El mercado ya descuenta tres subidas de tipos del BCE para frenar el brote de inflación

Muchos analistas descartan que haya cambios en política monetaria en la próxima reunión del BCE, que se celebra a finales de mes.
Christine Lagarde, presidenta del BCE
Christine Lagarde, presidenta del BCE Getty images
Europa Press , Ana P. Alarcos

Los mercados esperan nuevas subidas de los tipos de interés por parte de los principales bancos centrales para enfrentar el repunte de inflación que ya está provocando el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo.

En concreto, los mercados "esperan ahora hasta tres subidas de tipos por parte del Banco de Inglaterra y del BCE, y una de la Fed antes de fin de año", especifica el equipo de renta fija de la gestora Federated Hermes.

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Tanto la Fed como el BCE celebrarán su próxima reunión sobre política monetaria a finales de abril, y para entonces, ambas autoridades monetarias "contarán con un conjunto de datos más amplio para evaluar el impacto del crecimiento y la inflación en la economía", señalan la economista de UBS Global Wealth Management, Maelle Quillevere; y el economista jefe para la eurozona y el Reino Unido, Dean Turner.

No obstante, los analistas de UBS esperan que el BCE mantenga los tipos de interés "sin cambios" en el actual 2% a finales de este mes y que "pase por alto" el actual shock de inflación, que se situó en el 2,5% en marzo por los precios energéticos. Desde Bank of America tampoco prevén cambios inmediatos y retrasan las subidas de tipos a las reuniones de junio y julio. 

Debido al impacto de los mayores costes energéticos, el economista jefe de AllianzGI, Christian Schulz, prevé un crecimiento "moderado" de Europa de entre el 1% y el 1,5% en 2026, con un impulso positivo procedente de Alemania, además de un aumento de la inflación de la eurozona por encima del objetivo del 2% fijado por el BCE.

"En este contexto", afirma, "consideramos plausible que no haya recortes de tipos del BCE este año y que exista un bajo umbral para posibles subidas".

Escenario distinto a 2022

Los mercados esperan que los bancos centrales suban los tipos de interés para evitar los "errores" cometidos en 2022, cuando el BCE y la Fed consideraron transitorio el incremento de la inflación.

"Ahora, por temor a repetir ese error, podrían incurrir en el opuesto: endurecer en exceso la política monetaria y provocar una recesión que, previsiblemente, terminarían combatiendo con recortes de tipos", señala el analista senior del Flossbach von Storch Research Institute, Pablo Duarte.

Ante el encarecimiento de los precios energéticos, el riesgo de recesión aumenta, en especial en la eurozona, donde la dependencia energética es mayor y la productividad ha mostrado un comportamiento débil durante años.

"En este contexto, resulta plausible un nuevo cambio de rumbo. Si el crecimiento se deteriora y las presiones inflacionarias remiten, los bancos centrales podrían verse obligados a revertir su política, retomando los recortes de tipos", apunta Duarte.

Una subida inmediata no está justificada

Los economistas y analistas aseguran que las subidas de los tipos de interés solo tendrían sentido si la guerra en Oriente Medio se enquista.

Según explica el economista Miguel Córdoba, “los tipos de interés deben subirse cuando hay una espiral inflacionista. Lo que está ocurriendo es un fenómeno coyuntural provocado por un desabastecimiento temporal debido a la guerra, no porque haya escasez de producto. Si la semana que viene EEUU se retirara de Irán los precios del petróleo volverían a su nivel. Además, el petróleo que se exporta por allí va sobre todo a China, India, Japón…, pero no tiene que ver con Europa”.

Por tanto, no ve necesario que el BCE suba los tipos de interés, “salvo que el conflicto se troque en permanente”. Es decir, “que el conflicto dure meses, en cuyo caso, la subida del petróleo se trasladará a todo el sistema productivo y se producirá inflación. Entonces es cuando habría que actuar”.

Francisco Rodríguez, director de Estudios Financieros de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), señala que hay tres factores fundamentales que obligarían al BCE a alterar su hoja de ruta: “Una reactivación de la inflación subyacente, especialmente en servicios; un mercado laboral que mantenga presiones salariales incompatibles con el objetivo del 2%; y shocks externos persistentes (energía, tensiones geopolíticas o tipo de cambio) que se trasladen a los precios”. Y puntualiza: “El BCE ha demostrado que tolera cierta volatilidad, pero no desviaciones sostenidas de las expectativas de inflación”. 

El banco de inversión Renta 4 coincide con esa teoría y asegura que “no vemos sentido a subir tipos para combatir un shock de oferta, en lo que podría suponer repetir los errores del pasado”, como las subidas de tipos que acometió el BCE bajo la presidencia de Jean Claude Trichet en 2008 y 2011 “en respuesta a los mayores precios del crudo (el barril Brent-la referencia en Europa- alcanzó 130-140 dólares el barril, frente a los 113 dólares actuales), que luego hubo que recortar ante la gran crisis financiera y la crisis de deuda europea”. 

Siguiendo esa línea, los analistas de Bankinter recalcan que la tónica general de los grandes bancos centrales será “mantener tipos hasta poder calibrar bien el alcance de la subida en los precios de la energía sobre el ciclo. Esta es la clave, pero todo depende de la duración de la guerra en Irán y el control del Estrecho de Ormuz”, situado entre Omán e Irán y considerado como uno de los 'pasos' críticos para el transporte marítimo de crudo y gas a nivel mundial. 

CaixaBank Research también descarta actualmente un cambio en la política monetaria. "Gracias a las existencias de energía acumuladas (sobre todo en crudo) y a unas expectativas de inflación que, de momento, siguen ancladas, no habría cambios en el escenario monetario a medio plazo. De hecho, la inflación de la eurozona repuntaría temporalmente, pero esto no alteraría la estrategia de un BCE que se siente cómodo con unos tipos de interés en el 2%".

Tampoco ven sentido a un movimiento al alza de los tipos de interés los analistas internacionales. Christian Scherrmann, economista jefe de la gestora alemana DWS para EEUU, recalca que "históricamente, estos 'shocks' tienden a ser de corta duración y altamente volátiles; en algunos casos, incluso atenúan las presiones inflacionarias subyacentes, ya que unos mayores costes energéticos restringen los presupuestos de los hogares y reducen la demanda de otros bienes y servicios”, lo que podría evitar la escalada de la inflación. "Desde luego, todavía no estamos en el punto en el que se estén materializando 'efectos de segunda ronda', insiste. 

Además, como recuerda Niall Scanlon, economista de la gestora irlandesa Mediolanum International Funds Limited (MIFL), “el BCE ha declarado previamente que está dispuesto a 'mirar más allá' de las variaciones temporales de su objetivo de inflación, y esperamos que el mismo enfoque se aplique a cualquier exceso impulsado por la energía, siempre que se considere temporal".

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