Gante, una ciudad belga conocida por su legado medieval y sus monumentos históricos como el Castillo de los Condes de Flandes, es también un escenario fascinante de la evolución arquitectónica contemporánea europea.
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Durante la década de 1950, la expansión de la ciudad dio lugar a estructuras de líneas limpias, con uso de ladrillo y cubiertas planas, características propias de los bungalós. Hoy en día, la conservación y actualización de estas joyas del movimiento Mid -Century Modern representan un reto para los arquitectos locales, quienes deben equilibrar la preservación original con las exigencias energéticas y espaciales del siglo XXI.
En este contexto de revalorización histórica y adaptación se inscribe el reciente trabajo del estudio belga Felt. Con el proyecto denominado Daniël se ha culminado la renovación de una vivienda de mediados de siglo en la ciudad.
La premisa fundamental exigía remodelar un extenso bungaló de 315 metros cuadrados para adaptarlo a la dinámica vida familiar actual. Todo ello manteniendo intacto el valioso carácter de su estructura original, definida por un rotundo volumen rectilíneo de ladrillo pintado de blanco.
Para lograr este objetivo, Felt centró sus esfuerzos en un incómodo “nudo de circulación” situado estratégicamente en el centro de la planta en forma de T de la vivienda. En este núcleo convergían el ala de estar, distribuida en una sola planta, y un volumen de dormitorios estructurado en dos niveles. Toda esta confluencia espacial ocurría en lo que antes era una zona de entrada estrecha, oscura y poco resolutiva.
Una “torre compacta” como corazón azul del hogar
Con la decidida intención de abrir este espacio vital, el estudio concibió una “torre compacta” ubicada en el centro exacto del hogar. Esta inserción, revestida exteriormente por llamativos azulejos azules, contiene una vibrante escalera de color ocre y amplias ventanas de gran altura que capturan la luz natural.
“Tanto espacial como visualmente, el proyecto culmina en el espacio de la entrada central. Transformamos la condición de dos niveles existente en un nodo vertical articulado: una torre compacta que ancla la circulación atrae la luz cenital hacia el interior y da presencia espacial a lo que antes era una transición bastante oculta”, explicaron los arquitectos.
Este volumen cerámico no solo reconfigura el flujo interior. “Al marcar esta ubicación con el nuevo volumen de azulejos azules, la entrada gana presencia, tanto dentro de la casa como hacia la calle”, añadieron. Dentro del volumen adyacente de dos niveles, la distribución ha cambiado; la planta baja alberga ahora espacios de almacenamiento y áreas de servicios.
A esta zona se accede directamente desde la calle a través de un tramo del antiguo camino de entrada, el cual ha sido reducido de tamaño, se ha dejado sin asfaltar intencionadamente y se ha acondicionado como un práctico aparcamiento de bicicletas.
Reinterpretación de los clásicos del siglo XX
Por su parte, en la planta superior, las habitaciones de la residencia Daniël presentan paredes elegantemente revestidas de madera y suelos de linóleo verde. Esta paleta fue seleccionada con el propósito expreso de crear un ambiente que el equipo de diseño describe como “tranquilo y táctil”.
Para los interiores “la elección de los materiales se basa en una reinterpretación contemporánea de una paleta clásica de mediados de siglo”, afirman los arquitectos.
En el exterior se renovaron las fachadas y se sustituyeron las ventanas de madera originales por marcos de aluminio de color óxido, ofreciendo un rendimiento plenamente contemporáneo y una alta eficiencia térmica sin perder el diálogo con la textura original.
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