El BCE mantiene tipos en el 2% y deja las subidas en manos de la guerra en Irán

Economistas y analistas solo ven movimientos al alza de los tipos de interés si el conflicto se enquista, pero alertan de que el escenario hipotecario se está complicando
Christine Lagarde, presidenta del BCE
Christine Lagarde, presidenta del BCE Flickr

El Banco Central Europeo (BCE) ha celebrado su segunda reunión del año en un ambiente de máxima incertidumbre: es la primera vez que el Consejo de Gobierno de la máxima autoridad monetaria y financiera en la eurozona se cita con la guerra en Oriente Medio como telón de fondo. 

A pesar de las tensiones internacionales, la institución presidida por Christine Lagarde ha mantenido estables los tipos de interés en el 2% por sexta reunión consecutiva. Así, el precio del dinero se mantiene en este nivel desde el pasado mes de junio y se acomoda en mínimos desde finales de 2022.

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La decisión no ha sorprendido al mercado, que cree que todavía es pronto para cambiar la hoja de ruta monetaria y subir tipos para contener la potencial galopada de la inflación ante el encarecimiento de la energía o los problemas de transporte y comercio que puedan producirse. Según analistas y economistas, solo estaría justificado un movimiento al alza si la guerra se enquista en el tiempo, el shock deja de tener un carácter coyuntural y los precios se disparan. 

Lo que sí está sobre la mesa que las tensiones geopolíticas aceleren el encarecimiento de las ofertas hipotecarias, sobre todo a tipo fijo y mixto; y que las revisiones anuales de las cuotas de los préstamos variables empiecen a subir de forma inminente, tras el repunte que ha experimentado el euríbor en las últimas semanas. Son malas noticias para los consumidores y se unen a un problema aún mayor: el nivel que ha alcanzado el precio de la vivienda y las subidas que se esperan.

La bala de las subidas de tipos

Como decíamos unas líneas más arriba, el mercado no espera subidas de los tipos de interés a corto plazo, ya que no estarían justificadas. 

Según explica el economista Miguel Córdoba, “los tipos de interés deben subirse cuando hay una espiral inflacionista. Lo que está ocurriendo es un fenómeno coyuntural provocado por un desabastecimiento temporal debido a la guerra, no porque haya escasez de producto. Si la semana que viene EEUU se retirara de Irán los precios del petróleo volverían a su nivel. Además, el petróleo que se exporta por allí va sobre todo a China, India, Japón…, pero no tiene que ver con Europa”.

Muchos ciudadanos se preguntarán entonces por qué se ha encarecido tan rápido el combustible, con alzas de casi el 30% para el diésel y del 16% para la gasolina en menos de tres semanas. Una incógnita que resuelve el economista: “Las petroleras tienen 92 días de reservas de petróleo barato, pero inmediatamente suben los precios para obtener beneficios extraordinarios en todo el mundo. Actualmente no tenemos un problema de inflación, sino de especulación”.

Por tanto, Córdoba no ve necesario que el BCE suba los tipos de interés, “salvo que el conflicto se troque en permanente”. Es decir, “que el conflicto dure meses, en cuyo caso, la subida del petróleo se trasladará a todo el sistema productivo y se producirá inflación. Entonces es cuando habría que actuar”.

Francisco Rodríguez, director de Estudios Financieros de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), señala que hay tres factores fundamentales que obligarían al BCE a alterar su hoja de ruta: “Una reactivación de la inflación subyacente, especialmente en servicios; un mercado laboral que mantenga presiones salariales incompatibles con el objetivo del 2%; y shocks externos persistentes (energía, tensiones geopolíticas o tipo de cambio) que se trasladen a los precios”. Y puntualiza: “El BCE ha demostrado que tolera cierta volatilidad, pero no desviaciones sostenidas de las expectativas de inflación”. 

El banco de inversión Renta 4 coincide con esa teoría y asegura que “no vemos sentido a subir tipos para combatir un shock de oferta, en lo que podría suponer repetir los errores del pasado”, como las subidas de tipos que acometió el BCE bajo la presidencia de Jean Claude Trichet en 2008 y 2011 “en respuesta a los mayores precios del crudo (el barril Brent-la referencia en Europa- alcanzó 130-140 dólares el barril, frente a los 113 dólares actuales), que luego hubo que recortar ante la gran crisis financiera y la crisis de deuda europea”. 

Siguiendo esa línea, los analistas de Bankinter recalcan que la tónica general de los grandes bancos centrales será “mantener tipos hasta poder calibrar bien el alcance de la subida en los precios de la energía sobre el ciclo. Esta es la clave, pero todo depende de la duración de la guerra en Irán y el control del Estrecho de Ormuz”, situado entre Omán e Irán y considerado como uno de los 'pasos' críticos para el transporte marítimo de crudo y gas a nivel mundial. 

Según el departamento de análisis de la entidad, “el BCE no lo tiene fácil, porque Europa es energéticamente dependiente del exterior y el euro ha pasado de ser un aliado (fuerte pre-Irán) a depreciarse frente al dólar. Esto ha provocado que el mercado de bonos anticipe ahora una o dos subidas de tipos en 2026, pero nos parece un escenario poco probable”, ya que “un shock de oferta no se arregla con política monetaria”, algo que el BCE “pudo comprobar en julio de 2008 cuando subió tipos antes de la crisis financiera con el petróleo Brent en 130-140 dólares/barril)”. Por eso, creen que “lo normal es que el BCE realice un ajuste fino en las previsiones y gane tiempo para ver cómo discurre el conflicto”. 

CaixaBank Research también descarta actualmente un cambio en la política monetaria. "Gracias a las existencias de energía acumuladas (sobre todo en crudo) y a unas expectativas de inflación que, de momento, siguen ancladas, no habría cambios en el escenario monetario a medio plazo. De hecho, la inflación de la eurozona repuntaría temporalmente, pero esto no alteraría la estrategia de un BCE que se siente cómodo con unos tipos de interés en el 2%".

Tampoco ven sentido a un movimiento al alza de los tipos de interés los analistas internacionales. Christian Scherrmann, economista jefe de la gestora alemana DWS para EEUU, recalca que "históricamente, estos 'shocks' tienden a ser de corta duración y altamente volátiles; en algunos casos, incluso atenúan las presiones inflacionarias subyacentes, ya que unos mayores costes energéticos restringen los presupuestos de los hogares y reducen la demanda de otros bienes y servicios”, lo que podría evitar la escalada de la inflación. "Desde luego, todavía no estamos en el punto en el que se estén materializando 'efectos de segunda ronda', insiste. 

Además, como recuerda Niall Scanlon, economista de la gestora irlandesa Mediolanum International Funds Limited (MIFL), “el BCE ha declarado previamente que está dispuesto a 'mirar más allá' de las variaciones temporales de su objetivo de inflación, y esperamos que el mismo enfoque se aplique a cualquier exceso impulsado por la energía, siempre que se considere temporal".

Al margen de la opinión de los analistas y economistas, el mercado actualmente está descontando que habrá una o dos subidas de los tipos de interés en la eurozona a lo largo del año de 25 puntos básicos. La primera sería antes de acabar el verano; y la segunda, a finales de 2026, pero siempre a expensas de cómo evolucione la guerra y de las consecuencias que llegue a tener para la eurozona. 

Qué espera el BCE de la inflación y la economía

Uno de los puntos más esperados en la reunión del BCE de este 19 de marzo ha sido la actualización trimestral del nuevo cuadro macro, la primera tras el estallido del conflicto bélico en Oriente Medio. 

Según ha incidido el ‘Guardián del euro’, la guerra “ha creado riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico, que hacen que las perspectivas sean mucho más inciertas". La institución da por hecho que el conflicto "tendrá un impacto importante en la inflación a corto plazo debido al encarecimiento de los precios de la energía", pero que "sus implicaciones a medio plazo dependerán tanto de la intensidad y la duración del conflicto, como del modo en que los precios de la energía afecten a los precios de consumo y a la economía”.

El BCE también ha recordado que se encuentra “en buena posición para navegar esta incertidumbre. La inflación se ha situado en torno al objetivo del 2 %, las expectativas de inflación a más largo plazo están firmemente ancladas y la economía ha mostrado resiliencia en los últimos trimestres. La información que se obtenga en adelante permitirá al Consejo de Gobierno evaluar los efectos de la guerra sobre las perspectivas de inflación y los riesgos a los que están sujetas. El Consejo de Gobierno está vigilando atentamente la situación y su enfoque dependiente de los datos le ayudará a definir de modo apropiado la política monetaria”.

Junto con estos mensajes, las nuevas previsiones del organismo anticipan en su escenario base una mayor subida de los precios de lo que anticipaba en diciembre y un menor crecimiento económico. En concreto, estima que la inflación general se situará este año de media en el 2,6% en 2026, siete décimas por encima de lo que pronosticaba hasta ahora; para bajar al 2% en 2027 y al 2,1% en 2028. 

Por otro lado, prevé un crecimiento económico de la eurozona del 0,9% en 2026, del 1,3% en 2027 y del 1,4% en 2028, lo que implica una revisión a la baja, sobre todo para 2026, "debido a los efectos de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza en todo el mundo. Al mismo tiempo, el bajo nivel de desempleo, la solidez de los balances del sector privado y el gasto público en defensa e infraestructuras deberían seguir respaldando el crecimiento", explica la institución. Y alerta de que "una alteración prolongada del suministro de petróleo y gas elevaría la inflación por encima, y reduciría el crecimiento por debajo, de las proyecciones del escenario de referencia".

En un escenario extremo, en el que las interrupciones en el suministro de petróleo y gas natural persistan hasta finales de 2026, la inflación alcanzaría un pico del 6,3% en el primer trimestre de 2027, según estima el BCE. 

Aviso a navegantes: las hipotecas, cada vez más caras

En el plano hipotecario, los expertos alertan de un empeoramiento de las condiciones tanto para quienes buscan un préstamo fijo o mixto con el que financiar la compra de una vivienda como quienes están pagando una hipoteca variable, ante la fuerte subida que está experimentando el euríbor a 12 meses. Y es el que el conflicto bélico, y la posibilidad de que la inflación suba y obligue al BCE a subir los tipos de interés, ha dado carpetazo a la etapa de estabilidad en la que parecía haberse acomodado el mercado.

“La falta de cambios inmediatos del BCE no nos debe llevar a conclusiones erróneas: la guerra en Oriente Próximo ha cambiado radicalmente la previsión de escenario controlado prevista para este año, añadiendo un riesgo inflacionario claro, que podría llevar a subidas de tipos en próximas reuniones. Ya lo estamos viendo en las subidas de los ‘swaps’ (IRS) y también en las revisiones al alza de las ofertas hipotecarias de algunos bancos, lo cual son malas noticias para los consumidores”, afirma Juan Villén, director general de idealista/hipotecas. 

El euríbor a 12 meses, que el pasado 10 de marzo vivió una de sus mayores subidas de la historia en tasa diaria, registra una media mensual superior al 2,4%, por encima del nivel en el que se encontraba tanto en septiembre (2,172%) como en marzo del año pasado (2,398%). Por tanto, todo apunta a que no solo sufrirán subidas de las cuotas las hipotecas que tengan una revisión semestral inminente, como ha sucedido en los últimos meses; sino que también traerán un sobrecoste las revisiones anuales. Sería la primera subida en dos años. 

En el caso de las hipotecas fijas y mixtas, la mayoría de los bancos han aprovechado las primeras semanas del año para subir el tipo de interés de las ofertas que están comercializando, y se espera que la tendencia vaya a más.

Según el comparador de idealista/hipotecas, las hipotecas fijas actualmente tienen un TIN de entre el 2,6% y el 3,2% con las máximas bonificaciones (la TAE supera el 3,3% en todos los casos), mientras que las mixtas tienen un interés de al menos un 1,6% para los primeros 3-5 años en los que se aplica un interés fijo. Para plazos con tipos fijos más largos (10 años), el interés parte del 2,8%. Unas condiciones que podrían tener los días contados. 

“Dado que es muy posible que la situación empeore, desde idealista/hipotecas recomendamos a quienes estén en proceso activo de compra de vivienda, que aceleren la obtención de ofertas de bancos, porque una diferencia de días o semanas puede suponerles un ahorro de costes importante”, alerta Juan Villén. De cara a quienes tienen hipotecas variables o mixtas a punto de vencer, su consejo es claro: “Deberían hacer números y ver si tiene sentido cubrir el posible aumento de tipos que encareciera su hipoteca”.

No obstante, los expertos descartan que se produzca ni una subida desbocada de las ofertas ni un desplome del mercado.

"Es difícil comprometerse con un escenario concreto dada la elevada incertidumbre relativa a la evolución del conflicto. Si las circunstancias macroeconómicas se deterioran, lógicamente el BCE se verá obligado a tocar los tipos y, en consecuencia, las entidades ajustaran sus ofertas crediticias al nuevo entorno de tipos, pero de momento el escenario actual no ha obligado al BCE a intervenir y, por tanto, resulta prematuro anticipar subidas significativas de tipos. Ahora más que nunca, cobra especial importancia el día a día", opina Leyre López, analista de la Asociación Hipotecaria Española (AHE). 

Respecto a cómo podría evolucionar el mercado hipotecario, el  director de Estudios Financieros de Funcas sostiene que, ahora, "el riesgo es más de estancamiento que de caída abrupta. La demanda está muy condicionada por el nivel de precios de la vivienda y por la renta disponible, más que por pequeñas variaciones adicionales en tipos".

Para el consumidor, añade Francisco Rodríguez, "el factor dominante sigue siendo el precio de la vivienda: pequeñas variaciones en el tipo de interés influyen, pero no suelen ser decisivas frente a niveles elevados de precios. Dicho esto, un entorno de tipos más altos durante más tiempo sí puede seguir limitando el dinamismo, especialmente en segmentos más sensibles”.

En esa misma línea, Miguel Córdoba no ve la subida de los tipos de interés como un elemento determinante para los compradores de vivienda, sino que apunta a que la clave es el precio. “En estos momentos, el menor problema de los compradores de vivienda son los tipos de interés. El problema es que en las zonas tensionadas los pisos valen el doble que hace tres años. Ni las clases medias ni las medias-altas pueden en España acceder a pisos que valen por encima de 500.000 euros. No hay sueldo que resista una hipoteca como esa y menos a 30 años”, señala el economista.

Y añade que, “si los bancos no están dispuestos a otorgar esas hipotecas, y no deberían, lo lógico es que fueran particularmente restrictivos, y sólo dieran aquellas que tienen compradores de elevada solvencia, en cuyo caso, y ante la posible escasez, lo lógico es que las encarezcan incrementando el margen. Pero, insisto, en un país con los salarios de España no tiene sentido que los pisos hayan llegado a costar lo que cuestan. El problema no es que la oferta hipotecaria sea atractiva para el consumidor; lo que no es atractivo es la propia compra de la vivienda a precios que ni por asomo reflejan el valor real de la vivienda”. 

Según el INE, los precios de la vivienda experimentaron el año pasado la mayor subida de la serie histórica (+12,7%) y las previsiones inmobiliarias y financieras no atisban un cambio de tendencia, sino que esperan repuntes de hasta dos dígitos en este ejercicio, impulsados por una demanda cada vez mayor y una oferta que, pese a estar aumentando, sigue siendo insuficiente.

Calendario de reuniones del BCE en 2026

El Consejo de Gobierno del BCE se reúne aproximadamente cada seis semanas. Estas son las fechas que ya están marcadas en el calendario oficial y en las que anunciará sus decisiones de política monetaria:

  • 30 de abril de 2026
  • 11 de junio de 2026
  • 23 de julio de 2026
  • 10 de septiembre de 2026
  • 29 de octubre de 2026
  • 17 de diciembre de 2026

2 Comentarios:

Jose GrAmerch
30 Marzo 2026, 12:47

¡Kga prisas! ¿Cuántas veces hay que quejarse de que esta Lagarderana ha hecho cuatro cambios de tipos en un año, cuando lo razonable es no tocar las cosas antes de seis meses?
¿Se creen que la economía es un patinete?
Para cuando se empieza a notar el resultado del cambio de tipos, o antes, la gachí va y los cambia otra vez.
El BCE de C LaGarde funciona a ritmo de veleta, al soplo de viento, al azar, 'like a candle in the wind', el caso es fastidiar

Jose GrAmerch
30 Marzo 2026, 12:49

Junto a la evolución del Euribor y de los tipos de interés del BCE conviene poner la gráfica de precios de vivienda, y la de precios en general, o sea, de la inflación

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