Ni el frigorífico ni la lavadora: este es el electrodoméstico que dispara la factura

Ni siquiera el aire acondicionado dispara tanto el gasto en electricidad como este electrodoméstico. ¡Averigua cuál es!
Termo eléctrico
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No se enciende con un botón, no hace ruido y casi nunca aparece cuando hablamos de ahorro energético. Y, sin embargo, es uno de los aparatos que más pesa en la factura de la luz cada mes. Hablamos del termo eléctrico. Mientras vigilamos el gasto del frigorífico o la lavadora, este aparato trabaja de forma casi invisible. 

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Un electrodoméstico que nunca descansa del todo

Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el agua caliente sanitaria llega a representar el 7,5% del consumo eléctrico de un hogar. Un porcentaje que se dispara en las viviendas donde el termo eléctrico es el único sistema para calentar el agua.

La razón tiene que ver con su forma de funcionar, muy distinta a la de otros electrodomésticos. Un horno o una lavadora consumen energía únicamente mientras los usamos. El termo, en cambio, vigila constantemente la temperatura del agua acumulada y, en cuanto detecta que ha bajado, activa la resistencia para recuperarla.

Ese proceso se repite de forma automática varias veces al día. No se ve, no se escucha, pero se traduce en un consumo continuo que rara vez tenemos en mente.

¿Cuánto consume el termo eléctrico al año?

El gasto exacto depende del tamaño del depósito y de su eficiencia, pero puede llegar a consumir entre 400 y 3.000 kWh anuales.

Algunos ejemplos ayudan a dimensionarlo:

  • Un modelo de 30 litros, para una persona, puede gastar unos 150 euros al año.
  • Uno de 80 litros, pensado para tres o cuatro personas, puede acercarse a los 370 euros anuales.
  • Uno de 100 litros, en viviendas de familias numerosas, puede rozar los 470 euros al año.

Incluso con el grifo cerrado, las pérdidas térmicas suponen entre 1 y 2 kWh cada 24 horas, un gasto que se mantiene los 365 días del año, llueva, haga sol o esté la casa vacía.

Electrodoméstico que dispara la factura de la luz hasta un 20%
Imagen generada con IA

Tres fallos que multiplican el consumo eléctrico sin avisar

No todos los termos gastan lo mismo y buena parte de la diferencia está en su instalación:

  • Un depósito mal calculado: Si es más grande de lo necesario, calienta agua que nadie usa; si es demasiado pequeño, se recalienta continuamente.
  • Una temperatura demasiado alta: Cada grado extra por encima de lo recomendado implica más energía para mantenerlo.
  • Tuberías sin aislar: Si el trayecto hasta el grifo es largo y no está protegido, el agua llega fría y el sistema vuelve a activarse.

¿Cómo bajar el consumo sin cambiar de sistema?

No hace falta sustituir el termo para notar el ahorro. Para ello, puedes: 

  • Ajustar la temperatura entre 55 y 60 grados, cubriendo así de sobra las necesidades de una vivienda.

  • Descalcificarlo de vez en cuando también es importante, ya que la cal acumulada obliga a la resistencia a esforzarse más para lograr el mismo resultado.

  • Acortar las duchas.
  • Evitar llenar la bañera del todo.
  • Instalar un reductor de caudal en los grifos.

Un dato a tener en cuenta si estás buscando piso 

El sistema de agua caliente de una vivienda no es un detalle menor, ya que influye en su certificado de eficiencia energética y, con él, lo que pagarás cada mes.

Antes de decidirte, merece la pena comprobar si la vivienda es eficiente, si tiene una instalación de aerotermia o alternativas como el termo termodinámico. 

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