La ciudad canadiense de Vancouver se ha convertido, junto con Hong Kong y Sídney, en uno de los mercados inmobiliarios más boyantes y de rápido crecimiento del mundo, hasta el punto que muchos han decidido sacar el dinero de sus inversiones en renta variables para colocarlas en un ladrillo con unos retornos altos y constantes.
En los últimos años esta ciudad de la costa oeste canadiense ha registrado tal aumento de precios y de demanda -aupada en los bajos tipos de interés- que el gobierno de la Columbia Británica (provincia en la que se encuentra Vancouver) ha tenido que imponer fuertes cargas fiscales a la inversión inmobiliaria extranjera, lo que no ha evitado que los precios continúen al alza con el aporte de los locales.
Desde marzo hasta junio los precios de la vivienda nueva Vancouver han aumentado un 5% interanual, la mayor ganancia desde 1990, mientras que el valor de la vivienda usada ha subido desde febrero un 11%, según datos del gobierno canadiense.
Eso ha llevado a inversores como Dustan Woodhouse a liquidar sus planes de pensiones en fondos que cotizan en bolsa, con la consiguiente penalización, para poner ese dinero en inversión inmobiliaria, una decisión que pocos asesores financieros recomendarían.
No obstante, la estrategia de Woodhouse le ha procurado en los últimos cinco años una rentabilidad del 60% en la vivienda que adquirió para poner en el mercado de alquiler, también en un momento alcista, con precios medios que han subido un 15% en el último año hasta una media de 1.700 euros al mes por un piso de una sola habitación.
No obstante, la fuerte subida de los precios en Vancouver, una de las ciudades que siempre está en el ranking de las de mejor calidad de vida del mundo, ha llevado a que muchos compren casas como mera inversión sin colocarlas en el mercado de alquiler, lo que está provocando malestar entre residentes y ha llevado a las autoridades municipales y provinciales a legislar para controlar la especulación.
Según la empresa de estadísticas MountainMath, el precio de una vivienda unifamiliar en las zonas más calientes de Vancouver se ha apreciado en un solo año una media de 415.000 euros, mientras que el valor acumulado de las propiedades de la ciudad se ha incrementado en 32.000 millones de euros.
El precio de una vivienda en Vancouver se ha apreciado un 69% de media en los últimos cinco años, frente al 59% del índice de referencia en Canadá S&P/TSX o el 7,6% de los bonos del Estado, algo que inevitablemente ha hecho toda compra de una vivienda en la ciudad un acto especulativo.
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