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El BCE aún tiene margen: su plan de estímulo es cinco veces más pequeño que el de EEUU

Vítor Constancio, vicepresidente del BCE
Gtres
Autor: Redacción

El vicepresidente del BCE, Vitor Constancio, ha dejado claro que el organismo tiene margen de sobra como para ampliar su programa de compra de activos si fuera necesario. Recuerda que su multimillonario plan apenas supone el 5,3% del PIB europeo, mientras que el de Estados Unidos representa el 25% de la economía y el de Japón, más del 60%. Muchos analistas ven claro que la entidad ampliará las medidas extraordinarias.

Una vez más, el Banco Central Europeo (BCE) ha defendido públicamente sus medidas extraordinarias y ha abierto la puerta a sacar más artillería pesada si el escenario de la eurozona se complica.

A pesar de que muchos expertos no miran con buenos ojos la asistencia artificial que proporcionan los bancos centrales a sus respectivos mercados, la máxima autoridad monetaria en la eurozona alerta de que no le temblará el pulso para seguir apoyando a la economía y evitando la deflación.

Eso, al menos, es lo que ha reconocido Vítor Constancio, vicepresidente del BCE, que ha dejado claro en una entrevista concedida a la agencia Reuters que el organismo tiene margen más que suficiente como para ampliar su programa de compra de activos, denominado QE.

"La cantidad total que hemos comprado representa un 5,3% del PIB de la zona euro, mientras que lo que ha hecho la Reserva Federal representa casi el 25% del PIB de Estados Unidos, lo que el Banco de Japón ha hecho representa el 64% del PIB nipón y lo que Reino Unido ha hecho supone un 21% de la economía británica", ha sentenciado.

Recordemos que el guardián del euro activó el plan de estímulos en marzo y lo mantendrá, según su previsión inicial, hasta septiembre de 2016. En todo ese tiempo, el BCE comprará en los mercados secundarios 60.000 millones de euros mensuales o, lo que es lo mismo, cerca de un billón de euros en el transcurso de ese año y medio.

"Estamos muy lejos de lo que otros grandes bancos centrales han hecho. No es una referencia, pero hay margen si existe la necesidad", ha añadido.
Aunque de momento no está claro si el organismo dará el paso y ampliará el QE (podría aumentar la cantidad de compras mensuales o bien, prolongar su retirada más allá de septiembre del año que viene), lo cierto es que muchos analistas empiezan a dar por hecho que, tarde o temprano, tomará la decisión.

El ojo puesto en la inflación, la Fed y China

Y es que la evolución de los precios, una de las variables que más tiene en cuenta la entidad, sigue siendo más débil de lo que quiere el BCE. Según la agencia de estadísticas comunitaria, Eurostat, la inflación cerró agosto en el 0,1%, lo que significa que bajó una décima respecto a julio, como consecuencia de la caída de los precios de la energía. En el caso de la inflación subyacente (que excluye la energía y los alimentos para evitar distorsiones), el resultado del octavo mes del año fue del 0,9%. Ambos niveles están lejos del objetivo del banco central, cuyo objetivo es que la subida de los precios esté cerca del 2%, pero por debajo de dicha barrera.

Son datos que reflejan que no existen presiones inflacionistas en la eurozona e incluso existe cierto temor a la deflación. La fuerte caída en el precio de las materias primas, particularmente el crudo, y la desaceleración de las economías emergentes, han afectado a la inflación”, asegura el equipo de análisis de Bankinter.

Pero el verdadero problema no es que la inflación ahora mismo esté en un nivel extremadamente bajo, sino que las previsiones de cara a los próximos meses tampoco adelantan mejoras significativas. En su última reunión, el BCE revisó a la baja sus pronósticos de crecimiento económico e inflación para la zona de la moneda común hasta 2017.

De momento, su hoja de ruta incluye una inflación del 0,1% a cierre de este año, del 1,1% en 2016 y del 1,7% en 2017, y un alza del PIB del 1,4% en 2015, del 1,7% el año que viene y del 1,8% dentro de dos ejercicios.

Por si fuera poco, Constancio reconoce que, además de la evolución interna de la eurozona, hay otros factores externos que el BCE debe tener en cuenta a la hora de tomar sus decisiones. Los movimientos sobre los tipos de interés que tome Estados Unidos en los próximos meses (el mercado ha descontado una subida este año) y la evolución de las turbulencias en China (cuyo esquema de crecimiento ha desatado dudas y miedos en los mercados de todo el mundo) también serán analizados con lupa por la entidad.

Necesitamos una fuerte recuperación en Estados Unidos y China, que aún puede estabilizar la situación y mantener un crecimiento por encima del 6% como objetivo asequible a corto plazo”, ha concluido el número dos de la institución monetaria.