El éxodo inmobiliario hacia las zonas periféricas de las grandes ciudades es un hecho que va a más. Barcelona pierde demanda, compraventas y también habitantes porque los compradores e inquilinos deben irse a la periferia a vivir.
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Así lo ve Mercedes Blanco, CEO de Vecinos Felices y vocal de Pimec en el Consell Assessor de l’Habitatge de la Generalitat de Catalunya, quien advierte que las capitales de provincia han perdido peso en las compraventas frente al resto de sus provincias.
Ahora bien, no se van de Barcelona porque quiera jardín o teletrabajar desde un pueblo, “se van porque no puede pagar lo que cuesta vivir en su propia ciudad. No tenemos suficiente vivienda donde la gente quiere y necesita vivir. Mientras la oferta siga siendo tan limitada, veremos precios crecer y familias desplazarse cada vez más lejos” afirma Blanco.
La fuerza de la periferia
Según los datos de Vecinos Felices, las capitales de provincia han perdido peso en las compraventas frente al resto de sus provincias, un fenómeno que apunta a un desplazamiento progresivo de la demanda hacia municipios periféricos.
Blanco especifica que, en base a su experiencia gestionando comunidades de propietarios en áreas metropolitanas, hay un aumento de compradores que buscan vivienda a 40 o incluso 60 kilómetros de su lugar de trabajo, algo que hace solo cinco años era mucho menos habitual.
En Catalunya, la mayor demanda y compraventa de vivienda es la primera y segunda corona metropolitana. Mercedes Blanco destaca que los municipios que concentran más compraventas son Terrassa, Sabadell, L’Hospitalet de Llobregat, Cornellà y Esplugues. “Ciudades con un tejido urbano consolidado, servicios completos y un mercado inmobiliario que aún mantiene diferenciales de precio significativos respecto a Barcelona”.
Dentro de la propia ciudad de Barcelona, también se está produciendo un desplazamiento interno hacia zonas periféricas como Sant Andreu, Horta o El Clot.
El tipo de vivienda que se compra en la periferia
Las familias que van a vivir en el área metropolitana de las grandes ciudades buscan sobre todo funcionalidad y equilibrio entre precio y espacio. El perfil más habitual en los últimos dos años son pisos de 60 a 90 m², con dos o tres habitaciones y, a ser posible, ya reformados o listos para entrar. Según la experta, el coste de una reforma completa hoy es muy elevado, y muchas familias no pueden asumir esa doble inversión.
“También estamos viendo una nueva tendencia que está creciendo rápido por viviendas en zonas periféricas con buena conexión ferroviaria”, remarca.
“Cada vez vemos más propietarios que compran en segundas coronas metropolitanas y asumen desplazamientos diarios largos porque el diferencial de precio supera los 150.000 euros respecto a la capital”, explica.
“No tenemos suficiente vivienda”
En este 2026, este éxodo hacia la periferia puede ir a más. según Blanco, “No tenemos suficiente vivienda donde la gente quiere y necesita vivir”. Por tanto, es una tendencia que se intensificará en 2026. “En primer lugar, la demanda seguirá creciendo, son cada vez más personas las que están entrando en el mercado de nuevas generaciones que necesitan emanciparse. A esto hay que sumar los programas públicos que, aunque positivos, también generan un efecto de activación adicional de la demanda”, declara Blanco.
En segundo lugar, la experta también destaca que la oferta sigue siendo insuficiente. En este caso, mirando a la Ciudad Condal y su entorno, hay una escasez estructural de vivienda que no se resolverá a corto plazo. La consecuencia es que los precios seguirán subiendo.
“No esperamos incrementos bruscos, pero sí una subida moderada y sostenida en 2026, especialmente en aquellas zonas periféricas que aún tienen margen de crecimiento”, analiza.
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