La obra nueva muestra fatiga: los visados se ralentizan ante la guerra y la inflación
Los datos oficiales de la actividad residencial de obra nueva empiezan a confirmar lo que los expertos llevaban anticipando meses atrás. La presión que han sufrido promotoras y constructoras desde la salida de la pandemia con el fuerte incremento de los costes de las materias primas o los cuellos de botella en la distribución, unido ahora al impacto de la guerra en Ucrania en la ralentización económica y la escalada de la inflación, les está llevando a retrasar o aplazar la construcción de viviendas. Con datos del Mitma, en abril se visaron 6.600 unidades, lo que supone un 28% interanual menos y un 40% menos frente a marzo.
