Una vivienda llena de luz en Buenos Aires levantada sobre una estructura de hormigón de los años 50

La rehabilitación conserva a la vista la estructura original. Los pilares y vigas de hormigón sirven de fondo rústico para los componentes modernos
Propiedad horizontal o PH Gainza, es una vivienda de los años 50 rehabilitada en Argentina.
PH Gainza Javier Agustín Rojas

Durante la década de 1950, el fuerte crecimiento demográfico en Buenos Aires impulsó un modelo habitacional conocido como Propiedad Horizontal, PH Gainza. Esta tipología respondía a la necesidad de agrupar viviendas de baja escala en parcelas compartidas Este sistema constructivo optimizaba el suelo de la capital argentina mediante subdivisiones en lotes profundos. 

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Las edificaciones se organizaban a lo largo de un eje longitudinal, intercalando recintos abiertos y áreas comunes para dotar de iluminación natural y ventilación a las unidades interiores, y donde las familias buscaban privacidad sin perder el vínculo con el exterior. Los muros perimetrales y las estructuras robustas caracterizaban estas construcciones de mediados de siglo.

La transformación de una casa compacta ilustra la vigencia de esta tipología al integrar elementos estructurales del pasado con incorporaciones de acero blanco y superficies pavimentadas en terracota. Con esta intervención queda patentado el respeto de los diseñadores de Estudio Futuro por la herencia del edificio, sin prescindir de la fluidez espacial.

Patio principal tiene un pavimento de baldosas terracotas.
Patio principal Javier Agustín Rojas

Priorización de los vacíos 

El diseño propuesto descarta la antigua sucesión de recintos cerrados para priorizar los vacíos al aire libre como ejes articuladores de la vida diaria. En la planta baja, la eliminación de tabiques divisorios y losas de hormigón permitió crear un patio principal de considerables proporciones. Este espacio central adquiere protagonismo gracias al pavimento de baldosas de terracota. 

El interior y el exterior están conectados por puertas correderas y ventanales acristalados.
Interior y exterior Javier Agustín Rojas

La rehabilitación conserva a la vista la estructura original. Los pilares y vigas de hormigón exponen las texturas y marcas del encofrado, sirviendo de fondo rústico para los componentes modernos. Además, se decidió incorporar elementos de uso cotidiano del edificio original en el mobiliario, como un lavadero antiguo integrado en el cuarto de baño del primer nivel.

Para el estudio, “la preservación de las marcas del pasado en los muros, combinada con las ampliaciones ligeras en los niveles superiores, da como resultado un hogar con una identidad clara”.

El salón, el comedor y la cocina convergen en un espacio unificado, vinculado al patio por medio de puertas correderas y ventanales acristalados desde el suelo hasta el techo. Los pavimentos interiores combinan madera y piezas de terracota para generar una transición imperceptible entre el interior y el exterior.

Dormitorios están en la planta superior y tienen un acceso a un segundo patio.
Dormitorios Javier Agustín Rojas

Para acceder a la zona superior, el proyecto incluye una escalera externa construida en acero curvado de color blanco, la cual tiene un cerramiento de policarbonato ondulado.

Contraste visual

La primera planta presenta modificaciones sustanciales respecto a la distribución original. El antiguo cuarto de lavado desapareció para ceder su lugar a dos dormitorios nuevos. Estas habitaciones tienen acceso directo a un segundo patio ubicado en la azotea del conjunto. 

La construcción vecina de la zona este presenta una altura superior, por lo que esta ampliación vertical cumple la función de otorgar sombra a los recintos descubiertos y garantizar la intimidad de los residentes. La materialidad de este nivel exhibe diferencias evidentes frente a la planta baja. 

Vigas y pilares de hormigón se han mantenido a la vista.
Vigas Javier Agustín Rojas

Los acabados rústicos del hormigón ceden paso a un aspecto pulcro y liviano. Las paredes y los techos exhiben revestimientos de chapa metálica ondulada de color blanco. Las nuevas incorporaciones constructivas emplean materiales de bajo peso. Las cubiertas de chapa, las aberturas de aluminio, los cristales transparentes y las encimeras de acero inoxidable acentúan el carácter industrial de la intervención. 

Los muebles fabricados en láminas de metal siguen esta misma línea de diseño. El vacío central organiza la circulación, permitiendo a los habitantes disfrutar del aire fresco y de la vegetación en un entorno urbano denso.

Paredes y techos revestidos de chapa metálica ondulada de color blanco.
Paredes y techos revestidos Javier Agustín Rojas

La integración armónica de pavimentos de terracota, componentes de acero blanco y hormigón original genera espacios habitables de gran luminosidad. 

La distribución en torno a los patios evidencia la importancia de los vacíos en la configuración de la vivienda urbana, dotando de confort y espacialidad a una parcela de dimensiones reducidas.

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