor y la sala de estar, en planta abierta. Ambos espacios, el común y el íntimo, se conectan mediante una especie de pasillo que se ensancha y se transforma progresivamente en espacios habitables.

Esta “banda de circulación continua”, según lo llama el estudio, “se convierte en un porche de ancho variable que conecta todos los espacios y se transforma gradualmente en zonas de estar como la cocina o el salón. El interior está siempre en relación con el patio”.

La casa se adapta a la topografía de forma precisa: mientras que en un extremo el edificio casi desaparece, en la otra se alinea con el terreno.
Adaptada a la topografía Maxime Delvaux

Minimalismo material

La relación entre interior y exterior se refuerza gracias al uso de persianas plegables de madera de altura completa, que permiten abrir completamente las estancias principales tanto al patio central como a un segundo patio hundido.

Cuando estas contraventanas se repliegan, la casa se percibe como un espacio continuo bajo el gran techo de hormigón, funcionando casi como un corredor cubierto que protege del sol y del viento sin renunciar a la apertura. Las persianas y puertas de madera funcionan además como un guiño a la arquitectura vernácula de la región, reinterpretada aquí desde un lenguaje radicalmente contemporáneo. 

La “banda de circulación continua”, se convierte en un porche de ancho variable que conecta todos los espacios y se transforma en zonas de estar como la cocina o el salón.
Cocina Maxime Delvaux

Una pequeña escalera circular situada en una esquina conecta la planta principal con un reducido sótano y con la cubierta, que se concibe también como una terraza transitable adicional. De este modo, la casa ofrece distintos grados de relación con el exterior, siempre mediada por la sencillez formal.

En el interior, la materialidad responde a una lógica de extrema contención. El hormigón blanco del techo, las columnas y el pavimento se deja visto, generando una atmósfera neutra y silenciosa. Sobre este fondo aparecen elementos puntuales que actúan como focos visuales y táctiles, como las encimeras de travertino en la cocina o la chimenea exenta de metal negro en la zona de estar.

Una pequeña escalera circular situada en una esquina conecta la planta principal con un reducido sótano y con la cubierta.
Escalera circular Maxime Delvaux

Ya lo afirma el estudio: “solo se han utilizado cuatro materiales en toda la casa. Hormigón, aluminio para las ventanas, madera para las persianas, puertas y muebles, y travertino para las superficies de la cocina y el baño”. Esta restricción material no solo refuerza el carácter minimalista del proyecto, sino que también establece una continuidad visual y sensorial que acompaña el recorrido cotidiano por la vivienda.

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