En un entorno marcado por la peor caída en la última década de la compraventa de viviendas en EEUU, los precios congelados o en caída, con los tambores de una posible recesión económica y en medio de una ola de despidos en empresas financieras y tecnológicas, aún hay mercados residenciales tensionados donde la oferta no es capaz de abarcar la enorme demanda. La periferia en torno a Nueva York, y que se extiende hasta Nueva Jersey, ve como las calles de estas zonas de casas unifamiliares se llenan de futuros compradores en las jornadas de puertas abiertas.