El pueblo de Salamanca que cambió 5 veces de país y cuyo castillo quisieron llevarse a EEUU

Descubre este singular pueblo amurallado de España con un castillo portugués, historia fronteriza y museos únicos
San Felices de los Gallegos
San Felices de los Gallegos, Salamanca Flickr

¿Te imaginas que hubiese un castillo construido por un rey portugués en plena provincia de Salamanca? ¿Y que quisieran llevárselo a Estados Unidos? Pues existe, y se llama San Felices de los Gallegos. Se trata de un pueblo que pasó cinco veces a manos extranjeras antes de convertirse definitivamente en español.

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Su casco histórico, protegido por murallas, conserva el encanto de siglos de disputas fronterizas: arcos medievales, calles con historia y una fortaleza que domina el paisaje.

¿Dónde está San Felices de los Gallegos y por qué es importante?

San Felices de los Gallegos se asienta en el noroeste de la provincia de Salamanca, a unos 100 kilómetros de la capital y casi en la frontera con Portugal. 

Su posición, sobre el llano que se asoma a los cañones del río Águeda, lo convirtió durante siglos en llave de paso entre dos reinos. Junto a Ciudad Rodrigo y la portuguesa Almeida, formaba un triángulo de plazas fuertes que vigilaban cada movimiento al otro lado de la raya.

Esa vocación defensiva explica buena parte de su actual aspecto:

  • Un trazado urbano cerrado.

  • Un castillo de origen portugués.

  • Restos de murallas.

  • Casas blasonadas.

  • Arcos medievales.

Su casco histórico está declarado conjunto histórico-artístico desde 1965 y es uno de los grandes reclamos de las Arribes salmantinas.

Según la tradición, la localidad fue fundada alrededor del año 690 por Félix, obispo de Oporto, de quien procedería el término “Felices”. Por su parte, “Gallegos” aludiría a los colonos llegados de la antigua Gallaecia.

Un pueblo que cambió de país hasta cinco veces

La historia de San Felices es la de una frontera de gran importancia: 

  • En 1296, el rey portugués Dionisio I el Labrador ocupó la villa. 

  • Un año después, el Tratado de Alcañices lo dejó en manos lusas con el nombre de São Felix de Galegos. 

  • Volvió a Castilla en 1326 como parte de la dote de María de Portugal, prometida de Alfonso XI.

Después, llegaron otras tres ocupaciones portuguesas: 

  • En 1369, durante las guerras por el trono castellano.

  • Hacia 1475, con las tropas que apoyaban a Juana la Beltraneja.

  • Entre 1706 y 1707, cuando la Guerra de Sucesión lo dejó 17 meses bajo control luso. 

  • La quinta bandera fue francesa, entre 1809 y 1812.

San Felices
San Felices Wikipedia

Un castillo portugués en Salamanca que quisieron llevar a América

El castillo lo mandó levantar Dionisio I el Labrador nada más tomar la villa a finales del siglo XIII. 

Con el tiempo, se convirtió en algo más que un cuartel: en 1374 se instalaron en él Beatriz de Portugal y su hija Leonor de Alburquerque, que acabaría siendo reina de Aragón y abuela de Fernando el Católico. 

Después, la casa de Alba remodeló la torre del homenaje, la gran protagonista del conjunto, con muros de sillería de más de dos metros de grosor.

En los siglos XVII y XVIII se añadió al castillo una barrera abaluartada en forma de estrella. La fortaleza llegó a tener:

  • Cinco recintos amurallados.

  • Cuarteles para un millar de soldados. 

  • Dos cañones, que todavía se conservan.

La historia del castillo que pudo terminar en EEUU

En 1920, ya abandonado, tres vecinos compraron el castillo para derribarlo, vender la piedra y volar la torre del homenaje con dinamita. 

Lo impidió otro vecino, Ángel de Dios, que reunió el dinero con ayuda de un hermano emigrado a Puerto Rico y se hizo con el castillo en 1924. 

En 1954, rechazó una oferta de 14 millones de pesetas de unos compradores estadounidenses que querían desmontarlo y reconstruirlo en su país. Solo estaba dispuesto a venderlo si lo restauraban y lo dejaban donde estaba. 

Su hijo Francisco, sacerdote, lo donó al pueblo de Salamanca en 2013. Hoy alberga un centro de interpretación en el que se recoge la historia del pueblo.

Tres años como cuartel de Napoleón

La última bandera extranjera que ondeó sobre San Felices de los Gallegos fue la francesa. Durante la Guerra de la Independencia, la localidad recuperó su importancia estratégica.

Las tropas francesas buscaban abrirse paso hacia Portugal y, tras duros combates en las eras del Pendón y de La Pelea, la villa cayó el 15 de marzo de 1809. 

  • Los enfrentamientos destruyeron un convento y parte de dos ermitas. 

  • San Felices se convirtió entonces en el cuartel general francés de la comarca.

  • La ocupación terminó en 1812, cuando Arthur Wellesley, duque de Wellington —que derrotó a Napoleón en la batalla de Waterloo—, tomó Ciudad Rodrigo.

¿Qué ver en San Felices de los Gallegos?

El casco histórico se recorre a pie en una mañana:

  • Conviene empezar por la Torre de las Campanas, un campanario exento del siglo XIII. Bajo su arco, según la tradición, los vecinos expusieron el cuerpo de un señor feudal al que dieron muerte por sus abusos.

  • Enfrente se alza la iglesia de Nuestra Señora entre Dos Álamos.

  • A pocos pasos esperan las casas de los Mayorazgos, del Corregidor y de los señores de Ron. 

  • En el convento de la Pasión, las monjas agustinas siguen vendiendo perrunillas, repelados y hojaldres. 

  • La sorpresa final está en el Museo del Aceite El Lagar del Mudo, un molino del siglo XVIII cuyo dueño era sordomudo y cuya restauración ganó la medalla ‘Europa Nostra’ en 2002. 

  • Muy cerca, el Museo de la Cantería rinde homenaje a quienes labraron el granito de la villa.

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