Así se restaura una talla de Semana Santa: visitamos un taller de restauración en Sevilla

Por las experimentadas manos del restaurador sevillano Juan Alberto Filter pasan obras de imaginería que necesitan una puesta a punto. El proceso de intervención recuerda al trabajo de un cirujano: se requiere máxima precisión y mucha paciencia.

Con fe o sin fe, es innegable: las imágenes que suelen procesionar en las calles de gran parte de los municipios españoles en Semana Santa son impresionantes, verdaderas obras de arte, patrimonio nacional que las Hermandades suelen cuidar con mimo. Pero ¿cómo se mantienen en buen estado? ¿Cómo se intervienen cuando necesitan una restauración? ¿Hay ejemplos de intervenciones nefastas?

Para conocer el trabajo de los restauradores de imaginería religiosa y nos hemos acercado hasta Umbrete, en Sevilla, para entrevistar a Juan Alberto Filter, restaurador de imaginería, quien ha abierto las puertas de su taller a idealista/news para explicarnos con todo lujo de detalles cómo es este interesante proceso que tiene mucho de cirujano e incluso, de trabajo de investigador...  Aquí las prisas se quedan en la puerta.

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 Isabel Rabadán limpiando la imagen de una virgen
Isabel Rabadán limpiando la imagen de una virgen idealista/news

En el taller de Fira Arte y Patrimonio, Juan Alberto y su mujer Isabel, también restauradora, justo están interviniendo dos imágenes. Una de ellas es la Virgen de los Desamparados de Sanlúcar de Barrameda, que tiene la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC). Se trabaja en silencio, a veces con música clásica de fondo, y con buena iluminación para ver todos los detalles de las tallas y de las distintas intervenciones anteriores que hayan podido tener. Colas, pinturas, pinceles..., y muchas de sus herramientas, como cristales de aumento O microscopios digitales, nos hacen pensar en el trabajo de un cirujano, de un investigador que va levantando capas para ir al corazón de la pieza… 

Juan Alberto quería ser biólogo de niño, pero una profesora en el bachillerato, Maria Jesús, le enseñó historia del Arte "como nadie me había expuesto en aquel momento. A partir de ahí, decidí hacer Bellas Artes, restauración y escultura”, explica. 

A través de un familiar conoció a varios escultores, imagineros de Sevilla y el mundo de las hermandades: “Me presentaron al que fue mi maestro Antonio Dubé de Luque. Me gusta la escultura profana actual, de vanguardia, pero también me gusta la imaginería y me llamó la atención”, afirma. Una de las primeras tallas que intervino, antes incluso de terminar los estudios, fue la imagen de San Fernando del Ayuntamiento de Rota en Cádiz, el patrón de la corporación municipal, y a partir de ahí van surgiendo otros encargos: “Es un sector en el que funciona mucho el boca a boca”.

Dice que una de las imágenes que más le han tocado la fibra fue San Francisco Javier, que pertenece a la Asociación de Fieles de San Francisco Javier de Torreblanca, en Sevilla: ”Poco antes del confinamiento estaba interviniéndola y coincidió con el fallecimiento de mi padre y eso quizás me marcó mucho. La recuerdo con mucho cariño quizá por esos momentos”.

Imagen de la virgen previa a la retirada de las pestañas
Imagen de la virgen previa a la retirada de las pestañas idealista/news

Conocer para intervenir debidamente

¿Cómo es el proceso de intervención de una de estas piezas? Lo primero es una inspección técnica: “Siempre la premisa es conocer para intervenir. Necesitamos conocer a fondo la pieza, el autor, la época, la técnica, materiales... Tras esa primera inspección técnica y recogida de documentación fotográfica y todo el estudio que acompaña, radiografías, todo lo que sea necesario, se plantea un proyecto de intervención que se le presenta al cliente. Y una vez aprobado, pasamos a intervenir bien en el taller, en el estudio. Si la obra no permite su desplazamiento, o sea su desmontaje o traslado al taller pues requiere una intervención in situ”, nos explica.

Entre los primeros pasos está la eliminación de polvo, la fijación de estratos pictóricos, limpieza de la superficie pictórica y eliminación de barnices de repintes oxidados. “Una vez que la policromía está limpia y consolidada estructuralmente la imagen, pasamos a la reintegración de estucos y cromáticas. El estuco es la preparación que tiene la pintura, en este caso la encarnadura de esta imagen, se reintegran lo que son las pérdidas que podemos ver en las uniones de ensambles se reintegra ese estuco, esa preparación blanca que es de yeso y después, cromáticamente, se reintegra al color mediante rayas de color o puntos de color”.

Isabel Rabadán analizando la imagen mediante técnicas avanzadas.
Isabel Rabadán analizando la imagen mediante técnicas avanzadas. idealista/news

Se intentan utilizar los materiales más afines a la obra. Si se utilizaba cola animal, cola de conejo, ellos hacen la fijación con esa misma materia. “Muchas veces la pintura está muy levantada porque la madera es un material que está vivo, al mover la madera, el estuco, yeso, que es un material más inerte, se resquebraja y se termina levantando, separando de la madera. Tenemos que volver a pegarle a la madera. Y lo hacemos con la misma cola animal que usaron en su día para fabricar ese yeso que es un yeso fino aglutinado con agua, pero agua con cola animal. Hay veces que si estamos haciendo un dorado y tenemos que volver a pegarlo sobre la madera, tenemos que usar resinas acrílicas porque a lo mejor el oro no está barnizado y no soporta la humedad. Lo que hacemos es emplear materiales inalterables, acuarelas que no van a alterar su cromatismo”, aclara.

Si el material requerido no existe, toca crearlo: “En el campo de la imaginería religiosa hay aspectos muy concretos como para una Dolorosa que le falta una pestaña o una lágrima. Esto no existe en el mercado, tienes que fabricarlo. Las pestañas las realizamos con pelo de pincel, pelo natural, normalmente pelo de oreja de buey. Y las lágrimas se hacen con cristal, empleamos unas barras de remover de laboratorio y hay que fundirlas. Tiene su técnica”, señala. 

Juan Alberto restaurando la imagen de San Francisco de Paula
Juan Alberto restaurando la imagen de San Francisco de Paula. idealista/news

Muchas de las pruebas que realizan a las piezas recuerdan el trabajo de la policía científica: “Radiografía, inspección con luz ultravioleta con luz negra, gammagrafía espectrografía por infrarrojos. Son técnicas analíticas mediante radiación ultravioleta, en una zona oscura, proyectamos con focos ultravioletas de luz negra y detecta los repintes que hay en superficie. Fluoresce de forma distinta la policromía original, los barnices, el dorado o los repintes. La espectrografía con radiación infrarroja detecta las capas subyacentes en pintura sobre tabla. Es muy curioso porque puedes ver el dibujo que hizo el artista sobre la tabla preparada antes de aplicar el color. Se han descubierto firmas muy interesantes”, explica con pasión el restaurador.

Un oficio en el que hay relevo generacional

Como decíamos, en este trabajo las prisas se quedan fuera: se requiere buen pulso, buena vista y mucha paciencia. 

El periodo de intervención de una obra de arte varía en función de su tamaño, complejidad, su deterioro, su estado de conservación… “No es lo mismo una imagen para vestir, una imagen de maniquí, como decimos, que las zonas anatómicas son cabeza, manos y pies, que una imagen de talla completa o con una decoración que tiene toda la ropa tallada y esa ropa está dorada y decorada con el trabajo de estofa que se decía antiguamente. Requiere más tiempo. En este caso, por ejemplo, la intervención de esta imagen de San Francisco de Paula va a llevar cuatro meses”.

 Detalle de Juan Alberto restaurando la imagen de San Francisco de Paula
Detalle de Juan Alberto restaurando la imagen de San Francisco de Paula idealista/news

Filter comenta que en su sector no hay problemas de relevo generacional, como puede pasar en otros oficios, puesto que existen facultades con estudios de Conservación y Restauración de obras de arte: “Igualmente en el campo de la imaginería, de la escultura, de imaginería religiosa son oficios que se han conservado gracias a las hermandades”. Filter reconoce que hay muchos y muy buenos profesionales y que, desde hace unas décadas, se ha concienciado mucho en el conservación del patrimonio: “Cada vez son más conscientes de que tienen un legado importante que pasa por sus manos y que tienen que seguir legando a generaciones futuras, eso los lleva a casi siempre en manos de profesionales”, afirma.

Llegados a este punto, ponemos el énfasis en la palabra “casi” porque a veces las intervenciones no son todo lo adecuadas que debieran ser y tenemos un ejemplo en el taller, de la talla que curiosamente cuenta con la categoría BIC.

 Antes y después de la restauración de la imagen de San Francisco Javier
Antes y después de la restauración de la imagen de San Francisco Javier Juan Alberto Filter

“Hay veces que llega alguna obra de arte que ha sido intervenida de manera desafortunada. Te encuentras con algunas técnicas no apropiadas para la obra que están haciéndole incluso daño. En imágenes religiosas que se le han adherido pestañas postizas adquiridas en comercio de esteticista. Ese tipo de casos son los menos. Cuando la hermandad decide restaurar tiene que pedir permiso al obispado, debe pedirlo y por supuesto, si es un Bien de Interés Cultural, si está protegido, tiene que pedir permiso a la administración pública competente”, aclara.

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