En la ciudad de Vancouver, los bosques, las playas de arena y los senderos de montaña combinan de una forma espectacular. Este entorno es un espacio único al que los habitantes de la ciudad pueden escapar para olvidarse, al menos momentáneamente, de la vida ajetreada y rápida de la ciudad. Y un ejemplo de ello es la isla Bowen.
Con menos de 65 kilómetros cuadrados de extensión, la isla Bowen presume de senderos impecables, calas acogedoras y una cantidad justa de cafés y establecimientos hosteleros, así como una gran variedad de estilos arquitectónicos. Y justo en ese entorno, podemos encontrar The Trail House, una acogedora cabaña de alquiler con jacuzzi de leña, que se convierte en el destino perfecto para una escapada de fin de semana cuando el frío del invierno comienza a hacer acto de presencia.
Un lugar para escapar
“Desde que nos mudamos a Bowen Island, nos hemos inspirado para compartir la experiencia y la belleza de este lugar. Nos mudamos de la ciudad para escapar del ritmo caótico y sabemos que otros quieren hacer lo mismo, o al menos tener una idea de cómo se siente reducir la velocidad. The Trail House es nuestra respuesta: un escape boscoso para reducir el ritmo y encontrar tu propia pausa”, explican sus propietarios.
Dentro de Trail House, el espacio está totalmente equipado para ofrecer el mejor de los descansos. En su interior cuenta con lo necesario para poder sobrevivir sin demasiado estrés, con una cocina con dos quemadores de convección enchufables y un pequeño horno tostador. A pesar de contar solamente con lo imprescindible, es más que suficiente para disfrutar de una estancia agradable durante algunos días.
El jacuzzi de leña en el exterior
Pero el elemento fundamental, que le dota de la personalidad que un espacio como este necesita es, sin duda, el jacuzzi de leña Goodland en el exterior. “Tener una bañera de hidromasaje a leña era imprescindible para nuestra propiedad. Bañarse en la naturaleza es una experiencia tan increíble que simplemente tuvimos que compartirla con los huéspedes dándoles su propia bañera privada. Hemos colocado la bañera de manera que sea fácilmente accesible desde la suite, al mismo tiempo que permitimos privacidad y una visión del océano y las montañas más allá. Ubicado contra una pared de granito, se siente apartado cuando no está en uso, pero a solo 15 pasos de la puerta principal”, señalan.
En cuanto a la entretenimiento, Trail House pretende llevar la desconexión al máximo nivel. De hecho, carece de pantallas, a excepción de las que los huéspedes quieren llevar de casa. Algo lógico cuando la esencia es la de refugiarse para disfrutar del relax y la tranquilidad que un entorno como este ofrece.
Aquí, el entretenimiento del que se recomienda disfrutar se basa en otras actividades muy diferentes: partir leña, avivar el fuego en la bañera, acurrucarse junto a la estufa de leña de la casa o cocinar un pescado recién capturado en las aguas cercanas. Sin duda, una experiencia única, pero de la que no todo el mundo será capaz de disfrutar.
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