Así transformaron una casa oscura y de espacios pequeños de Londres con un vibrante tono azul

Bautizado como Peek-a-Blue, este proyecto londinense demuestra cómo un vibrante tono azul puede cohesionar y revitalizar por completo una residencia
En este proyecto londinense se demuestra cómo el tono azul puede cohesionar y revitalizar por completo una residencia.
Peek-a-Blue Jim Stephenson

El color en el diseño de interiores es mucho más que una simple elección estética superficial, es una poderosa herramienta estructural y narrativa. Su uso estratégico posee la asombrosa capacidad de transformar la percepción del espacio, delimitar usos y despertar emociones profundas en quienes lo habitan. 

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Cuando se aplica con verdadera maestría, el pigmento actúa como un hilo conductor fundamental para resaltar la impresión sobre cómo las personas que habitan el lugar esperan vivir. A través del contraste y la saturación, se logran unificar estancias previamente aisladas, fomentando una fluidez vital que responde a las necesidades contemporáneas. 

Los espacios habitables se ajustaron para situarse en un mismo nivel.
Mismo nivel Jim Stephenson

Esta filosofía ha guiado la última intervención del estudio local Nimtim Architects. Bautizado como Peek-a-Blue, este proyecto londinense demuestra cómo un vibrante tono azul puede cohesionar y revitalizar por completo una residencia.

Un nuevo plano para la vida familiar

Con esta vivienda de Londres el estudio se enfrentó a la fragmentación de su planta baja. Los espacios originales resultaban pequeños, oscuros y desconectados, lo que dificultaba la interacción diaria de sus habitantes. 

Los armarios de color azul claro revisten la cocina.
Cocina Jim Stephenson

Con esta premisa, el estudio ideó un concepto centrado en crear una serie de áreas interconectadas que se adaptaran de manera orgánica a las dinámicas de la familia.

La intervención más audaz fue la creación de un rincón de casi doble altura situado en el corazón de la casa. Para poder diseñarlo, el estudio tuvo que resolver un abrupto desnivel de un metro existente entre la parte frontal de la propiedad y el jardín trasero. La solución fue rebajar el suelo de esta nueva zona central. 

Las aberturas se han pintado de azul ultramar.
Ventanas y aberturas Jim Stephenson

Esta ingeniosa resolución topográfica escala el espacio a unas proporciones más amables y habitables, y al mismo tiempo permite una transición directa y continua desde la cocina hacia la nueva zona exterior. En la parte trasera, la vivienda se expande mediante una ampliación que alberga la cocina y el comedor, creando un diálogo ininterrumpido entre el interior y la naturaleza del jardín.

El azul ultramar como eje visual

Si la arquitectura dio una nueva definición al espacio, el color y los materiales fueron los encargados de dotarlo de carácter. La ampliación trasera se presenta al exterior con un cálido enlucido de arcilla en tonos tierra. 

En la ampliación exterior se aplicaron tonos tierra.
Ampliación exterior Jim Stephenson

Esta base orgánica se utiliza para destacar el elemento estrella del proyecto, unas aberturas de altura completa y una ventana circular enmarcadas en un potente e inesperado "azul ultramar".

En el interior, la paleta cromática continúa su juego de contrastes y texturas. La cocina y el comedor se han equipado con armarios en un suave azul claro, que dialogan con encimeras fabricadas a partir de plástico reciclado y un suelo de baldosas de arcilla dispuestas en forma de rejilla.

Paleta de materiales rica y texturizada en tonos rojos y ocre.
Paleta de materiales Jim Stephenson

Por otra parte, la zona de asientos tipo banco recorre el espacio, iluminada por luz natural por una elegante claraboya semicircular.

El azul ultramar reaparece en los marcos de acero de las nuevas aberturas, actuando como faro visual. Destaca especialmente una ventana cuadrada que asoma hacia la escalera, resolviendo la antigua sensación de desconexión del hogar mediante "perforaciones" de color brillante.

Azulejos rosas revisten un cuarto de baño.
Cuarto de baño Jim Stephenson

Para compensar la frialdad del azul, los arquitectos emplearon una rica base de rojos y ocres que unifica y aporta solidez a la nueva planta baja. 

Finalmente, esta audacia cromática asciende hacia las plantas superiores, donde se ubican los dormitorios y donde el diseño vuelve a sorprender con un cuarto de baño revestido en su totalidad por atrevidos azulejos de color rosa, completando así una reforma donde el color es el verdadero arquitecto de las emociones.

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