Los balcones, los coches aparcados y los árboles de la calle Petrarca componen una escena de barrio en Barcelona. A pocos pasos, unas lonas azules y verdes rodean un solar. Por encima del cerramiento asoman tejados de tablones y plásticos. Dentro, un gran charco de agua marrón ocupa buena parte del terreno y refleja las chabolas y las fachadas de los edificios vecinos. El asentamiento tiene dirección y el suelo tiene dueño: Petrarca, 33. El propietario es el propio Ayuntamiento.
La imagen reúne los dos lados de un conflicto que este jueves, 22 de octubre, llegará al pleno de Nou Barris: personas que viven en construcciones precarias y vecinos que reclaman soluciones ante la falta de limpieza y los altercados nocturnos. El PP llevará una propuesta para que el Gobierno del distrito garantice la salida de quienes pernoctan en la parcela y recupere el terreno, en coordinación con servicios sociales, Guardia Urbana y los servicios municipales competentes.
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En el interior, cortinas utilizadas como cerramiento, ropa tendida, mesas con manteles, sillas y garrafas de agua junto a las construcciones. Un espejo redondo cuelga de una pared de madera. Los palés forman pequeñas plataformas ante algunas entradas. Hay macetas, una sombrilla rosa y una franja de césped artificial: objetos de una vida doméstica organizada sobre un suelo de tierra, junto al agua acumulada.
La titularidad municipal no es una deducción de la oposición ni una versión vecinal. Figura en una respuesta del distrito de Nou Barris, firmada el pasado 9 de octubre por su concejal, Xavier Marcé. El documento contesta a una pregunta del consejero portavoz del PP, Javier Barreña, sobre si la parcela era pública o privada: el espacio es de titularidad del Ayuntamiento. Esa confirmación sitúa al Gobierno municipal ante una doble reclamación: las condiciones en las que viven las personas del asentamiento y las quejas de quienes tienen su casa alrededor.
Qué pide exactamente el PP
La iniciativa está firmada por Javier Barreña y fechada el 26 de septiembre. El documento se formula como un ruego e incluye dos peticiones concretas: garantizar la salida de las personas que pernoctan en el solar y proceder a su recuperación, promoviendo las actuaciones necesarias conforme a los criterios técnicos y jurídicos aplicables.
Para hacerlo, reclama que el Gobierno del distrito se coordine con servicios sociales, Guardia Urbana y los servicios municipales competentes. En la exposición, los populares insisten en que una situación inicialmente provisional no debe cronificarse ni mantener indefinidamente a personas vulnerables en esas condiciones.
El presidente del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Daniel Sirera, dirige la exigencia al alcalde, Jaume Collboni. “Es inadmisible que el Ayuntamiento permita que un solar de su propiedad se convierta en un asentamiento de barracas, con acumulación de basura, presencia de ratas y continuas quejas vecinales por problemas de inseguridad e incivismo. Los vecinos no tienen por qué pagar las consecuencias de la pasividad del Gobierno de Collboni”, denuncia en declaraciones facilitadas a idealista/news.
Sirera reclama una actuación inmediata para atender a quienes viven en condiciones precarias, recuperar el solar, limpiarlo y garantizar la seguridad del entorno.
“Collboni no puede mirar hacia otro lado mientras los vecinos denuncian una situación que se está cronificando. Estamos hablando de un terreno municipal que debería estar al servicio del barrio y no convertirse en un foco de inseguridad e insalubridad. Exigimos soluciones, no más excusas”, añade.
El día, la noche y el recuerdo del verano
Los vecinos con los que ha hablado idealista/news introducen un matiz en el relato del conflicto. Explican que quienes se encuentran en el asentamiento no suelen causar problemas durante las horas de día, pero que por la noche se están produciendo altercados. Su descripción distingue dos momentos de una misma calle y evita dibujar una situación de enfrentamiento permanente.
La limpieza es otra de sus preocupaciones. Los residentes recuerdan especialmente el verano, cuando, según explican, el mal olor se hacía notar y las condiciones de limpieza eran escasas. El problema también alcanza a las condiciones materiales de un espacio en el que unas personas viven y otras tienen su vivienda al lado.
Según los testimonios recabados, una asociación vecinal reclama que las personas asentadas abandonen el terreno. Los residentes vinculan además la parcela con una expectativa muy distinta de su uso actual: aseguran que allí estaba prevista una residencia pública para personas mayores. Esa previsión procede de sus testimonios; los documentos examinados no acreditan un proyecto aprobado ni un calendario de ejecución. El contraste pesa en su relato: el lugar donde esperaban un equipamiento para mayores alberga ahora construcciones precarias y concentra sus reclamaciones al Ayuntamiento.
La propuesta del PP describe un asentamiento que se habría consolidado durante los últimos meses y que, según el partido, creció de forma notable durante el verano. Su exposición habla de construcciones realizadas con lonas, plásticos y cartones, sin agua potable, aseos ni saneamiento, junto con acumulación de enseres, residuos, chatarra y aguas estancadas.
Las fotografías muestran el alcance del agua acumulada entre las construcciones. En una de las imágenes, una extensa superficie marrón ocupa el primer plano, con las barracas distribuidas alrededor. Junto a su borde aparecen un colchón, muebles y distintos enseres. Los bloques de viviendas se levantan justo detrás.
La iniciativa de los populares aborda esa precariedad desde dos frentes. Por un lado, las condiciones en las que permanecen las personas asentadas, a quienes considera especialmente vulnerables. Por otro, las consecuencias para la salubridad y la convivencia en el entorno. El documento advierte de que la falta de higiene y la acumulación de residuos pueden favorecer malos olores y plagas.
Por ello, el escrito reclama que los servicios sociales municipales valoren individualmente las circunstancias de quienes viven en el solar y ofrezcan, cuando corresponda, los recursos disponibles. La recuperación del terreno y la atención a sus ocupantes forman parte de la misma intervención que propone el partido.
El jueves, la reclamación llegará al pleno. En Petrarca, entretanto, las mesas siguen junto a las barracas y los balcones de las viviendas miran al solar. Los vecinos esperan recuperar un terreno que vinculan con una residencia para mayores; quienes pernoctan dentro necesitan una respuesta a su precariedad. La propiedad de la parcela ya tiene confirmación oficial. La solución sigue pendiente.
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