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Tres errores garrafales que cometemos los españoles al invertir de cara a la jubilación

Autor: Redacción

Cada vez más españoles son conscientes de que el ahorro privado es un factor decisivo para asegurarse de que cuando dejen de trabajar podrán mantener el nivel de vida que quieren y necesitan.

Teniendo en cuenta el problema poblacional de nuestro país (mueren más personas de las que nacen), que hay muy pocas personas trabajando como para sostener el denominado 'Estado de Bienestar' y que cada vez vivimos más años, los planes de pensiones son una buena alternativa para tener unos ingresos extra en el futuro.

Sin embargo, es esencial invertir bien en estos productos, algo que no sabemos hacer según el estudio que ha publicado la gestora Abante, que resume los tres errores garrafales que cometemos los inversores minoristas. Repasamos en qué consiste cada fallo y qué dicen las cifras oficiales al respecto:

Invertir en los grandes, no en los más rentables

El primer error habitual es apostar por un plan de pensiones reconocido y con un gran número de partícipes dando por hecho que será uno de los que ofrezcan los mejores rendimientos. Y no hay nada más lejos de la realidad.

Según los datos de la patronal Inverco, los 10 que gestionan más activos concentran la mitad de los partícipes de todas las categorías, mientras que en los 10 planes más rentables a cinco años ni siquiera invierte el 3% (en concreto, el 2,78%). “Esto pone de manifiesto que los ahorradores no están fijándose en aquellos productos que más les aportarían para su jubilación”, explica Abante.

En general, asegura la gestora, la mayoría de los ahorradores ha elegido planes que dan la mitad de rentabilidad cuando podrían haber invertido en otros que, además, no son mucho más caros (la comisión media de los primeros es del 1,27% y la de los segundos, del 1,38%).

Como se observa en el gráfico, la rentabilidad anualizada de los planes de pensiones de renta variable (bolsa) más rentables prácticamente duplica a la que ofrecen los más grandes (11,46% y 5,99%, respectivamente). La distancia se amplía en el caso de productos vinculados a renta fija (bonos), donde los más rentables han conseguido un rendimiento que supera en más de dos veces a sus rivales (5,37% y 2,04%, respectivamente).

Comprar caro y vender barato

El segundo fallo que cometemos es que solemos invertir siguiendo la tendencia del mercado, lo que puede derivar en malas decisiones financieras.

“El comportamiento financiero de los inversores (cómo y cuándo deciden entrar en un producto) en muchas ocasiones juega en su contra. Muchas veces compran un producto o activo cuando este está y tienden a vender cuando empieza la caída, lo que ocasiona pérdidas. Es decir, invierten con el paso cambiado”, aclara Abante, que recalca la importancia de pedir consejo a los profesionales.

Concentrar las aportaciones a final de año

El tercer error que se observa en el comportamiento de los inversores en planes de pensiones es que no ahorran de forma periódica, sino que concentran sus aportaciones a finales de año, sobre todo en diciembre, justo cuando sale más caro en términos de rentabilidad.

“A largo plazo, esta tendencia tiene un efecto negativo para los inversores, ya que invertir solo en diciembre sale más caro que hacerlo de forma periódica (tomando como referencia la bolsa española). Es decir, esperar hasta diciembre y hacer toda la aportación en este mes sale ha salido en los últimos diez años un 0,73% más caro que realizar ingresos durante todo el año. Y en los últimos quince años el porcentaje se eleva hasta el 1,38%. Si tomamos como referencia el último trimestre, en la última década habría resultado un 0,95% más caro que el ahorro periódico”, asegura Abante.

Según se aprecia en el gráfico, prácticamente dos tercios de los ingresos y contrataciones se realizan en el cuarto trimestre de cada ejercicio. Esto se debe a que es en esas fechas cuando inversores y entidades ponen el foco en las ventajas fiscales de estos productos y en la baza que brindan para desgravarse en la declaración de la renta.

“Los planes de pensiones y otros productos de previsión social tienen beneficios fiscales en la aportación (se deducen de la base imponible general, es decir, Hacienda nos devuelve con la declaración de la renta parte del dinero invertido), precisamente para fomentar el ahorro para la jubilación. Y por esta razón presentan una serie de limitaciones en el rescate”, concluye la gestora.