El recuerdo de construir casas en los árboles en nuestra infancia se está reinventando gracias a la arquitectura contemporánea que ve, la instalación de este tipo de cabañas, en edificios con los que reconectar con la naturaleza sin que por ello se pierda el confort ni el diseño.
Suspendidas entre ramas, estas viviendas ofrecen una experiencia única: dormir, trabajar o reflexionar rodeado de bosque, lejos del ruido urbano y con una relación directa con el entorno. En Suiza, una propuesta sugerente llamada Casetta Tessino eleva este concepto de refugio a un nivel íntimo y poético.
Un refugio suspendido
En el valle de Onsernone, cerca de Locarno (Suiza), se alza Casetta Tessino, una pequeña casa en un árbol diseñada como estudio de escritura. Este refugio, diseñado por la firma Olin Petzold, fue concebido para un artista y activista climático que buscaba un espacio aislado en plena naturaleza.
Su principal peculiaridad radica en que las normativas locales impedían ampliar la vivienda principal o construir nuevos cimientos, lo que obligó a idear una solución alternativa. La respuesta fue una estructura ligera elevada sobre el suelo del bosque y sostenida por tres robles.
Situada a unos 150 metros de la casa existente, la construcción adopta una geometría triangular que alberga diferentes funciones: dormir, sentarse y escribir. Esta organización compacta recuerda a las formas de vida esenciales descritas por Henry David Thoreau en 'Walden', una clara inspiración para el proyecto.
“Dado que la casa principal consta de una gran estancia que hace las veces de salón, cocina y dormitorio, se necesitaba una habitación independiente que pudiera funcionar como habitación de invitados, estudio y refugio”, explicó el estudio.
El acceso se realiza mediante una escalera que conduce a una base triangular suspendida, construida con vigas de madera de alerce fijadas cuidadosamente alrededor de los árboles. Sobre esta plataforma se apoya un volumen de abeto, girado ligeramente, que define el espacio habitable.
“El cliente siempre había soñado con dormir en medio del bosque, rodeado de animales y plantas. Una casa en un árbol parecía la solución adecuada para hacer realidad este deseo”, afirmó el estudio.
Diseño pensado para la autoconstrucción
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es su enfoque constructivo. La casa fue diseñada para ser levantada por el propio cliente, lo que condicionó tanto los materiales como los detalles técnicos. Según afirma el estudio, “los detalles se diseñaron de manera que pudieran ser ejecutados por trabajadores sin formación, ya que el cliente llevó a cabo todo el proyecto como una autoconstrucción”.
Además, “la ubicación remota de la casa del árbol y la propia tipología implicaban que había que utilizar materiales ligeros y elementos estructurales que pudieran ser manejados por personas sin necesidad de maquinaria. Por esa razón, se emplearon paneles de policarbonato en la envolvente exterior que, además de reducir el peso, también permiten una relación cambiante con la luz y el entorno.
Asimismo, “el uso de paneles de policarbonato tenía como objetivo responder a las condiciones climáticas del bosque. Mientras que las hojas del bosque circundante protegen la casa del árbol del sol en verano, en otoño e invierno el sol puede “entrar” y calentar el espacio. Esto proporciona las condiciones perfectas para la contemplación, la lectura y la escritura”.
En el interior destaca la sencillez del espacio. Una tabla de madera recorre la pared y funciona como banco, mientras otra actúa como escritorio. Bajo el suelo se oculta una cama que se despliega al retirar varias tablas, optimizando al máximo el espacio disponible.
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