En el tribunal de la opinión pública —que no tiene por qué ser justo, ni sabio, ni acertado— se ha demonizado a quien tiene una vivienda en alquiler. Incluso se ha llegado a sugerir que quien sube la renta es, directamente, mala persona.
¿Y subir el alquiler es un indicador de mala persona? Malos son aquellos que dejan de pagar el alquiler a pensionistas o personas que necesitan esa fuente de ingresos para vivir. Esos sí que son demonios, pero hay quien los ve como revolucionarios.
No existe un único tribunal de opinión pública. El jurado cambia según le convenga.
Subir el alquiler no es de mala persona. Las malas personas son aquellas que han hecho que falten casas a precios asequibles. Y aquí entra en juego la clase política de casi los últimos 50 años. La vivienda no es un problema del último gobierno ni del anterior: es el resultado de décadas de construcción insuficiente, liberalización de vivienda protegida, falta de previsión, corrupción y mala gestión.
La vivienda como arma política
La vivienda, hoy por hoy, se utiliza como arma arrojadiza entre los partidos políticos. Políticos que esperan, culpan y retienen mientras urden un plan con el que llevarse el mérito cuando les toca a ellos gobernar, pero que dilapidan y entorpecen cuando están en la oposición. Si no cambia esto, poco se va a arreglar. No se piensa a largo plazo, sino a cuatro años vista.
Un casero está en su derecho de subir el alquiler y no se le debería criminalizar por ello. Si sube la cesta de la compra, el precio de la luz, los impuestos y la gasolina, es justo que suba la renta.
El artículo 47 de la Constitución Española ‘garantiza’ el derecho a disfrutar de una vivienda digna y obliga a los poderes públicos a promover las condiciones necesarias para ello y a impedir la especulación. Sin embargo, los mayores especuladores han sido, en demasiadas ocasiones, las propias administraciones. Y los propietarios no son una ONG. No puede recaer en los particulares lo que debería hacer el Estado.
Que suba el precio es síntoma de un mercado erosionado
Hay que recordar que una de las causas por las que ha subido el precio del alquiler es la inseguridad jurídica que tienen los propietarios. Limitaciones de renta, índices de actualización que salen pocos días antes de entrar en vigor o procesos de desahucio torpes y lentos… Parece que las leyes solo se crean a favor de una de las partes implicadas en el negocio y eso, evidentemente, tiene consecuencias negativas.
Muchas personas sacan sus viviendas del mercado de alquiler porque temen encontrarse con un inquilino moroso o un ‘inquiokupa’, ya que los desahucios tienen un tiempo de resolución que puede superar holgadamente el año. Año en el que la vivienda no deja de generar gastos y por la que no se recibe ningún tipo de renta.
Que el alquiler suba es el síntoma de una oferta cada vez más reducida agravada por la inseguridad jurídica y por el crecimiento necesario de la población, que aumenta la demanda sin que existan viviendas suficientes para absorberla.
Así que no, subir el alquiler no es de mala persona. Subir el alquiler en la mayoría de ocasiones puede ser vital.
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