El conflicto en Oriente Medio tiene en vilo al mundo económico y financiero. El ataque de EEUU e Israel a Irán el pasado fin de semana ha desencadenado un aumento de la tensión bélica entre los países de todo el Golfo Pérsico y ha disparado la incertidumbre global en cuanto a su duración e impacto. Sobre la mesa está la posibilidad de un fuerte aumento de la inflación que llevaría al BCE y a otros grandes bancos centrales a alterar su hoja de ruta monetaria y limitaría el crecimiento económico.
Según ha afirmado Philip Lane, economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), en una entrevista a Financial Times, un conflicto prolongado en Oriente Medio podría provocar una caída persistente del suministro energético y un aumento sustancial de la inflación de la zona euro. Para el economista irlandés, el impacto se amplificaría si la situación también diera lugar a una revalorización del riesgo en los mercados financieros.
"Un salto en los precios de la energía ejerce presión al alza sobre la inflación, especialmente en el corto plazo, y tal conflicto sería negativo para la actividad económica", ha alertado Lane, quien también ha puntualizado que "la magnitud del impacto y las implicaciones para la inflación a medio plazo dependen de la amplitud y duración del conflicto". De momento, la máxima autoridad monetaria y financiera en la eurozona está monitorizando la situación.
El nuevo conflico bélico está cotizando en los mercados de diferentes formas: las bolsas internacionales están cayendo con fuerza, mientras que los tipos de interés están subiendo ante la posibilidad de que la inflación acabará con la flexibilización monetaria y desembocará en subidas del precio del dinero. También se ha disparado el precio del petróleo y el gas licuado.
"La guerra de Irán ha disparado los riesgos inflacionistas y esto cambia el paso a los bancos centrales, y donde se esperaba estabilidad o bajadas, el mercado ahora está descontando subidas a futuro. Es pronto para saber si estamos atravesando un período de fiebre temporal o si la situación se enquistará, pero, de momento, los tipos de interés (IRS) están subiendo, especialmente los plazos cortos", afirma Juan Villén, director general de idealista/hipotecas.
Desde el banco de inversión Renta 4 explican que "se mantiene el nerviosismo en torno a la guerra de Irán y la incertidumbre en cuanto a su duración e impacto", mientras el conflicto se sigue extendiendo.
"Los ataques cruzados continúan, afectando a infraestructuras energéticas, con ataques iraníes provocando la paralización de operaciones en la refinería de Ras Tanura en Arabia Saudí (que podría impulsar al país a sumarse a EEUU e Israel contra Irán) y con QatarEnergy deteniendo la mayor instalación exportadora de gas natural licuado (Qatar es el segundo mayor suministrador mundial, por detrás de EEUU), siendo China el principal perjudicado como mayor comprador tanto de gas natural licuado catarí como de crudo del Golfo Pérsico", explica la entidad.
Las tensiones van a más después de que Israel haya abierto un nuevo frente en el conflicto al iniciar una campaña en Líbano contra Hezbolá, mientras se suceden ataques a embajadas americanas en países de la zona, como Arabia Saudí.
La Administración de Donald Trump y ha dejado entrever que el conflicto podría durar semanas, lo que podría derivar en un problema energético de gran envergadura y en unas hipotéticas subidas de los tipos de interés. Todas las miradas están en el Estrecho de Orzum, situado entre Omán e Irán, que es uno de los 'pasos' críticos en el transporte marítimo de crudo y gas.
"El temor de que el cierre del Estrecho de Ormuz como consecuencia del conflicto -el tráfico de barcos está prácticamente paralizado-, canal por donde transita a diario el 20% de la producción de gas natural licuado (GNL), procedente de Catar, y de petróleo del mundo provoque un fuerte y duradero repunte de los precios de estas materias primas hace apostar a los inversores por un aumento de la inflación, lo que condicionaría en gran medida la actuación de los principales bancos centrales, limitando su capacidad para seguir bajando sus tasas de interés de referencia", aclara la firma de inversión Link Securities.
Según estima Christian Schulz, economista jefe de Allianz Global Investors (GI), un aumento del 5% al 10% en los precios del petróleo suele añadir, casi de inmediato, entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales a la inflación general tanto en EEUU como en Europa.
"Los impulsos inflacionarios generados por la energía complicarán las perspectivas de la política monetaria. Los bancos centrales pueden ignorar los picos temporales de precios, pero si el conflicto se prolonga y los aumentos de los precios de la energía se mantienen, existe el riesgo de una mayor desviación de las expectativas de inflación. Esto podría ser crítico", alerta Schulz en unas declaraciones recogidas por el diario portugués Jornal de negocios.
Desde Lazard alertan de que "un bloqueo sostenido podría llevar el petróleo hacia la zona de 100-110 dólares por barril, o incluso más -frente a los 80 dólares actuales-, dada la limitada capacidad alternativa de transporte y la capacidad excedentaria restringida de la OPEP+". Y aseguran que ello llevaría la inflación de EEUU al 4% y la de la eurozona por encima del 3%, lejos del 2% de equilibrio que busca el BCE.
El economista jefe para España de BBVA Research, Miguel Cardoso, también prevé un aumento de la inflación. En el caso de España, cree que la tasa puede subir más allá del 3% en los próximos meses, aunque descarta un gran impacto económico, ya que considera que lo más probable es que este enfrentamiento sea "de corta duración".
Uno de los escenarios más favorables es el que dibujan desde la consultora Capital Economics: "Si los precios del petróleo y el gas caen en los próximos meses, ya sea porque el conflicto se modera o porque los productores aumentan la producción para compensar cualquier interrupción, el impacto en la inflación en los mercados desarrollados probablemente será moderado y de corta duración".
Sin embargo, los economistas de Goldman Sachs plantean la peor situación posible: que el Estrecho de Ormuz esté completamente bloqueado durante semanas, lo que dispararía los precios tanto del gas natural como del crudo. Por eso, afirman que "los flujos en el Estrecho de Ormuz y cualquier comunicación potencial en el Estrecho por parte de EEUU, Irán, China y los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), así como el conflicto en general, son ahora las variables más importantes a observar en los mercados energéticos".
En el caso concreto de Europa, a la intensa dependencia global de los combustibles fósiles se une que "las reservas de gas se encuentran bajo mínimos, ya que empezamos el año con la mitad de reservas que el año anterior, acrecentando esta situación la circunstancia de que el corte de gas ha sido repentino y sin capacidad de reacción provocando una afectación mayor que en la crisis de Ucrania 2022, cuando el suministro de gas de origen ruso se vio comprometido, pero el corte fue progresivo", argumenta José Carlos Díaz Lacaci, CEO de SotySolar.
En líneas generales, los expertos insisten en que el riesgo no es la guerra en sí, sino la interrupción prolongada del flujo energético.
"Si el precio del petróleo experimentara un repunte fuerte y sostenido, las consecuencias se trasladarían rápidamente al conjunto de la economía mundial. La energía es uno de los principales componentes de los costes de producción y transporte, por lo que un encarecimiento prolongado del crudo podría elevar la inflación en Europa, Estados Unidos y buena parte de Asia. Este escenario complicaría además la estrategia de los bancos centrales, que en los últimos años han intentado contener la inflación mediante políticas monetarias restrictivas. Así mismo, una escalada del conflicto podría tener efectos sobre el comercio internacional; Oriente Medio es un nodo estratégico para numerosas rutas marítimas y cualquier alteración de la seguridad en la región podría afectar al transporte de mercancías y encarecer los costes logísticos", recalca Aurelio García del Barrio, doctor en Economía y director del Global MBA con especialización en Finanzas del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).
Por tanto, la gran pregunta no es si habrá volatilidad, que es algo que está plenamente descontado, sino si el shock energético se convierte en permanente. El bloqueo prolongado del Estrecho de Orzum tendría un impacto macroeconómico, inflacionario y potencialmente redefinitorio del ciclo.
Impacto en los hogares y las hipotecas
En cuanto al impacto para hogares y empresas, los expertos detallan que las consecuencias más inmediatas del conflicto bélico en Oriente Medio son la subida del precio de los combustibles, un encarecimiento de las facturas de la luz y el gas de hasta un 30% o un retraso en las cadenas de suministro.
Según Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, el conflicto bélico es una "preocupación" y tendrá implicaciones económicas para las empresas del país, especialmente en lo que tiene que ver con el petróleo por el bloqueo en el estrecho de Ormuz, sobre todo si se alarga. Para el primer ejecutivo de la patronal, la guerra "puede influir" en un proceso inflacionario en el caso concreto del petróleo (no tanto en el del gas, porque España depende menos del de esa zona).
En cuanto al mercado hipotecario, todavía está por ver si se traducirá en un encarecimiento de las ofertas que está comercializando el sector financiero. "Queda pendiente de ver la reacción de los bancos, que pueden tomar la vía conservadora y trasladar este encarecimiento de tipos a sus ofertas a tipo fijo, o bien esperar a ver cómo reaccionan los bancos centrales antes de mover ficha, ante el riesgo de perder operaciones ante la competencia", subraya el director general de idealista/hipotecas.
En el caso del euríbor, estas dos sesiones de marzo -coincidiendo con el inicio de la guerra- se han saldado con una tendencia al alza, rompiendo con los dos meses de caídas que acumula el indicador hipotecario de referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España. La tasa intradía del euríbor a 12 meses se ha situado este 3 de marzo en el 2,232%, máximos desde mediados de febrero.
Sin novedades en las reuniones de marzo
El Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra celebran reuniones el 19 de marzo, un día después de la reunión de la Reserva Federal de EEUU. Dado el poco margen temporal que existe y las escasas certezas de lo que podría durar el conflicto, el mercado no espera cambios en la política monetaria en esta primera cita.
No obstante, para entonces sí que se prevé que el BCE modifique sus previsiones macroeconómicas e incluya diferentes escenarios para contemplar la actual situación de tensión internacional.
Además, también está sufriendo modificaciones la previsión de qué pasará con el precio del dinero en los meses venideros. En el caso del BCE, el mercado estaba descontando unos meses de estabilidad en el nivel actual del 2% y la mayoría del consenso no esperaba una subida de los tipos de interés hasta 2027. De hecho, incluso volvía a especular con una bajada en este ejercicio. Ahora, en cambio, no se descarta que los movimientos al alza se adelanten -la probabilidad actual es del 40%-, aunque todo dependerá de cómo evolucione el conflicto bélico y de su efecto de arrastre en los precios y la economía.
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