Merlin mueve ficha en Callao: Druni alquila los bajos de la antigua Fnac para su marca Arenal

Merlin mueve ficha en Callao: Druni alquila los bajos de la antigua Fnac para su marca Arenal
Merlin/ Druni

En plena milla de oro comercial de Madrid, donde el flujo de peatones es constante y las rentas alcanzan máximos históricos, el edificio propiedad de Merlin Properties en Preciados empieza a cambiar de piel. El grupo Druni, que integra la cadena gallega Arenal, ha alquilado uno de los locales en los bajos del inmueble para esta última enseña, con una superficie mayor a los 1.000 m2, en una operación que anticipa el nuevo reparto comercial del histórico activo que durante décadas ocupó Fnac, tal y como han explicado fuentes cercanas a la operación a idealista/news.

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La llegada del gigante de la perfumería no es solo una apertura más. Supone el primer movimiento visible dentro de la profunda reconfiguración impulsada por Merlin Properties en este edificio estratégico. Un reposicionamiento que transforma por completo el modelo del inmueble: de un espacio dominado durante décadas por Fnac a un activo multinquilino, diseñado para maximizar ingresos y adaptarse a los nuevos hábitos de consumo. La operación ha sido intermediada por la consultora inmobiliaria Ascana.

El edificio, situado en el número 28 de la calle Preciados, en la esquina con la calle del Carmen y a escasos metros de Callao, cuenta con una superficie total que ronda los 11.500 m2 distribuidos en varias plantas. Durante años funcionó como un gran contenedor comercial, primero como Galerías Preciados y posteriormente como Fnac, que llegó a ocupar la mayor parte del inmueble con una tienda de gran formato. Sin embargo, ese modelo ha ido perdiendo atractivo en términos de rentabilidad por metro cuadrado frente a las nuevas dinámicas del retail urbano.

La operación de Merlin responde precisamente a esa lógica. La socimi adquirió y consolidó este activo dentro de su cartera de ‘high street’ para llevar a cabo una transformación integral que pasa por reducir el peso de un único operador y diversificar el uso del espacio. En este proceso, Fnac ha reducido su superficie de forma significativa, pasando de ocupar varios miles de metros cuadrados a concentrarse en una tienda más compacta, liberando así espacio clave, especialmente en las plantas inferiores.

El proyecto contempla una redistribución completa del edificio. Las plantas bajas, las más valiosas por su visibilidad y acceso directo desde calle, se están fragmentando en varios locales comerciales de menor tamaño, pensados para albergar operadores con alta rotación y fuerte capacidad de generación de ventas. Es en este contexto donde encaja la entrada del grupo Druni, cuyo modelo de negocio, basado en perfumería, cosmética y cuidado personal, se adapta perfectamente a este tipo de ubicaciones prime.

Más allá del retail, la intervención de Merlin incluye también una transformación en altura. Las plantas superiores del edificio, tradicionalmente menos rentables, están siendo reconvertidas para albergar espacios de restauración y ocio, incluyendo terrazas con vistas privilegiadas sobre el centro de Madrid. El objetivo es crear un activo mixto, donde la experiencia del cliente vaya más allá de la compra y permita aumentar el tiempo de permanencia y el flujo de visitantes.

Desde el punto de vista técnico, la operación implica una reforma estructural relevante: actualización de accesos, mejora de circulaciones verticales, adaptación a nuevos usos y puesta al día de las instalaciones para cumplir con los estándares actuales de eficiencia y sostenibilidad. Todo ello con el reto añadido de actuar sobre un edificio icónico en pleno centro urbano, sin perder su identidad pero adaptándolo a un nuevo ciclo comercial.

Duelo de brochas

El desembarco del grupo Druni en el antiguo Fnac no es un movimiento aislado, sino una pieza más dentro de una auténtica batalla por el centro de Madrid. La compañía valenciana ha intensificado en los últimos meses su ofensiva en las principales arterias comerciales de la capital, con especial foco en el eje Gran Vía–Callao–Preciados. Entre sus operaciones más recientes destaca el alquiler de un local de más de 1.000 m2 en plena Gran Vía, donde prepara una nueva ‘flagship’ que refuerza su visibilidad y posicionamiento en una de las calles con mayor tráfico de Europa. Esta apertura se suma a su ya amplia red en la ciudad, con presencia en calles como Fuencarral o Velázquez, consolidando una estrategia clara: apostar por grandes formatos en ubicaciones prime.

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En paralelo, la presión competitiva viene marcada por Primor, su gran rival en el negocio de la belleza. La cadena malagueña ya dio un golpe sobre la mesa con la apertura de su macrotienda en Preciados, un espacio de más de 2.000 m2 y seis plantas que se ha convertido en uno de los grandes polos comerciales del sector en el centro de Madrid. La proximidad entre ambas enseñas en apenas unas calles ha intensificado una competencia directa por el cliente, en un entorno donde la cosmética y la perfumería están ganando terreno frente a otros operadores. El resultado es un auténtico “duelo de brochas” en el corazón comercial de la capital, donde cada nueva apertura eleva el listón y confirma el atractivo del segmento belleza en el retail prime.

De Galerías Preciados a icono del 'retail' madrileño

El edificio de Preciados 28 es mucho más que un activo comercial: es un reflejo de la evolución del comercio en España durante el último siglo. Levantado en pleno auge del consumo urbano en el siglo XX, formó parte del entramado de grandes almacenes de Galerías Preciados, una de las cadenas que revolucionaron la forma de comprar en las ciudades españolas, introduciendo el concepto de gran superficie en el centro urbano y compitiendo directamente con El Corte Inglés.

Durante décadas, este inmueble fue uno de los puntos neurálgicos de ese modelo, con un flujo constante de clientes y una oferta comercial diversificada que lo convirtió en referencia en Madrid. Tras la crisis y desaparición de Galerías Preciados en los años noventa, el edificio vivió una segunda vida con la llegada de Fnac, que lo transformó en un espacio dedicado a la cultura, la tecnología y el ocio, convirtiéndolo en un icono para varias generaciones de madrileños.

Ahora, con la intervención de Merlin Properties, el inmueble entra en una tercera etapa. De gran almacén a tienda cultural y, finalmente, a activo mixto de retail y restauración, su evolución resume como pocos la transformación del comercio en las grandes ciudades: de la concentración a la diversificación, y del producto a la experiencia.

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