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Draghi cogió su fusil (otra vez): las armas del BCE para contener el parón de la economía global

Mario Draghi, presidente de la Bce
Gtres

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ha vuelto a demostrar que es capaz de sorprender al mercado y que no le tiembla el pulso a la hora de coger el fusil para defender a la eurozona de los problemas que se están gestando a escala mundial.

A pesar de que el guardián del euro llevaba semanas avisando a analistas e inversores de que este mes revisaría su política monetaria, nadie esperaba que ayer, tras la reunión del Consejo de Gobierno de la institución, anunciara tantas medidas en diferentes frentes: el organismo ha bajado todos los tipos de interés de referencia, ha ampliado la capacidad de su multimillonario programa de compra de deuda incluyendo la empresarial e incluso ha dicho que está dispuesto a pagar a los bancos para que concedan más préstamos.

Resumimos las medidas medidas más destacadas y el impacto que tendrán, según los expertos, en el mercado, las familias, las empresas y los bancos.

1. El dinero en la eurozona ya es oficialmente gratis. El BCE anunció ayer que a partir del próximo 16 de marzo los tipos de interés en la eurozona bajarán hasta el 0,00%, frente al 0,05% actual. Esta reducción, la primera desde septiembre de 2014, sitúa al precio del dinero en unos desconocidos mínimos históricos, lo que debería depreciar el euro frente a otras divisas y sostener y reforzar las exportaciones, una pieza fundamental en el engranaje económico europeo y también en el español (las ventas en el exterior suponen ya un tercio del PIB, según el Ministerio de Economía).

Además, el organismo ha asegurado que el dinero estará barato durante un largo periodo de tiempo e incluso no ha descartado adentrar los tipos en terreno negativo si los acontecimientos venideros así lo requieren.

2. Más penalización al dinero parado. Otra de las medidas que ha adoptado el organismo es rebajar aún más el tipo de interés aplicable a la facilidad de depósito, que a partir de la próxima semana estará en el -0,4%, frente al -0,3% actual. El principal objetivo de esta acción es penalizar a los bancos que decidan guardar su excedente de liquidez en vez de poner esos recursos sobrantes en circulación. Lo que quiere el BCE es que el dinero no esté parado, sino que se mueva y llegue a familias y empresas.

3. Amplía la cantidad de deuda que puede comprar. Draghi también ha anunciado que el mes que viene ampliará en una tercera parte la capacidad compradora de su programa expansivo, conocido como QE, que acaba de cumplir un año en vigor. Actualmente está adquiriendo cada mes un máximo de 60.000 millones de euros en activo, aunque en abril el nuevo techo serán 80.000 millones de euros. El programa, en principio, estará activo hasta marzo del próximo año y supondrá una megainyección de 1,7 billones de euros al mercado.

Esta medida será, según los expertos, tendrá efectos muy diversos. Por ejemplo, rebajará aún más las rentabilidades de la deuda (lo que reducirá los costes de financiación de países y empresas) y permitirá que el euríbor a doce meses siga moviéndose en terreno negativo, evitando que se encarezcan las hipotecas sujetas a un tipo de interés variable según la Asociación Hipotecaria Española (AHE). Como ya alertaban los analistas, los inversores que quieran sacar partido a su dinero no tendrán más remedio que arriesgar, ya que se esperan más descensos de las rentabilidades de productos de inversión seguros como los depósitos bancarios o la deuda pública a corto plazo.

4. Comprará deuda de empresas. Desde este trimestre, y dentro de la ampliación del QE, el organismo va a adquirir bonos corporativos; es decir, deuda de las empresas de la eurozona, siempre que no sean bancos y tengan grado de inversión (no entran, por tanto, los denominados ‘bonos basura’). Según los cálculos del diario Expansión, actualmente en la región hay medio billón de euros en bonos que cumplen estas características, de los que unos 78.000 millones pertenecen a empresas españolas, principalmente a Telefónica, Gas Natural e Iberdrola.

5. Prestará gratis a la banca e incluso pagará por impulsar el crédito. Otra de las maniobras que ha anunciado Draghi es la realización de cuatro operaciones de financiación con vencimiento de cuatro años: la primera será en el mes de junio y la última, en marzo del año que viene, celebrándose una por trimestre. En ellas, explica el propio BCE, prestará dinero gratis a los bancos de la eurozona (cada uno podrá pedir hasta el 30% de sus préstamos en circulación excluyendo a los vinculados a la adquisición de viviendas).

En el caso hipotético de que consigan ampliar más de un 2,5% su volumen de préstamos en circulación hasta principios de 2018, el BCE les pagará un interés por ello. Sería el mismo que aplica a los depósitos (es decir, el 0,4%), lo que permitiría bloquear los efectos negativos que pueda tener la ampliación del QE en los márgenes del sector. Como consecuencia, se espera una mayor voluntad por parte del sector financiero por conceder préstamos, además de un abaratamiento de los mismos.

Por qué ha anunciado tantas medidas

La intención del BCE no es otra que sostener una recuperación económica que la eurozona sujeta con pinzas e impulsar al alza los precios que siguen muy lejos del objetivo del organismo (cerca del 2%, pero por debajo de dicho nivel).

Draghi, incluso, justifica sus decisiones asegurando que han salvado a la eurozona de una deflación permanente, aunque no de unas previsiones más moderadas de lo esperado hasta ahora como consecuencia de los múltiples frentes abiertos de la economía global.

Nos enfrentamos a una desaceleración de China, a la debilidad de economías emergentes como Brasil o Rusia, a la volatilidad de las materias primas, a la posibilidad de que Reino Unido abandone la Unión Europea o la incertidumbre geopolítica internacional.

Con todos estos riesgos globales sobre la mesa, el BCE no ha tenido más remedio que recortar sus previsiones para adecuarlas a la nueva realidad que se presenta y ha pedido a los Gobiernos que sigan aplicando reformas para aumentar la efecitividad de sus planes ordinarios y extraordinarios.

"En la conferencia se ha revisado a la baja el escenario macroeconómico para la eurozona. Así, las proyecciones del PIB se sitúan en el 1,4% para el 2016 (hace un trimestre hablaba de un 1,7%), 1,7% en 2017 y 1,8% en 2018. En cuanto a la inflación, el BCE revisaba a la baja sus estimaciones hasta el 0,1% para 2016 (la previsión anterior era de un 1%), 1,3% para 2017 y 1,6% para 2018", recuerda BNP Paribas Personal Investors.