Líbere Hospitality Group (LHG) encara la recta final de 2026 con un crecimiento significativo de su negocio y un cambio de prioridades: después de varios ejercicios centrados en ampliar su presencia y construir una cartera de activos, el grupo quiere convertir ese crecimiento en rentabilidad y eficiencia operativa.
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El operador de alojamientos alternativos de corta y media estancia ha incrementado su facturación aproximadamente un 58% durante el primer semestre respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, una evolución que, según su co-CEO y cofundador, Antón de la Rica, explicó a Europa Press se ha mantenido durante el tercer trimestre "tradicionalmente el más potente".
La empresa prevé cerrar el ejercicio con cerca de 1.300 unidades en explotación en seis países. A esta capacidad se suma una cartera de alrededor de 2.300 apartamentos, que constituye la principal palanca para continuar creciendo durante los próximos años mediante la incorporación progresiva de nuevos edificios.
"Estamos en un año de consolidación donde, más que en el volumen, nos estamos centrando en el rendimiento de los activos y en la operativa", señala a Europa Press el ejecutivo en una conversación en la que ha hecho balance de 2026 y ha adelantado las prioridades estratégicas para los próximos ejercicios
El crecimiento del grupo se está produciendo bajo una estricta cautela en un entorno que el directivo define como "bastante caliente". Los altos costes de construcción, las exigentes condiciones de financiación y el encarecimiento generalizado de los activos están complicando el desarrollo de proyectos inmobiliarios por parte de los promotores.
"Estamos descartando un montón de operaciones porque creemos que los números son muy agresivos o no llegan a los límites de rentabilidad que nos marcamos. Cuesta encontrar proyectos con costes y financiación razonables que trasladen un precio adecuado al operador", explica De la Rica a la agencia.
A pesar de esta tensión en los precios, el apetito inversor por el segmento de los 'serviced apartments' y el alojamiento flexible se mantiene elevado. Citando datos de un análisis de la consultora Savills, la inversión en este tipo de activos en Europa rondó los 1.200 millones de euros el pasado ejercicio.
No obstante, los inversores institucionales han modificado sus exigencias: "Ya no hay la alegría de antes a la hora de firmar proyectos; ahora se prima la experiencia operativa, la certidumbre y el rigor para generar demanda sostenible", afirma el cofundador de LHG que asegura "el alojamiento flexible todavía tiene un potencial brutal de crecimiento orgánico".
Hoja de ruta independiente
En un sector caracterizado por una elevada atomización y por recurrentes rumores de consolidación mediante operaciones corporativas, Líbere mantiene una hoja de ruta independiente.
A diferencia de competidores respaldados por fondos de venture capital o capital riesgo -cuya prioridad suele ser escalar a cualquier precio-, LHG apuesta de forma clara por el crecimiento orgánico. "No tenemos esas presiones por crecer a cualquier precio", subraya De la Rica a Europa Press asegurando que intentarán crecer todo lo posible pero siempre "buscando una disciplina y búsqueda de la rentabilidad"
Aunque la compañía no descarta analizar oportunidades inorgánicas puntuales si surge algún operador regional o activo de interés, la consolidación vía fusiones o adquisiciones no forma parte de su plan estratégico actual.
La estrategia pasa por consolidar los mercados en los que ya está presente, con España como principal mercado, y crecer de forma selectiva. "No tenemos una idea de seguir abriendo mercados internacionales a ritmo de dos por año, sino consolidar esa presencia donde ya estamos y tratar de seguir aumentando las localizaciones", ha afirmado De la Rica.
Frente a la incertidumbre regulatoria que afecta a otras vertientes del hospedaje temporal, Líbere opera sus inmuebles bajo uso comercial terciario y licencias de apartahotel, sujetas a los planes urbanísticos y normativas turísticas autonómicas.
Por este motivo, el directivo se muestra tranquilo en el plano normativo y prefiere denominar su oferta como "alojamiento flexible" o "apartamentos con servicios" para dar respuesta a estancias corporativas y temporales de duración variable.
La tecnología como medio, no como fin
En el plano operativo, la compañía continúa apoyándose en una arquitectura tecnológica propia para optimizar la gestión y garantizar la escalabilidad del negocio sin disparar los costes de estructura.
Sin embargo, De la Rica matiza el rol de la digitalización: "La tecnología no es un fin, sino un medio para dar autonomía al cliente sin perder la hospitalidad".
En este contexto la compañía prevé incorporar avances en inteligencia artificial centrados en el análisis de datos para personalizar aún más la experiencia del usuario.
Ante un sector eminentemente cíclico y expuesto a eventuales cambios macroeconómicos, la dirección de Líbere concluye que la trayectoria y la solvencia operativa serán los factores determinantes para marcar la diferencia frente a los inversores y propietarios del sector inmobiliario.
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