Las cabañas de madera han visto transformadas sus tipologías estas últimas décadas con la implantación y el diseño de cabañas con formas escultóricas. Sin embargo, la diversidad en las formas y en su relación con el paisaje hace de cada modelo una vivienda única y habitable en medio del bosque.
En Keats Island, frente a las costas de la Columbia Británica, cercana a Vancouver, una cabaña autónoma bautizada como The Nest, interpreta esta idea primordial de forma escultórica desde la intimidad del interior y la autosuficiencia.
Un nido escultórico sobre el bosque
The Nest se ubica en el punto más alto de una parcela de cuatro hectáreas, en una isla con apenas medio centenar de residentes permanentes. Desde esa cota, la vivienda disfruta de vistas abiertas hacia el estrecho de Howe Sound, un enclave natural caracterizado por bosques densos, rocas cubiertas de musgo y agua que se extiende hasta el horizonte.
Diseñada por Daria Sheina Studio, desde el inicio, este emplazamiento condicionó la propuesta arquitectónica, desempeñando un papel fundamental en la visualización de los planos. El enclave, en lo más alto de la isla, ofrecía un lujo poco común: la sensación de tener toda la isla para ti solo.
El nombre de ‘The Nest’, propuesto por los clientes, se convierte en una guía conceptual. “Empezamos a interpretar la casa no solo como un símbolo, sino como una idea espacial, moldeada por el movimiento circular y una profunda conexión con el lugar. El resultado es una interacción escultórica de dos volúmenes girados, que forman una experiencia de vida compacta, pero divertida e inspiradora, en tres niveles”, señala el estudio.
La casa, de 99 m2, se compone de dos cuerpos principales de madera maciza. En la base, una caja rectangular alberga la cocina, el comedor y la sala de estar en un único espacio continuo. Sobre ella, el volumen del dormitorio se gira 90 grados en planta y 45 grados en sección, creando la sensación de que se apoya sobre una esquina bajo el techo inclinado.
Este gesto genera un segundo nivel intermedio, un pequeño salón con paredes inclinadas hacia el exterior y vistas tanto al espacio público inferior como al paisaje de su alrededor. “Compacto en superficie pero amplio en percepción espacial, The Nest aprovecha al máximo su pequeña superficie construida y mantiene un ligero contacto con el terreno”, afirma el estudio.
El revestimiento exterior en cedro rojo occidental permite que el edificio envejezca y se funda progresivamente con el entorno forestal. En el interior, la madera vista se combina con suelos de marmoleum verde, reforzando la atmósfera natural y minimalista.
Una vivienda autónoma
Más allá de su carácter escultórico, The Nest se concibe como una vivienda autosuficiente. Funciona íntegramente con energía solar gracias a paneles instalados en la cubierta y cuenta con un sistema de recogida y filtración de agua de lluvia. Además, incorpora un inodoro incinerador, reduciendo la necesidad de infraestructuras convencionales en un entorno remoto.
Las grandes puertas elevables y correderas permiten abrir completamente la planta baja hacia el exterior, integrando la vida interior con el paisaje. Por su parte, en la planta superior, las franjas de ventanas bajo la cubierta inclinada enmarcan vistas panorámicas del estrecho y el bosque, convirtiendo el dormitorio en un auténtico mirador suspendido.
La construcción planteó un desafío logístico considerable. La isla carece de acceso rodado directo al terreno, por lo que los componentes estructurales se prefabricaron en colaboración con la empresa BC Passive House y se transportaron en helicóptero hasta el lugar. “El proceso fue un complejo rompecabezas de diseño, ingeniería y logística, pero el resultado es una vivienda que transmite una sensación de intencionalidad y naturalidad”, explica el estudio.
Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.








Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta