Pocas ciudades en el mundo son tan cosmopolitas como Barcelona. Célebre por su arquitectura modernista, su equipo de fútbol, el Barrio Gótico o por su ambiente, es una urbe milenaria que ha pasado pisando fuerte por los caminos del tiempo y la historia. Y en este artículo vamos a recorrerlos, desde sus orígenes hasta la actualidad.
- Así se fundó Barcelona
- Antes de Roma también hubo historia
- Visigodos, musulmanes y condes
- La Edad Media: capital de la Corona de Aragón
- La Barcelona de las guerras
- Fábricas, Eixample y modernismo en el siglo XIX
- Siglo XX: Montjuïc, la guerra y la posguerra
- De los Juegos Olímpicos de 1992 a hoy
- Qué ver en Barcelona
Así se fundó Barcelona
Barcelona nació hace más de 2000 años como Barcino. Fue fundada, entre los años 15 y 10 a.C., por orden del emperador Augusto como una pequeña colonia romana de apenas 10 hectáreas sobre el monte Táber, en lo que hoy es el Barrio Gótico y la plaza Sant Jaume.
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Era una ciudad pequeña, planificada desde cero, siguiendo el urbanismo romano:
- Trazado en cuadrícula, con dos ejes perpendiculares, el ‘cardo maximus’ y el ‘decumanus maximus’.
- Foro en el cruce de ambos, con el templo dedicado a Augusto, cuyas columnas aún se conservan en la calle Paradís.
- Muralla que dio forma física a la identidad romana del asentamiento. En el siglo III se levantó un segundo recinto, más robusto.
Pese a su tamaño, Barcino controlaba un territorio agrícola extenso y fértil, y la Vía Augusta la conectaba con el resto del Imperio. Bajo la plaza del Rei (Ciutat Vella) se conservan más de 4.000 metros cuadrados de calles y talleres: una lavandería, una tintorería, una factoría de salazón y garo (una salsa de pescado fermentado muy popular y codiciada para los romanos) y una bodega de vino de los siglos II y III.
Antes de Roma también hubo historia
Aunque su fundación pertenece a los romanos, el llano de Barcelona contó con asentamientos que se remontan al Neolítico, ya que se han encontrado restos de cerámica y de tallas de sílex y jaspe en la montaña de Montjuic.
Posteriormente, la zona estuvo habitada por los layetanos, un pueblo íbero. En esta época, el territorio se organizaba en una red jerarquizada de asentamientos. Había núcleos en altura, como Montjuïc y el Turó de la Rovira, y pequeñas comunidades agrícolas repartidas por el llano.
El núcleo de Montjuïc se relaciona con Barkeno, nombre que aparece en monedas de plata acuñadas en la zona entre los siglos III y I a. C. Muchos historiadores ven en ese topónimo ibérico el origen del nombre de la ciudad. La leyenda que atribuye la fundación de Barcelona al general cartaginés Amílcar Barca (padre de Anibal) carece de base arqueológica.
Otro dato interesante de la antigua Barcelona es que hace unos 13 millones de años, durante el Mioceno, habitó la zona el ‘Pierolapithecus catalaunicus’, una especie extinta de primate hominoideo. Solo se han encontrado unos restos de esta especie, los hallados en el municipio barcelonés de Pierola. Se cree que pueden ser un antecesor común del hombre y los grandes simios.
Visigodos, musulmanes y condes
A comienzos del siglo V llegaron los visigodos, esos de los 33 reyes que había que memorizar para aprobar la asignatura de historia. Uno de esos monarcas, el rey Ataúlfo (hijo de Atanarico y Gala Placidia, hija del emperador Teodosio I el Grande, vivió en Barcelona.
Ataúlfo llegó a Barcelona en el 414 d.C. y la convirtió en capital de los visigodos de la península ibérica, aunque su estancia duró poco, porque le asesinaron en el 415. Barcino pasó a llamarse Barcinona, con dos obispos (arriano y católico) conviviendo hasta el Concilio de Toledo de 589.
Tras un breve periodo de dominio musulmán (711-801), en el que fue conocida como ‘Madinat Barshaluna’, los carolingios conquistaron la ciudad. A finales del siglo VIII Carlomagno creó La Marca Hispánica, una zona de defensa en el norte de Cataluña que hacía de frontera contra los musulmanes. Esta zona estaba dividida en distintos condados, con Barcelona como centro político y administrativo y de ahí nació el apelativo de Ciudad Condal, que en la actualidad se sigue utilizando.
La Edad Media: capital de la Corona de Aragón
El gran salto se produce en 1150, cuando el conde Ramón Berenguer IV se casa con Petronila de Aragón y se convierte en príncipe regente de la Corona de Aragón. A partir de entonces, los condes de Barcelona son también reyes, y la ciudad crece en población y riqueza al ritmo de la expansión mediterránea.
En 1249, Jaime I sienta las bases del gobierno municipal autónomo, embrión del Consell de Cent, que regirá la ciudad hasta 1714. Entre los siglos XIII y XIV se levantan nuevas murallas y buena parte del patrimonio gótico que hoy define Ciutat Vella: palacios, iglesias, la catedral y el Palacio Real Mayor. Su salón del Tinell, construido entre 1359 y 1370 por Guillem Carbonell, es uno de los mejores ejemplos del gótico civil catalán.
La Barcelona de las guerras
Con la unión dinástica de las coronas de Aragón y Castilla, Barcelona pierde peso como corte, aunque mantiene sus instituciones propias y una relación especial con la monarquía. El siglo XVII es convulso: la ciudad sufre epidemias y vive la revuelta de 1640, conocida como ‘guerra dels Segadors’ (1640 a 1652).
Este levantamiento se produjo contra la corona de Felipe IV y se debió al abuso de las tropas que usaban la ciudad como base y a que el conde-duque de Olivares obligó a Cataluña a aportar soldados y dinero para la guerra contra Francia.
Ante esto, se proclamó la república catalana y se aceptó la protección de Francia. En 1652, las tropas de Felipe IV, lideradas por Juan José de Austria, tomaron Barcelona tras un largo asedio, lo que puso fin a la sublevación.
El punto de inflexión llega con la guerra de Sucesión, que terminó con la casa de Austria y nos trajo de Francia a los Borbones. Tras un largo asedio entre 1713 y 1714, Barcelona capitula ante las tropas de Felipe V el 11 de septiembre de 1714. Los decretos de Nueva Planta suprimen el Consell de Cent, aunque la ciudad conserva su primacía dentro de Cataluña.
El castigo fue también urbanístico. Entre 1715 y 1718, más de un millar de familias del barrio de la Ribera fueron obligadas a derribar sus casas para levantar la Ciutadella, una fortaleza pensada para vigilar a la población. Sus restos, unos 8.000 metros cuadrados de calles y viviendas, se pueden visitar bajo el antiguo mercado del Born.
Fábricas, Eixample y modernismo en el siglo XIX
A mediados del XIX, Barcelona era una ciudad industrial asfixiada dentro de sus murallas, con edificios de hasta seis plantas sobre calles medievales. En 1854 se autorizó por fin su derribo, un gesto que los barceloneses vivieron como una liberación.
El crecimiento se ordenó con el Plan de Ensanche del ingeniero Ildefons Cerdà, aprobado por el Gobierno en 1859 pese a que el concurso municipal había premiado otro proyecto, el de Antoni Rovira i Trias. Su cuadrícula de manzanas achaflanadas es un icono del urbanismo moderno.
El derribo de la Ciutadella tras la revolución de 1868 liberó el espacio donde se celebró la Exposición Universal de 1888 y que aparece inmortalizada en la novela de Eduardo Mendoza, ‘La ciudad de los prodigios’. Este evento fue el escaparate de una burguesía que financió el modernismo catalán.
A finales de siglo, la anexión de los pueblos del llano, como Gràcia, Sants o Sant Andreu, dibujó los contornos de la gran ciudad actual.
Siglo XX: Montjuïc, la guerra y la posguerra
Si en 1888 la modernización se concentró en la Ciutadella, en 1929 el protagonista fue Montjuïc. La segunda Exposición Universal, del 19 de mayo de 1929 al 15 de enero de 1930, urbanizó la montaña y dejó en herencia el Palau Nacional, la Font Màgica y el estadio que décadas después albergaría los Juegos Olímpicos.
Posteriormente, la Guerra Civil convirtió a Barcelona en objetivo de bombardeos sobre la población civil desde febrero de 1937. Vecinos e instituciones construyeron más de 1.322 refugios antiaéreos, un fenómeno sin precedentes. Uno de los mejor conservados, el Refugi 307 del Poble-sec, tiene unos 400 metros de túneles y es sede del Museo de Historia de Barcelona.
Tras la dictadura franquista, marcada por la llegada masiva de inmigrantes del resto de España y el crecimiento de barrios periféricos, la ciudad recuperó los ayuntamientos en 1979.
De los Juegos Olímpicos de 1992 a hoy
En 1986, Barcelona fue elegida sede de los Juegos Olímpicos de 1992, y la ciudad aprovechó la cita para su mayor renovación urbanística desde Cerdà. Se construyeron las rondas, un anillo viario de 35 kilómetros, y la Vila Olímpica del Poblenou sobre antiguos terrenos industriales y ferroviarios. Por primera vez en décadas, Barcelona se abrió al mar con playas desde la Barceloneta hasta el Besòs.
La transformación continuó con el Fórum de las Culturas de 2004, que completó la recuperación del litoral, y con el distrito tecnológico 22@ en el antiguo Poblenou industrial.
Actualmente, la ciudad de Barcelona cuenta con 1.731.649 personas empadronadas en 2026, según los datos más recientes. Uno de los retos a los que se enfrenta la ciudad es la de aliviar el mercado de la vivienda, ya que las medidas tomadas en los últimos años han contraído la oferta y tensado los precios.
Según los últimos datos de idealista, el precio medio de las casas en venta es de 5.462 €/m2 (sept. 2026), máximo histórico. Por su parte, alquilar un piso cuesta de media 20,1 €/m2/mes, 60 céntimos menos que el máximo histórico alcanzado en enero de 2025: 20,7 €/m2/mes.
Qué ver en Barcelona
Esta es una selección de los lugares imprescindibles:
- Sagrada Família: La gran obra de Gaudí. Su interior, con el espectacular juego de luces de las vidrieras, es espectcaular. Conviene reservar con antelación, especialmente si quieres subir a las torres.
- Park Güell: El famoso parque de Gaudí, con mosaicos de 'trencadís', formas onduladas y excelentes vistas de Barcelona.
- Passeig de Gràcia: Recorre esta elegante avenida para contemplar la Casa Batlló y La Pedrera (Casa Milà), dos de las obras más famosas del modernismo catalán.
- Barrio Gótico: Piérdete por sus callejuelas medievales y visita la Catedral de Barcelona, la Plaza del Rey y los restos de la antigua muralla romana.
- Las Ramblas y La Boquería: El paseo más famoso de Barcelona conduce hasta este histórico mercado, perfecto para descubrir sus coloridos puestos de productos frescos.
- El Born: Un barrio de ambiente más bohemio donde destacan la basílica de Santa María del Mar, el Museo Picasso, las tiendas de diseño y sus bares de tapas.
- La Barceloneta: Antiguo barrio marinero. Pasea y disfruta de su playa y del ambiente del frente marítimo. Para comer, merece la pena alejarse de los restaurantes más turísticos de primera línea.
- Montjuïc: Combina naturaleza, cultura y buenas panorámicas. Puedes subir en teleférico, visitar el Castell de Montjuïc y el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) o recorrer la zona olímpica.
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