Información sobre vivienda y economía

José María de Churtichaga: “Ahora toca reconstruir, rehabilitar y levantar muy poca obra nueva”

Tras pasar varios años en Estados Unidos y Canadá inmerso en el mundo de la docencia, José María de Churtichaga, socio fundador de Churtichaga + Quadra-Salcedo Arquitectos, decano asociado de IE School of Architecture & Design y galardonado con prestigiosos premios nacionales e internacionales, regresa a España con la intención de retomar su profesión.

En sus primeros meses por tierras españolas asegura estar teniendo suerte y presume de haber logrado conseguir varios proyectos. El estudio ya ha logrado uno en Argentina y otro en Nueva York, mientras que intenta cerrar otros dos en Madrid, los primeros en España desde que se marchó. Sin embargo, confiesa que en su vuelta no solo se está encontrando buenas noticias, sino que también se está enfrentando a una realidad que relega a un segundo plano a su amada arquitectura.

Nos cuenta que se ha encontrado con la inexistencia de los concursos públicos, con una España que está más preocupada por marcar distancias que por fomentar los puntos de unión y con un mercado que está infravalorando el poder de la arquitectura como elemento dinamizador de los desajustes sociales.

“La arquitectura es trascendental porque hace política y hace sociedad. Una buena arquitectura puede balancear los desajustes de la sociedad, pero ahora la arquitectura no está sobre la mesa”, asegura.

En su opinión, la arquitectura no ha cambiado su esencia y nunca debería hacerlo. “La actividad del arquitecto no es estética, sino que está enfocada a las personas. El arquitecto está atento a los cambios de la sociedad, responde a sus necesidades y genera unos valores añadidos como la felicidad, la justicia y la igualdad, además del mero producto físico. Eso es el arquitecto y eso es lo que debería ser en el siglo XXI”, sostiene.

Sin embargo, Churtichaga cree que la figura del arquitecto está desapareciendo y asegura que es la propia Administración la que está retrasando la recuperación de la actividad y dificultando que las nuevas generaciones empiecen su andadura profesional.

“El primer agente que ha prescindido de la arquitectura es la propia Administración. Las Administraciones están encargando proyectos sin hacer concursos y eso es un síntoma gravísimo, sobre todo para las nuevas generaciones que son quienes tienen que empezar a través de esas oportunidades como empezamos todos nosotros hace años”, recalca.

Según nos explica el arquitecto y decano, los organismos públicos están utilizando fórmulas un tanto extrañas. “Ya no son sociedades públicas o son sociedades públicas pero que funcionan como anónimas, por lo que no tienen que regirse por la ley de contrataciones del Estado y pueden contratar a dedo a corporaciones, contratan un producto final donde el arquitecto es una parte de la cadena. Están subcontratando y el arquitecto es un elemento que está desapareciendo. Es algo que quiero resaltar porque me tiene muy preocupado”, enfatiza.

También insiste en que para impulsar la actividad no son necesarias grandes sumas de capital, sino que la verdadera clave está en los concursos públicos de pequeños proyectos. “Esto es lo que ha formado a la arquitectura y lo que ha permitido el desarrollo de España”, señala.

Mientras que se produce esa ansiada vuelta a la normalidad, cree que la arquitectura deberá apoyarse en las rehabilitaciones, las reformas y las reconstrucciones, ámbitos sobre los que también debe apoyarse la construcción. “Ahora toca construir menos obra nueva y mejorar lo existente”, opina.

Pero esta alternativa también se enfrenta a un obstáculo adicional: las nuevas generaciones no están formadas como para afrontar las nuevas líneas de negocio que se están presentando.

“Evidentemente hoy los retos de la sociedad son otros, como por ejemplo el cambio climático, y el arquitecto debe entrar de lleno en ese cambio y debe formarse. También es verdad que para dar una respuesta en ese cambio haya que cambiar la formación del arquitecto y no veo en las escuelas de arquitectura que haya deseos de cambiar o de introducir ajustes en los planes de estudio. Creo que se debe cambiar la formación para que el arquitecto esté mejor armado para afrontar esos retos”, afirma.

Con estos hándicaps sobre la mesa, Churtichaga augura un futuro complicado a los arquitectos recién licenciados, a los que recomienda tirar de ingenio y paciencia. “Es muy probable que no le vayan a buscar al estudio y que cuando se presente a un concurso no gane por exceso de oferta y lo que le aconsejaría es que se invente los proyectos y que intente convencer al sector público y al privado de que él puede ser el agente de cambio. Ahora más que nunca el arquitecto debe emprender antes de recibir un encargo”, expone.

El futuro está en el ‘Design Thinking’

A pesar de que el futuro inmediato no se antoja sencillo, el decano asegura que el soplo de aire fresco vendrá de la mano de la corriente conocida como ‘Design Thinking, basada principalmente en aplicar el diseño al pensamiento.

Ser creativo no es nacer inspirado, ni es una profesión, es una actitud y se consiste en mirar diferente. Desarrollar esa parte no racional de la mente hoy más que nunca es fundamental para desenvolverse no solo en el mundo de los negocios, sino en general en el mundo del trabajo. Lo que más va a pesar es la disrupción, situaciones donde hay que decidir sin mapas, ni datos”, sostiene.

Churtichaga defiende a capa y espada a esos creativos que son capaces de ir por delante de la sociedad y la hace avanzar en cualquier materia. Tanto es así que en su regreso a España espera convertirse en uno de esos visionarios y poder llevar a cabo los proyectos que le ilusionen, como el que supuso la rehabilitación de Hub Madrid, el espacio de coworking ubicado en pleno centro de la capital cuyo objetivo es impulsar el emprendimiento.

“Mi máxima obsesión es hacer lo que quiero hacer, independientemente de la escala. Quiero ser emprendedor, generar nuestros propios proyectos y ejecutarlos”, concluye.