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Mucho inmueble y pocos fondos de inversión: los hogares españoles invierten mal y tarde

Autor: Redacción

“Los españoles invierten de manera incorrecta tanto en tipología de productos como en el momento de hacerlo, convirtiendo a España en el país que peor invierte de los cinco grandes europeos”. Así de directo es el estudio que han presentado Analistas Financieros Internacionales (AFI) y Finanbest sobre el patrimonio de los hogares en las principales potencias europeas.

En el caso de las familias españolas, el patrimonio está compuesto principalmente por viviendas, cuentas y depósitos, mientras que la exposición a fondos de inversión y acciones, para los que los inversores necesitan digerir los riesgos. Además, más de la mitad no es capaz de ahorrar dinero.

El estudio calcula que prácticamente todos los hogares tienen patrimonio, ya sea real o financiero, con un valor mediano de los activos de 158.500 euros. ¿Y qué tipo de productos son los más habituales?

En lo que se refiere al patrimonio real, la vivienda gana por goleada. Y es que el 80,4% de las familias en España posee una vivienda en propiedad, con un valor mediano de 124.200 euros, mientras que el 40% también tiene una segunda residencia, cuyo valor mediano ronda los 80.200 euros. Así, recalca el estudio, los inmuebles son el principal destino de ahorro de las familias españolas a largo plazo.

La buena noticia es que muchos de esos hogares no tienen hipotecas a sus espaldas, lo que significa que ya han pagado las viviendas. De hecho, el porcentaje de familias en España sin hipoteca (45%) supera al que existe en países como Francia (35%) y a la media de la Unión Europea (42-43%). En el caso de Rumanía, sin embargo, el volumen de hogares sin préstamos hipotecarios pendientes de pago supera el 90%.

En lo que se refiere al patrimonio financiero, lo más habitual es encontrarse con cuentas corrientes y depósitos. Una elección que contrasta con la escasa rentabilidad que están ofreciendo los bancos en un momento en el que los tipos de interés están en mínimos históricos. También son frecuentes los seguros. En cambio, otros productos como los fondos de inversión o las acciones, que exigen una mejor digestión del riesgo por parte del inversor, tienen un peso mucho más testimonial.

Si más del 90% de los españoles tiene cuentas corrientes y al menos uno de cada cinco tiene depósitos o seguros, apenas el 11,4% tiene acciones a su nombre y solo el 6% participa en algún fondo de inversión. Para hacerse una idea de cuánto representa cada uno, basta recordar que los españoles tenemos casi 860.000 millones de euros entre depósitos bancarios y efectivo, mientras que la exposición a fondos de inversión ronda los 195.000 millones de euros.

Y esto es otro de los datos que nos aleja de los vecinos europeos: somos el único país de entre los grandes de Europa donde menos de un 10% de los ahorradores tiene fondos de inversión. En Alemania e Italia, por ejemplo, la cifra alcanza el 22%, mientras que en Reino Unido ronda el 13% y en Francia, el 12%. En el Viejo Continente solo Rumanía registra un porcentaje inferior a la inversión en fondos que España. En este campo, el gran ejemplo a seguir es EEUU, donde el 42% de las familias invierte en fondos y hasta el 32% en acciones.

Otro comportamiento preocupante es que los hogares españoles no solo invierten en productos poco adecuados, sino que también eligen mal el momento en el que invertir. “El ahorrador español invierte cuando el mercado ya ha subido y desinvierte cuando ha bajado. Invertimos tarde y mal, y salimos antes de tiempo, lo que provoca destrucción de valor del patrimonio y aumento de la desconfianza, lo que a su vez conduce a más decisiones erróneas”, recalca el estudio.

AFI y Finanbest achacan las estrategias erróneas a la escasa cultura financiera que existe en nuestro país y recalcan que, cuanto mayor es el grado de formación, mayor es la apuesta por aquellas alternativas de inversión que ofrecen mayores rentabilidades.

Todo ello “pone de manifiesto la naturaleza conservadora de los españoles a la hora de gestionar sus ahorros, así como su tradicional aversión al riesgo. Algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que los españoles son los que más miedo muestran ante la volatilidad de los mercados, sólo superados a nivel mundial por los portugueses”, sostiene el estudio, que deja una última reflexión: “aún queda mucho por hacer en lo que a alfabetización financiera se refiere. A pesar de la crisis y los escándalos financieros de los últimos años, los españoles continuamos tan mal informados y formados como hace una década. Tal es así, que sólo un 10% responde correctamente a apreguntas sobre finanzas, mientras que un 46% no es capaz de responder a las cuestiones más básicas”.