Manuel Pimentel: “Europa quiere alimentos buenos, bonitos y baratos, pero no quiere producirlos”

El editor y expolítico aborda en esta entrevista el acuerdo de Mercosur y el profundo malestar que siente el sector primario español

Sus dos últimas obras han sido una denuncia del maltrato al campo, a agricultores y ganaderos, La guerra por la proteína animal y La venganza del campo. Fue el único ministro del Gobierno de Aznar que dimitió por la invasión de Irak. Ha trabajado tanto en lo público como en lo privado pero, desde que dejó la política, la gran parte de sus horas del día se las lleva una de sus pasiones: los libros. 

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Manuel Pimentel Siles, Ingeniero Agrónomo, Licenciado y Doctor en Derecho, nos recibe en la sede madrileña de su editorial, Almuzara, para hablar del campo, del dolor de sus trabajadores, de Mercosur y de posibles soluciones para frenar la subida de la cesta de la compra.

De ruido de fondo tenemos las protestas de los tractores en Madrid, ¿cuáles diría que son los principales desafíos que tiene el campo?

El campo de Europa y España tiene dinámicas similares, está ya casi en una guerra de supervivencia. ¿Por qué? Porque el entorno dominante que se refleja en leyes se ha vuelto muy antiactividad agraria y ganadera. El colectivo, por circunstancias, ha decidido que el campo de los europeos no es para producir alimentos, es para pasear, para tener otro tipo de actividades. Eso ha hecho que todas y cada una de las leyes en todo y cada uno de los países, en los últimos 20 años haya sido para limitar, restringir y prohibir. Y el agricultor se ve, por una parte con una crisis de precios grande, con unas dificultades tremendas, se siente despreciado y eso hace que entre el malestar económico y el malestar anímico haya generado un malestar muy profundo. No hay jóvenes que se quieran dedicar y estamos en este momento realmente delicado. No solamente por los derechos de los agricultores, sino porque estamos hablando de nuestra propia despensa. Si no producimos, los precios suben y alguien lo paga. ¿Quién? Las clases medias y populares. Un carro de la compra le costaba antes 120 euros llenarlo y ahora cuesta 200 y pico euros. 

¿Qué justifica tantas limitaciones a la producción de alimentos? Porque la leche no nace en el tetrabrik...

La leche no viene del tetrabrik, pero Europa quiere disminuir la cabaña ganadera. En España no autorizamos ninguna granja nueva. Ahora la llamamos macrogranjas, independientemente del número, y queremos cerrar las que hay. Vivimos en esa paradoja. La sociedad eminentemente urbana quiere quitar la actividad agrícola y ganadera. Punto. Pero al mismo tiempo la población crece. Los niños tienen que tomar leche, las personas mayores tienen que tomar calcio para los huesos, etcétera.. pues si no producimos leche y el mundo está consumiendo cada vez más, ¿cómo va a reaccionar el mercado? Primero en la lucha por tenerlo. Y segundo, subida de precio. 

¿Por qué la sociedad ha llegado a esta paradoja?

El por qué la sociedad occidental ha llegado a esta mirada tan curiosa, tan paradójica de quiero comida buena, bonita y barata, pero no quiero que se produzca aquí, prefiero traerla por ahí y a ese no le voy a preguntar cómo la produce. ¿Cómo hemos llegado aquí? La dinámica arranca en 1990 cuando cae el muro de Berlín se quitaron fronteras y los precios bajaron, podías comprar en un lado u otro. A eso le sumas los 90 que es cuando viene todo el desarrollo de la cadena de supermercados, se concentra el poder de compra, con lo cual apretaban y apretaban precios. Del 2000 al 2020 Europa ha disfrutado de la alimentación más barata de su historia. Nunca jamás desde el Paleolítico fue tan barato comer. Al principio de los 60 una familia media dedicaba el 50% de su renta a comida. El 2018 bajó del 14. Como era barata pues desapareció de la preocupación y se rompió esa conexión de respeto profesional a quien produce los alimentos, no se valoró. Al mismo tiempo, y esto sí es positivo, hubo un incremento de nociones de medio ambiente, sostenibilidad, naturaleza, que son positivas. Pues si una sociedad está muy preocupada por el medio ambiente y la calidad de vida, pero nada preocupada por los alimentos, ¿cómo va a reaccionar? Como reacciona Europa. Prohibiendo, limitando, queriendo quitar.

¿Puede darnos ejemplos?

Nos molestan los regadíos, los invernaderos, las granjas, las cercas, los tractores, los silos. Queremos quitarlos y esto es un suicidio, al final van a subir mucho los precios porque no producimos alimentos. Y ha pasado lo que tenía que pasar. Por una parte, pues el agricultor, profundamente dolido, muy profundamente dolido y por eso la reacción también de Mercosur. Y por otra parte, pues los precios en ascenso. Tiene esto salida. Claro que tiene. ¿Es posible combinar la producción de alimentos con el respeto al medio ambiente? Sin duda ninguna. Al final el sentido común se impondrá porque ¿hasta cuándo vamos a aguantar la subida del carro de la compra? ¿Hasta los 200, los 300, hasta los 400? ¿Hasta los 500 euros? 

¿Y qué salida tiene? 

Primero, que dejemos de ver al agricultor como un enemigo del medio ambiente y al ganadero como un maltratador animal. Y que las normas sean normas razonables y se traten como profesionales de cualquier otro sector. Que no le pongamos una carga moral negativa previa. Y eso significa que habrá que invertir en infraestructuras de regadío. Habrá que invertir en producción ganadera. Hay que incrementar la producción en Europa de alimentos y hacerlo de forma sostenible. Pero el objetivo de la política agraria comunitaria es el contrario, es disminuir producción, con lo cual pues difícilmente van a bajar los precios.

Pero Europa defiende por ejemplo que Mercosur abaratará los precios...

Aquí hemos vivido una paradoja tremenda. No produzcamos aquí y lo traemos de otro lado. Además, estamos en democracia. Lo que votemos entre todos, eso es así. Es una opción pero muy arriesgada, no solamente porque destruye la producción propia, sino porque das la llave de tu despensa a terceros países y está el mundo como para darle la llave de tu despensa a terceros países. Va a haber una guerra por los alimentos. Los chinos comen mucho, los africanos. En fin, todo el mundo come, como es normal. La población crece y va a haber lucha por los alimentos. Si los europeos somos los únicos que no producimos alimentos, al final o vamos a tener poco alimento, o lo más probable, que lo que yo creo va a pasar, nos va a salir muy caro. Es un suicidio no producir alimentos en Europa y más en momentos de tensión geoestratégica como ahora. Pero voy a más. Le estamos diciendo a nuestros ganaderos mire, el bienestar animal exige esto. Lo importante es la vaca. Usted es un maltratador animal. Vale, muy bien. Porque lo importante es la vaca. Ahora bien, acto seguido voy a aquel y le compro no exigiéndole nada o prácticamente nada. Si lo importante es la vaca, la vaca del tercer país tiene el mismo derecho que la de aquí. Las mismas reglas de juego para todos. 

Justamente están los agricultores quejándose de Mercosur

El acuerdo de Mercosur en general, a Europa le interesa tener zona de libre cambio, claro. Yo prefiero un mundo sin fronteras. A mí la involución de la globalización no me está gustando nada porque eso al final lo pagamos los ciudadanos. Por tanto, a mí la dinámica Mercosur en principio me gusta porque creo que tiene una serie de ventajas. Lo que no me gusta es la letra pequeña. Por eso los agricultores están muy enfadados y con razón. Primero, que el sector tiene una profunda y radical desconfianza por todo esto que hemos dicho si encima no han sido tenidos en cuenta en las negociaciones, han sido semiocultas. Y segundo, está la parte que te comentaba, abramos fronteras, sí, pero con las mismos reglas de juego para todos.

¿Qué futuro tiene entonces el sector primario español?

El sector primario es un sector que le pasa de alguna forma, como el mundo de los libros. No es rico pero es estable. La demanda de alimentos sigue creciendo tanto, hay que producir. En principio es un sector que puede tener futuro perfectamente siempre que no se le persiga, siempre que no favorezca al tercero frente al propio. Y después el cambio de mirada. En España es imposible ya poner una granja, por ejemplo. 

¿Cuánto cree que puede seguir subiendo la cesta de la compra?

Si continuamos como vamos, van a subir. Si tu objetivo estratégico es que disminuya la producción y darle la producción a terceros, el alimento va a seguir subiendo.

 

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