El pueblo de Cantabria que esconde calles medievales, queso artesanal y cuevas
La llaman la villa de las tres mentiras, pues ni es "santa", ni es "llana" y, a pesar de su nombre, no se asoma al mar. Aun así, lleva siglos siendo parada obligada en la costa occidental de Cantabria. Hablamos de Santillana del Mar y, aunque su casco histórico se camina entero en una tarde, da para volver y apreciar cada uno de sus detalles. Para disfrutar de este pueblo basta con caminar por sus dos calles principales: calle del Cantón y calle Juan Infante. La joya es la Colegiata de Santa Juliana, construida en el siglo XII.